23 Enero 2011 Seguir en 
La gira que está desarrollando el gobierno argentino por Oriente Medio aparece como muy auspiciosa para la apertura de nuevos mercados. Se trata de países con un alto ingreso derivado de la renta petrolera y con una muy buena capacidad de pago. Pero también se trata de países que cuentan con una densidad de población muy elevada, muy joven y de alta demanda de productos alimentarios que les puede suministrar la Argentina. Del otro lado, se trata de países con una monoproducción de altísima eficiencia en su territorio pero que carecen de tecnología para poder exportar esos rendimientos hacia otras latitudes. De allí que llama poderosamente la atención el ofrecimiento de la administración Kirchner para explorar hidrocarburos en las encrespadas aguas del Atlántico Sur, una experiencia desconocida para los países árabes.
Es más, con sólo revisar los costos de producción en uno y en otro lugar para concluir que la ecuación económico-financiera para producir hidrocarburos en el Atlántico Sur es inviable. Mientras que la extracción de un barril de petróleo en la península arábica ronda los US$ 2, en la cuenca off-shore argentina puede llegar hasta los US$ 40. Si esto es evidente para cualquiera, más llamativo resultó el silencio de Doha y Kuwait al recibir la propuesta del ministro De Vido. Pero aún cuando recibieron la contraoferta de suministrar alimentos. Los países de Oriente Medio, desde Marruecos hasta el Golfo Pérsico son fuertes demandantes de granos, en particular, de trigo para sustento de sus multitudinarias poblaciones. La Argentina, si ordenara sus políticas productivas, estaría en condiciones de tener un saldo exportable de 20 millones de toneladas de trigo que, a precios actuales, equivalen aproximadamente a unos 40 millones de barriles de crudo. Pero, el silencio de las autoridades árabes fue mayor cuando el gobierno argentino ofreció vender trigo en momentos en que la exportación está maniatada y los productores locales llamaron a un cese de comercialización. ¿Qué suponen las autoridades locales? ¿Creen que los gobiernos de otros países no saben lo que pasa en la Argentina? En este mundo globalizado, el bien de mayor comercialización es la información y si hay algo que interesa al mundo de la Argentina, es la información sobre su producción agropecuaria, en especial, el estado, evolución y comercialización de sus cosechas, y en particular, el trigo, por su alto valor proteico. Mientras tanto, la gira oficial sigue, sin rumbo político pero sigue.
Lejos de allí, en la vida real, el país transita horas complicadas. El principal motor económico del país está paralizado como consecuencia de las pésimas políticas oficiales. La quimera de asegurar la mesa de los argentinos se esfumó, producto de la voracidad inflacionaria y tal como quedó demostrado, las retenciones sólo sirvieron para tapar el rojo fiscal. ¿Se imaginan a los países árabes aplicando retenciones a las exportaciones de petróleo para asegurar el combustible a su población? Un absurdo. Todo el complejo productivo de la Pampa se encuentra en protesta debido a la tesitura oficial de cerrar las exportaciones y fijar retenciones. Esto convierte al productor cerealero en un rehén tanto de la cadena de comercialización como del Fisco. Gran parte de su trabajo se lo llevó la cadena y otro tanto la carga fiscal, lo que redujo sensiblemente su capital de trabajo frente a las próximas campañas. En estas condiciones, el área sembrada y los rindes serán mucho menores a comienzos de 2012. Algo similar ocurrirá con el maíz y pronto pasará lo mismo con las oleaginosas.
Mientras tanto, la gira oficial sigue vaciando el bolsillo de la población. La próxima discusión paritaria apunta a aumentar la tensión social. Las recientes declaraciones de algunos dirigentes sindicales y el virtual fracaso del Pacto Social dejan al descubierto no sólo el escenario próximo sino también el daño provocado por la inflación. Pero este pacto nació muerto porque hasta ahora sigue vigente el modelo de discusión salarial a través de los convenios colectivos, y nadie se hizo eco de que un pacto social es un sistema que no es compatible con los convenios. Además, hay un elemento adicional que alimenta la presión de las bases y es que, a partir de las políticas oficiales de fomentar el consumo, gran parte de los trabajadores está fuertemente endeudado, lo cual sumado a la inflación, prácticamente liquida el poder de compra de sus salarios. En este contexto, la demanda salarial será aún mayor. Dicho en otras palabras, los trabajadores, como el Estado y como los empresarios, también han apostado a la inflación y ahora quieren recoger sus beneficios.
Existen altas probabilidades que los resultados de las próximas paritarias arrojen aumentos salariales en torno a un 30% o un 35%. Pero como la inflación tiene una forma de espiral cada incremento representa una corrección mayor en la próxima fase, lo cual se traduce en más inflación futura, hasta llegar a límites insostenibles. Esto no quiere decir que los salarios son causa de la inflación. En todo caso son un precio más de la economía. Las causas de la inflación están dadas por un gasto público improductivo, una emisión monetaria y de deuda sin precedentes, para financiarlo y una presión tributaria global asfixiante.
