23 Enero 2011 Seguir en 
Resulta difícil explicar los episodios de violencia social del último mes a la luz de los indicadores sociales y económicos habitualmente difundidos. Aún sometiendo a revisión los más cuestionados (la inflación y la pobreza), varios muy relevantes generalmente utilizados para evaluar la situación social -como el estado del mercado laboral y el consumo de los hogares muestran una tendencia de clara mejoría. Del 19% de desempleo en el primer semestre de 2003 al 7,5% actual (resultado de la creación de 2,9 millones de empleos, en su mayoría formales), con un aumento del consumo privado per capita de casi 50%; o incluso del 53% de pobreza post-crisis al revisado (con una línea valuada con los precios correctos) 25% presente, hay poca duda ante una evidencia de esa mejora.
De esta manera comienza el informe elaborado por SEL Consultores, especializada en asuntos laborales, que realiza un crudo análisis sobre los motivos de los últimos estallidos sociales que se produjeron en el país. "Esto facilita la interpretación de los episodios de violencia social como un producto de la manipulación política, o de acciones delictivas, como se ha sugerido desde el gobierno y algunos sectores de la clase política. Pero aún en este supuesto, hay algo que requiere ser explicado y no encuentra una respuesta en los indicadores habituales. Para que, en efecto, haya manipulación política, o acciones de grupos delictivos, debe existir antes una masa social en estado de privación que puede ser movilizada con esos propósitos. En otras palabras, en este marco de progreso reflejado por los indicadores conocidos (y también por los corregidos) tiene que haber una parte de la sociedad que sigue pasándola lo suficientemente mal como para protagonizar incidentes como los ocurridos", afirma SEL.
Según la consultora, esto es lo que efectivamente ocurre, y para probarlo no es necesario recurrir a mediciones privadas sino que surge de los propios datos del Indec. Sólo que, en lugar de utilizar los indicadores promedio de toda la población -que es lo que usualmente se hace- debe desagregarse la información según la posición específica de los hogares en la pirámide social. Esta, y no la habitual de los promedios, es posiblemente la manera más apropiada de abordar el interrogante señalado.
Desagregados
"Cuando se hace esta desagregación el panorama luce diferente. Un ordenamiento de la Encuesta Permanente de Hogares según el ingreso per capita familiar, muestra que en el 25% inferior, el desempleo supera el 18% (el doble que en cuartil siguiente), a lo que hay que agregar otro 16% de empleo intermitente, es decir, de alternancia entre unas ocupaciones informales de muy corta duración con episodios recurrentes de desocupación. En otros términos, distinto de lo que pasa en los segmentos medios (incluido el medio bajo) y alto, que explican la mejora de la situación ocupacional promedio, en la base de la sociedad todavía está muy extendida una precariedad laboral extrema. Obviamente, esto no significa que en esa base social no haya habido mejora alguna. En términos relativos, desde la salida de la crisis la proporción de la población activa del cuartil inferior en situación de precariedad laboral extrema1 disminuyó cerca de 40% (en el segundo semestre de 2003 era 74%). Pero no siendo poco, sobre todo por el pésimo punto de partida, es sensiblemente menos que la mejora relativa (además de una incidencia mucho más baja) obtenida por los cuartiles de mayor ingreso per capita. Dicho de otro modo, mientras que la mayoría logra captar los beneficios del crecimiento del empleo -una buena noticia- una minoría muy significativa -la mala noticia- queda rezagada y en muchos casos al margen. Pero donde tal vez se nota más el rezago del 25% de menor ingreso per capita es en las condiciones de vivienda. Con la excepción del acceso al agua, los progresos obtenidos aquí son mínimos. Los altos índices de hacinamiento, carencia de cloacas, ubicación en zonas que se inundan, o aledañas a basurales, son casi los mismos que en 2003. Esto puede ayudar a comprender mejor la disponibilidad de un "reservorio social" para las ocupaciones. Sin estas condiciones objetivas prácticamente invariadas -frente a las mejoras logradas por el resto de la sociedad- la hipótesis de la manipulación política, o de acciones de grupos delictivos no podría siquiera formularse" especifica la consultora en su estudio. Por último, asevera que esto lleva a concluir que en la base de la sociedad persisten altos niveles de privación. Aún con la cuestionada línea construida a partir del índice de precios del Indec, la pobreza en el cuartil inferior es de 30% (es decir 2,5 veces el promedio oficial), con una indigencia cercana a 8%. Con una canasta valuada con los precios relevados en forma independiente, la pobreza en este colectivo alcanza a 77%, con una indigencia de 22%.
"Si esta última medición se compara con 2003, la mejora más importante es la caída de 37 puntos en la indigencia, un logro por cierto destacable. Pero la superación de esa situación extrema no significa muchas veces la emergencia de la pobreza, y prácticamente nunca la emigración de la vulnerabilidad social. El 23% de las personas de este cuartil inferior que, con la canasta valuada con los precios relevados en forma independiente, están ahora sobre la línea (corregida) de pobreza, apenas la superan, por lo que continúan siendo vulnerables2 sobre todo en un escenario de alta inflación. Si se insistiera en no corregir los datos oficiales, la población vulnerable del cuartil inferior, por debajo o escasamente sobre la línea (oficial) de pobreza, es de 60%. Algo anda mal en la base de la sociedad, incluso para el Indec", concluye SEL Consultores.
