30 Enero 2011 Seguir en 
ROSARIO.- Trabajadores de los puertos del Gran Rosario mantienen la huelga que paraliza las terminales por donde se exporta la mayor producción de aceites del mundo, ante la falta de respuesta de las autoridades al reclamo de aumento salarial.
Asimismo, fuentes locales, previnieron que la medida de fuerza puede agudizarse si las empresas agroexportadoras comienzan a notificar suspensiones de empleados tercerizados de las fábricas, debido a que no hay ningún sustento legal para continuar con esta situación.
"No tenemos ninguna novedad, ni tampoco hemos recibido notificación alguna por parte del Ministerio de Trabajo de la Nación (Carlos Tomada)", comentó Walter Cabrera, secretario general de la filial local de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Asimismo, el director de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), Alberto Rodríguez, reclamó nuevamente que los ministerios de Trabajo nacional o el de Santa Fe dicten las medidas que correspondan para terminar con el conflicto.
A su vez, en este contexto, el jefe de Coninagro, Carlos Garetto, aseveró que el conflicto está encareciendo los costos de comercialización, que termina pagando el productor, y advirtió que cuando se solucione el problema, esos costos van a repercutir en los precios.
"El fletero, que está ahí con el barco esperando, tiene que pagar estadía", ejemplificó. Y agregó que esos costos extra, luego el exportador, el corredor y el fletero terminan trasladándolos hacia la parte inferior de la cadena.
Los gremios de los trabajadores de los distintos rubros del sector agroexportador reclaman una recomposición salarial que lleve el salario mínimo a $ 5.000, cifra similar a la que acordaron los empleados del rubro aceitero en diciembre último con las empresas.
La protesta cumplió ayer su cuarto día consecutivo y genera pérdidas estimadas entre U$S 60 y U$S 70.000 diarios por buque .
Walter Cabrera aclaró que, pese al malestar, prima el sentido de responsabilidad y les permiten el acceso a los técnicos, que en su gran mayoría pertenecen al sindicato de aceiteros, para hacer mantenimiento. "Esta situación es desgastante para todos", reflexionó a su vez.
Los piquetes siguen instalados en los puertos cerealeros privados de Nidera, Cargill, Bunge, Terminal 6, ACA, Molinos Río de La Plata, La Plata Cereal, en las ciudades de San Lorenzo y Puerto General San Martín y en las terminales de embarques Noble y Dreyfus de la localidad de Timbúes. (DyN)
Asimismo, fuentes locales, previnieron que la medida de fuerza puede agudizarse si las empresas agroexportadoras comienzan a notificar suspensiones de empleados tercerizados de las fábricas, debido a que no hay ningún sustento legal para continuar con esta situación.
"No tenemos ninguna novedad, ni tampoco hemos recibido notificación alguna por parte del Ministerio de Trabajo de la Nación (Carlos Tomada)", comentó Walter Cabrera, secretario general de la filial local de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Asimismo, el director de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), Alberto Rodríguez, reclamó nuevamente que los ministerios de Trabajo nacional o el de Santa Fe dicten las medidas que correspondan para terminar con el conflicto.
A su vez, en este contexto, el jefe de Coninagro, Carlos Garetto, aseveró que el conflicto está encareciendo los costos de comercialización, que termina pagando el productor, y advirtió que cuando se solucione el problema, esos costos van a repercutir en los precios.
"El fletero, que está ahí con el barco esperando, tiene que pagar estadía", ejemplificó. Y agregó que esos costos extra, luego el exportador, el corredor y el fletero terminan trasladándolos hacia la parte inferior de la cadena.
Los gremios de los trabajadores de los distintos rubros del sector agroexportador reclaman una recomposición salarial que lleve el salario mínimo a $ 5.000, cifra similar a la que acordaron los empleados del rubro aceitero en diciembre último con las empresas.
La protesta cumplió ayer su cuarto día consecutivo y genera pérdidas estimadas entre U$S 60 y U$S 70.000 diarios por buque .
Walter Cabrera aclaró que, pese al malestar, prima el sentido de responsabilidad y les permiten el acceso a los técnicos, que en su gran mayoría pertenecen al sindicato de aceiteros, para hacer mantenimiento. "Esta situación es desgastante para todos", reflexionó a su vez.
Los piquetes siguen instalados en los puertos cerealeros privados de Nidera, Cargill, Bunge, Terminal 6, ACA, Molinos Río de La Plata, La Plata Cereal, en las ciudades de San Lorenzo y Puerto General San Martín y en las terminales de embarques Noble y Dreyfus de la localidad de Timbúes. (DyN)