Es más, con sólo revisar los costos de producción en uno y en otro lugar para concluir que la ecuación económico-financiera para producir hidrocarburos en el Atlántico Sur es inviable. Mientras que la extracción de un barril de petróleo en la península arábica ronda los US$ 2, en la cuenca off-shore argentina puede llegar hasta los US$ 40. Si esto es evidente para cualquiera, más llamativo resultó el silencio de Doha y Kuwait al recibir la propuesta del ministro De Vido. Pero aún cuando recibieron la contraoferta de suministrar alimentos. Los países de Oriente Medio, desde Marruecos hasta el Golfo Pérsico son fuertes demandantes de granos, en particular, de trigo para sustento de sus multitudinarias poblaciones. La Argentina, si ordenara sus políticas productivas, estaría en condiciones de tener un saldo exportable de 20 millones de toneladas de trigo que, a precios actuales, equivalen aproximadamente a unos 40 millones de barriles de crudo. Pero, el silencio de las autoridades árabes fue mayor cuando el gobierno argentino ofreció vender trigo en momentos en que la exportación está maniatada y los productores locales llamaron a un cese de comercialización. ¿Qué suponen las autoridades locales? ¿Creen que los gobiernos de otros países no saben lo que pasa en la Argentina? En este mundo globalizado, el bien de mayor comercialización es la información y si hay algo que interesa al mundo de la Argentina, es la información sobre su producción agropecuaria, en especial, el estado, evolución y comercialización de sus cosechas, y en particular, el trigo, por su alto valor proteico. Mientras tanto, la gira oficial sigue, sin rumbo político pero sigue.
Lejos de allí, en la vida real, el país transita horas complicadas. El principal motor económico del país está paralizado como consecuencia de las pésimas políticas oficiales. La quimera de asegurar la mesa de los argentinos se esfumó, producto de la voracidad inflacionaria y tal como quedó demostrado, las retenciones sólo sirvieron para tapar el rojo fiscal. ¿Se imaginan a los países árabes aplicando retenciones a las exportaciones de petróleo para asegurar el combustible a su población? Un absurdo. Todo el complejo productivo de la Pampa se encuentra en protesta debido a la tesitura oficial de cerrar las exportaciones y fijar retenciones. Esto convierte al productor cerealero en un rehén tanto de la cadena de comercialización como del Fisco. Gran parte de su trabajo se lo llevó la cadena y otro tanto la carga fiscal, lo que redujo sensiblemente su capital de trabajo frente a las próximas campañas. En estas condiciones, el área sembrada y los rindes serán mucho
Es más, con sólo revisar los costos de producción en uno y en otro lugar para concluir que la ecuación económico-financiera para producir hidrocarburos en el Atlántico Sur es inviable. Mientras que la extracción de un barril de petróleo en la península arábica ronda los US$ 2, en la cuenca off-shore argentina puede llegar hasta los US$ 40. Si esto es evidente para cualquiera, más llamativo resultó el silencio de Doha y Kuwait al recibir la propuesta del ministro De Vido. Pero aún cuando recibieron la contraoferta de suministrar alimentos. Los países de Oriente Medio, desde Marruecos hasta el Golfo Pérsico son fuertes demandantes de granos, en particular, de trigo para sustento de sus multitudinarias poblaciones. La Argentina, si ordenara sus políticas productivas, estaría en condiciones de tener un saldo exportable de 20 millones de toneladas de trigo que, a precios actuales, equivalen aproximadamente a unos 40 millones de barriles de crudo. Pero, el silencio de las autoridades árabes fue mayor cuando el gobierno argentino ofreció vender trigo en momentos en que la exportación está maniatada y los productores locales llamaron a un cese de comercialización. ¿Qué suponen las autoridades locales? ¿Creen que los gobiernos de otros países no saben lo que pasa en la Argentina? En este mundo globalizado, el bien de mayor comercialización es la información y si hay algo que interesa al mundo de la Argentina, es la información sobre su producción agropecuaria, en especial, el estado, evolución y comercialización de sus cosechas, y en particular, el trigo, por su alto valor proteico. Mientras tanto, la gira oficial sigue, sin rumbo político pero sigue.
