Jorge Todesca: "El Gobierno debe hacerse responsable de la inflación"

El ex viceministro de Economía afirmó que al país le hace falta un programa antiinflacionario. Descartó la hipótesis oficial de que moderando la suba de precios se enfría la economía y se desestimula el consumo. Al respecto, sostuvo que la administración nacional debe apuntalar las políticas fiscales y monetarias. "A los consultores nos conviene un Indec que funcione bien", sostuvo.

06 Febrero 2011
Pidió al Gobierno nacional que se haga más responsable de la inflación, porque no es un problema que haya heredado sino que lo originó y estimuló a través de sus propias políticas. También, sugiere un plan antiinflacionario, en vez de difundir cifras estadísticas que no se condicen con la realidad. Y, al respecto, apuntó que a las consultoras, a diferencia de lo que se cree, les conviene un Indec funcionando bien.

El economista Jorge Todesca habló con LA GACETA acerca de la coyuntura inflacionaria y de la de las estadísticas públicas. "Del problema inflacionario se sale con un programa para combatir la inflación. Mientras no haya esto, los desequilibrios tenderán a acumularse y a extenderse. Un año de alta inflación, o dos, tienen un efecto acotado; pero cuando la inflación se extiende en niveles altos a lo largo de los años los desequilibrios se van multiplicando. Y al final de 2011 tendremos una inflación acumulada en cinco años del 150%. Y estos son números muy grandes, que se tornan cada vez más difíciles de administrar sin un programa antiinflacionario, porque las expectativas que hay sobre la inflación son, por lo menos, de que va a continuar, y entonces, en las negociaciones paritarias, los trabajadores tratan de recuperar el salario perdido y de que en el próximo período, hasta las próximas negociaciones, no se produzca un deterioro mayor. Lamentablemente, creo que este año vamos a estar en una situación más tensa.

- El Gobierno suele atribuir las quejas sobre la inflación a intentos de algunos sectores de que se propicie un enfriamiento de la economía y, en consecuencia, un desestímulo al consumo.

- La inflación no fue heredada por este gobierno, sino una creación original de este gobierno. Malas políticas económicas generaron este proceso inflacionario. Hay falacia en decir que si se desacelera la inflación se enfría la economía. El Gobierno debería hacerse más responsable del asunto. Esto es lo primero para empezar a resolver un problema. En segundo lugar, la Argentina tiene aún un punto muy importante en apoyarse para desacelerar la inflación, sin que esto implique ajustes o shocks. Y es que estamos bien con el tipo de cambio; no tenemos una presión sobre el dólar. Normalmente las devaluaciones, salvo en el caso de 2002, por razones excepcionales, transmiten mucha inflación. Por eso, este es un escenario favorable, porque permite que sea gradual. 

Y ese proceso gradual debería tener varios componentes. Uno es del lado del Estado, del Gobierno, que tiene que poner en marcha políticas monetarias y fiscales que tiendan a desacelerar la inflación. Eso significa menos creación de moneda y menos expansión del gasto público. Hoy, una parte importante del crecimiento de la economía no está generando mayor empleo argentino, sino mayores importaciones. Entonces, los beneficios de tener tan presionada la demanda ya no se traducen siquiera en mayor empleo, sino en mayores importaciones. Por otra parte, del lado privado, se debería instar a un acuerdo general. Yo sí creo en la posible efectividad del acuerdo social, que podría trabajar sobre esta cuestión de las expectativas y moderar las negociaciones de salarios sobre la base de compromisos de precios, mientras se desacelera la suba del gasto y de emisión de moneda. Entonces, uno pasa del círculo vicioso de la inflación a un punto de inflexión, a desacelerarla paulatinamente, tal vez en dos, tres o cuatro años. 

Chile tiene experiencia en esto, durante los 80, cuando desaceleró la inflación a lo largo de unos años. Agitar el fantasma de los programas de ajuste es un error intelectual grave. Y me parece que, en todo caso, si el Gobierno nacional critica cualquier idea de este tipo debería plantear cuál es la solución. Por el momento, la solución que el Gobierno ha planteado son cifras poco creíbles del Indec.

- Pero hay un debate internacional planteado sobre este tema. Es el dilema frente al cual se enfrentan los países emergentes, de estimular la demanda sin importar la inflación, o bien, enfriar la economía a costas de un riesgo de estancamiento.

- En los emergentes hay en este momento una inflación que se asocia al aumento de los precios de los alimentos, componente básico de consumo de familias de bajos ingresos. El caso nuestro es un poco diferente, porque exportamos alimentos. Los importadores tienen un conflicto más serio.

