22 Febrero 2011 Seguir en 
Los conflictos de índole sociopolítica en los países del mundo árabe provocan una suba de los precios del petróleo -y de las materias primas en general-, y, a la vez, derivan en pérdidas en las acciones, ya que el encarecimiento del combustible ocasiona problemas a las economías. En este sentido, y para intentar establecer si se trata de una situación transitoria o de otra que pueda sostenerse en el tiempo, conviene diferenciar dos fenómenos: el coyuntural y el estructural.
El primero está signado por la volatilidad, que puede ser bajista o alcista, como ahora en el caso del precio del crudo. Esto está claramente provocado por las crisis en los países árabes.
El segundo, el estructural, tiene que ver con las políticas monetarias estadounidense y europea, cuya tendencia expansionista favorece en el mediano plazo a un aumento del precio del oro, de la plata, de los commodities agrícolas, del petróleo, etcétera.
Con respecto al coyuntural, se podría entrar a especular respecto de si en Irán o en otra nación de la región productora de petróleo puede suceder lo mismo que en Libia o en Egipto, y sacar conclusiones de índole económica, pero aún es prematuro. En el corto plazo habrá que ver cómo se soluciona el tema del norte de África y en Medio Oriente. Por ejemplo, si en un mes vuelve la estabilidad política a esa zona, el petróleo probablemente bajará de precio y se ubicará en su banda estándar de U$S 65 a U$S 75.
Ahora, puede ocurrir que esto no se solucione en el corto plazo y entonces sí continuaremos viendo una volatilidad alcista en los valores de este commodity.
A la Argentina este escenario de incremento de los precios internacionales de las materias primas le beneficia, aunque hoy por hoy en este mercado hay mucha especulación; muchos fondos especulativos invirtiendo. Igualmente, se espera que la cosecha sea por lo menos igual que la del año pasado, con la diferencia de que los precios actuales son más altos que los de 2010.
Según converso con gente que integra esta cadena de valor, se espera que este año sea el mejor en mucho tiempo; una expectativa que tiene menos de dos meses, ya que antes eran puros lamentos debido a la sequía. Ahora, con las lluvias abundantes y los precios por las nubes, se proyecta un saldo comercial bastante más abultado que lo que se esperaba hace dos meses; y, en este sentido, una dificultad del Gobierno para mantener el dólar en un precio competitivo. Con la inflación anual entre un 20% y un 25% la frazada es bien corta. Todo esta dado para que este año haya más crecimiento y más inflación. (Especial para LA GACETA)
El primero está signado por la volatilidad, que puede ser bajista o alcista, como ahora en el caso del precio del crudo. Esto está claramente provocado por las crisis en los países árabes.
El segundo, el estructural, tiene que ver con las políticas monetarias estadounidense y europea, cuya tendencia expansionista favorece en el mediano plazo a un aumento del precio del oro, de la plata, de los commodities agrícolas, del petróleo, etcétera.
Con respecto al coyuntural, se podría entrar a especular respecto de si en Irán o en otra nación de la región productora de petróleo puede suceder lo mismo que en Libia o en Egipto, y sacar conclusiones de índole económica, pero aún es prematuro. En el corto plazo habrá que ver cómo se soluciona el tema del norte de África y en Medio Oriente. Por ejemplo, si en un mes vuelve la estabilidad política a esa zona, el petróleo probablemente bajará de precio y se ubicará en su banda estándar de U$S 65 a U$S 75.
Ahora, puede ocurrir que esto no se solucione en el corto plazo y entonces sí continuaremos viendo una volatilidad alcista en los valores de este commodity.
A la Argentina este escenario de incremento de los precios internacionales de las materias primas le beneficia, aunque hoy por hoy en este mercado hay mucha especulación; muchos fondos especulativos invirtiendo. Igualmente, se espera que la cosecha sea por lo menos igual que la del año pasado, con la diferencia de que los precios actuales son más altos que los de 2010.
Según converso con gente que integra esta cadena de valor, se espera que este año sea el mejor en mucho tiempo; una expectativa que tiene menos de dos meses, ya que antes eran puros lamentos debido a la sequía. Ahora, con las lluvias abundantes y los precios por las nubes, se proyecta un saldo comercial bastante más abultado que lo que se esperaba hace dos meses; y, en este sentido, una dificultad del Gobierno para mantener el dólar en un precio competitivo. Con la inflación anual entre un 20% y un 25% la frazada es bien corta. Todo esta dado para que este año haya más crecimiento y más inflación. (Especial para LA GACETA)
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