De esta manera comienza el informe elaborado por SEL Consultores, especializada en asuntos laborales, que realiza un crudo análisis sobre los motivos de los últimos estallidos sociales que se produjeron en el país. "Esto facilita la interpretación de los episodios de violencia social como un producto de la manipulación política, o de acciones delictivas, como se ha sugerido desde el gobierno y algunos sectores de la clase política. Pero aún en este supuesto, hay algo que requiere ser explicado y no encuentra una respuesta en los indicadores habituales. Para que, en efecto, haya manipulación política, o acciones de grupos delictivos, debe existir antes una masa social en estado de privación que puede ser movilizada con esos propósitos. En otras palabras, en este marco de progreso reflejado por los indicadores conocidos (y también por los corregidos) tiene que haber una parte de la sociedad que sigue pasándola lo suficientemente mal como para protagonizar incidentes como los ocurridos", afirma SEL.
Según la consultora, esto es lo que efectivamente ocurre, y para probarlo no es necesario recurrir a mediciones privadas sino que surge de los propios datos del Indec. Sólo que, en lugar de utilizar los indicadores promedio de toda la población -que es lo que usualmente se hace- debe desagregarse la información según la posición específica de los hogares en la pirámide social. Esta, y no la habitual de los promedios, es posiblemente la manera más apropiada de abordar el interrogante señalado.
Desagregados
"Cuando se hace esta desagregación el panorama luce diferente. Un ordenamiento de la Encuesta Permanente de Hogares según el ingreso per capita familiar, muestra que en el 25% inferior, el desempleo supera el 18% (el doble que en cuartil siguiente), a lo que hay que agregar otro 16% de empleo intermitente, es decir, de alternancia entre unas ocupaciones informales de muy corta duración con episodios recurrentes de desocupación. En otros términos, distinto de lo que pasa en los segmentos medios (incluido el medio bajo) y alto, que explican la mejora de la situación ocupacional promedio, en la base de la sociedad todavía está muy extendida una precariedad laboral extrema. Obviamente, esto no significa que en esa base social no haya habido mejora alguna. En términos relativos, desde la salida de la crisis la proporción de la población activa del cuartil inferior en situación de precariedad laboral extrema1 disminuyó cerca de 40% (en el segundo semestre de 2003 era 74%). Pero no siendo poco, sobre todo por el pésimo punto de partida, es sensiblemente menos que la mejora relativa (además de una incidencia mucho más baja) obtenida por los cuartiles de mayor ingreso per capita. Dicho de otro modo, mientras que la mayoría logra captar los beneficios del crecimiento del empleo -una buena noticia- una minoría muy significativa -la mala noticia- queda rezagada y en muchos casos al margen. Pero donde tal vez se nota más el rezago del 25% de menor ingreso per capita es en las condiciones de vivienda. Con la excepción del acceso al agua, los progresos obtenidos aquí son mínimos. Los altos índices de hacinamiento, carencia de cloacas, ubicación en zonas que se inundan, o aledañas a basurales, son casi los mismos que en 2003. Esto puede ayudar a comprender mejor la disponibilidad de un "reservorio social" para las ocupaciones. Sin estas condiciones objetivas prácticamente invariadas -frente a las mejoras logradas por el resto de la sociedad- la hipótesis de la manipulación política, o de acciones de grupos delictivos no podría siquiera formularse" especifica la consultora en su estudio. Por último, asevera que esto lleva a concluir que en la base de la sociedad persisten altos niveles de privación. Aún con la cuestionada línea construida a partir del índice de precios del Indec, la pobreza en el cuartil inferior es de 30% (es decir 2,5 veces el promedio oficial), con una indigencia cercana a 8%. Con una canasta valuada con los precios relevados en forma independiente, la pobreza en este colectivo alcanza a 77%, con una indigencia de 22%.
"Si esta última medición se compara con 2003, la mejora más importante es la caída de 37 puntos en la indigencia, un logro por cierto destacable. Pero la superación de esa situación extrema no significa muchas veces la emergencia de la pobreza, y prácticamente nunca la emigración de la vulnerabilidad social. El 23% de las personas de este cuartil inferior que, con la canasta valuada con los precios relevados en forma independiente, están ahora sobre la línea (corregida) de pobreza, apenas la superan, por lo que continúan siendo vulnerables2 sobre todo en un escenario de alta inflación. Si se insistiera en no corregir los datos oficiales, la población vulnerable del cuartil inferior, por debajo o escasamente sobre la línea (oficial) de pobreza, es de 60%. Algo anda mal en la base de la sociedad, incluso para el Indec", concluye SEL Consultores.