- La inflación ha sido un asunto económico recurrente en los últimos ochos años, y siempre se ha descartado, y de hecho no ha ocurrido, una hiperinflación. ¿Usted descartaría esta posibilidad?

- Afortunadamente sigo sin considerar esa posibilidad. Y la razón fundamental es la estabilidad del tipo de cambio, de la que estamos disfrutando.

- ¿La inflación va a ser este año mayor que la del año pasado?

- Nosotros (Finsoport) creemos que fue de un 23% y que este año puede ser de alrededor de un 25%. La razón por la cual no veo que vaya a ser mucho mayor es que el consumo va a empezar a ser menor. Y eso le va a poner algún freno a la inflación, como ocurrió en 2009, cuando la inflación descendió. Y esa es la alerta de los empresarios: temen que no vayan a tener su nivel de facturación y de ajustes de precios como en 2010.

- ¿Qué opina de la lectura pública que el ministro de Economía, Amado Boudou, hace de la inflación? Por caso, ha dicho que afecta a las clases medias y altas y ahora ha recomendado a la gente que camine para encontrar los mejores precios, porque, según él, hay una dispersión.

- Yo creo que él niega el fenómeno, lo cual está en línea con lo que ha sido la orientación política del Gobierno. Y como no tiene ninguna idea para encarar el verdadero problema, simplemente apela a distintos recursos discursivos. Por supuesto, sus declaraciones no me generan el menor respeto desde el punto de vista intelectual. Los precios siempre tienen dispersión. Entre otras cosas, porque los productos, una gran parte de ellos, no es homogénea. 

Es homogéneo un paquete de galletitas de una marca determinada, pero cuando lo compara con otro de otra marca el primero ya dejó de ser homogéneo. Dispersión de precios siempre hay. Pero aquí hay inflación, hay aumento generalizado de precios concretamente. La tasa de inflación que agrega un producto de segunda y uno de primera es la misma. Otra cosa es que la gente sustituya productos. El consumo de carne per cápita anual retrocedió 15 kilos en 2010, debido a la inflación. Una parte de la población dejó de consumir carne y la sustituyó por otros bienes. Pero estoy convencido de que no debe estar muy contenta por ello, porque perdió calidad en su dieta, sea cierto o no desde el punta de vista de la salud.

- ¿Está bien que el Gobierno les impida subir los precios a Shell o a las compañías de televisión por cable? ¿Son medidas efectivas para proteger el bolsillo de los consumidores? ¿Es cierto lo que dice el Gobierno, que estas empresas ya se benefician con rentabilidades altas que no justifican los aumentos?

- Sin entrar en casos específicos, porque no conozco estos casos, ni defiendo ni ataco a estas empresas, el tema es que el nivel global de la inflación no es atacado. Las medidas aisladas van a tener, en el mejor de los casos, un efecto transitorio. Ahora, yo no puedo decir si esos aumentos de precios se justificaban en los mayores costos o no, porque no es una información que tenga.

- ¿Lo ve como un mensaje para todo el empresariado?

- No. Todo lo que se dice apunta a señalar culpables circunstanciales, en lugar de buscar soluciones perdurables.

 - ¿Cómo le cayó el pedido del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a las consultoras para que digan cómo calculan los precios?

- El problema importante que tenemos es el de la inflación. Entonces, nuevamente el Gobierno, en este caso, ataca al mensajero, al portador de la carta, pero no modifica el contenido del mensaje. La existencia de consultoras privadas midiendo de la inflación es un hecho reciente en la Argentina y ocurre desde que el Indec dejó de dar cifras confiables cuando los clientes y la opinión pública empezaron a buscar alternativas. Antes de eso nadie, ninguna consultora ni economista, perdía el tiempo haciendo índices de precios.

- ¿Usted confía en la buena fe o en la calidad de las mediciones?

- No puedo responder por un conjunto que no conozco. Puedo responder por nuestro trabajo profesional. Tratamos de hacer un reemplazo razonable para algo que es irremplazable: un buen instituto de estadísticas. Lo nuestro es una rueda de auxilio, un sucedáneo. Producimos el índice de suba de precios porque el original se rompió, se pinchó. El mejor socio de un consultor es un Indec funcionando bien. A los consultores nos conviene un Indec que funcione bien. Y ofrecerles a nuestros clientes análisis de información, y no la elaboración de un insumo que tiene que proveer el Estado.

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