Lejos de allí, en la vida real, el país transita horas complicadas. El principal motor económico del país está paralizado como consecuencia de las pésimas políticas oficiales. La quimera de asegurar la mesa de los argentinos se esfumó, producto de la voracidad inflacionaria y tal como quedó demostrado, las retenciones sólo sirvieron para tapar el rojo fiscal. ¿Se imaginan a los países árabes aplicando retenciones a las exportaciones de petróleo para asegurar el combustible a su población? Un absurdo. Todo el complejo productivo de la Pampa se encuentra en protesta debido a la tesitura oficial de cerrar las exportaciones y fijar retenciones. Esto convierte al productor cerealero en un rehén tanto de la cadena de comercialización como del Fisco. Gran parte de su trabajo se lo llevó la cadena y otro tanto la carga fiscal, lo que redujo sensiblemente su capital de trabajo frente a las próximas campañas. En estas condiciones, el área sembrada y los rindes serán mucho menores a comienzos de 2012. Algo similar ocurrirá con el maíz y pronto pasará lo mismo con las oleaginosas.
Mientras tanto, la gira oficial sigue vaciando el bolsillo de la población. La próxima discusión paritaria apunta a aumentar la tensión social. Las recientes declaraciones de algunos dirigentes sindicales y el virtual fracaso del Pacto Social dejan al descubierto no sólo el escenario próximo sino también el daño provocado por la inflación. Pero este pacto nació muerto porque hasta ahora sigue vigente el modelo de discusión salarial a través de los convenios colectivos, y nadie se hizo eco de que un pacto social es un sistema que no es compatible con los convenios. Además, hay un elemento adicional que alimenta la presión de las bases y es que, a partir de las políticas oficiales de fomentar el consumo, gran parte de los trabajadores está fuertemente endeudado, lo cual sumado a la inflación, prácticamente liquida el poder de compra de sus salarios. En este contexto, la demanda salarial será aún mayor. Dicho en otras palabras, los trabajadores, como el Estado y como los empresarios, también han apostado a la inflación y ahora quieren recoger sus beneficios.
Existen altas probabilidades que los resultados de las próximas paritarias arrojen aumentos salariales en torno a un 30% o un 35%. Pero como la inflación tiene una forma de espiral cada incremento representa una corrección mayor en la próxima fase, lo cual se traduce en más inflación futura, hasta llegar a límites insostenibles. Esto no quiere decir que los salarios son causa de la inflación. En todo caso son un precio más de la economía. Las causas de la inflación están dadas por un gasto público improductivo, una emisión monetaria y de deuda sin precedentes, para financiarlo y una presión tributaria global asfixiante.
Es más, con sólo revisar los costos de producción en uno y en otro lugar para concluir que la ecuación económico-financiera para producir hidrocarburos en el Atlántico Sur es inviable. Mientras que la extracción de un barril de petróleo en la península arábica ronda los US$ 2, en la cuenca off-shore argentina puede llegar hasta los US$ 40. Si esto es evidente para cualquiera, más llamativo resultó el silencio de Doha y Kuwait al recibir la propuesta del ministro De Vido. Pero aún cuando recibieron la contraoferta de suministrar alimentos. Los países de Oriente Medio, desde Marruecos hasta el Golfo Pérsico son fuertes demandantes de granos, en particular, de trigo para sustento de sus multitudinarias poblaciones. La Argentina, si ordenara sus políticas productivas, estaría en condiciones de tener un saldo exportable de 20 millones de toneladas de trigo que, a precios actuales, equivalen aproximadamente a unos 40 millones de barriles de crudo. Pero, el silencio de las autoridades árabes fue mayor cuando el gobierno argentino ofreció vender trigo en momentos en que la exportación está maniatada y los productores locales llamaron a un cese de comercialización. ¿Qué suponen las autoridades locales? ¿Creen que los gobiernos de otros países no saben lo que pasa en la Argentina? En este mundo globalizado, el bien de mayor comercialización es la información y si hay algo que interesa al mundo de la Argentina, es la información sobre su producción agropecuaria, en especial, el estado, evolución y comercialización de sus cosechas, y en particular, el trigo, por su alto valor proteico. Mientras tanto, la gira oficial sigue, sin rumbo político pero sigue.
Lejos de allí, en la vida real, el país transita horas complicadas. El principal motor económico del país está paralizado como consecuencia de las pésimas políticas oficiales. La quimera de asegurar la mesa de los argentinos se esfumó, producto de la voracidad inflacionaria y tal como quedó demostrado, las retenciones sólo sirvieron para tapar el rojo fiscal. ¿Se imaginan a los países árabes aplicando retenciones a las exportaciones de petróleo para asegurar el combustible a su población? Un absurdo. Todo el complejo productivo de la Pampa se encuentra en protesta debido a la tesitura oficial de cerrar las exportaciones y fijar retenciones. Esto convierte al productor cerealero en un rehén tanto de la cadena de comercialización como del Fisco. Gran parte de su trabajo se lo llevó la cadena y otro tanto la carga fiscal, lo que redujo sensiblemente su capital de trabajo frente a las próximas campañas. En estas condiciones, el área sembrada y los rindes serán mucho







