Asumen que se viene un fin de época en la política y se ponen en guardia respecto de las menores expectativas de crecimiento para el año próximo. ¡Qué duda cabe!, el mundo empresario transita un buen año económico, pero el sector hace cuenta que este ímpetu se desacelerará por la progresiva baja de las variables que lo impulsan (el empuje de Brasil, el boom de la soja, una mayor inflación) y que el tránsito electoral de 2011 complicará las cosas. Las renovadas fricciones y enfrentamientos con el Gobierno nacional y las incertidumbres legales que aparecen todos los días no hacen más que complicar el panorama y nublar las pocas intenciones inversoras. Incluso, ahora, luego de sonados silencios y acompañamientos a actitudes y a políticas del oficialismo, la dirigencia empresaria comenzó a modificar sus posturas y sus maneras de comunicarlas. Y esto también es un cambio en el escenario de las relaciones institucionales. Las diferencias públicas entre la UIA y la gestión de Cristina Kirchner es un ejemplo de este cuadro. Los inveterados reclamos de diálogo y de la búsqueda de consensos del Instituto de Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) van en esa línea. En el precoloquio del NOA que se desarrolló en Salta los mensajes de sus dirigentes fueron más evidente que de costumbre. Pero no sólo el nivel dirigencial expone con más fuerzas su opiniones, empresarios de primera línea ya hablan de sus diferencias con el Gobierno sin tantas vueltas. Le reconocen a la administración Kirchner una política industrial razonable, y valoran el límite que instaló sobre algunas importaciones, pero se muestran molestos por las formas que son tratados y por ciertos manejos que trastornan la actividad de las empresas. "Las ventas son buenas, pero ya estamos cansados de que las peleas entre gremios paralicen todo el movimiento de un sector, como lo que pasó en Techint y los camioneros; uno espera que el Gobierno se constituya en árbitro y ponga límite a los conflictos, pero eso no ocurre y, después, no se puede ser que cada tanto se quiera volver a discutir un aumento de salarios. La inflación empuja, pero es el Gobierno el que no quiere reconocer el problema", se sinceró en Salta un alto ejecutivo de una empresa de pintura. Los consultores señalan con cifras el buen año y confirman que sus clientes pasan por un buen momento. Pero con el mismo énfasis alertan que el horizonte pinta un poco más complicado. "El gran problema que tenemos es la inflación, pero esto no es reconocido por el Gobierno, y lo que pasa también es que hay una pérdida progresiva de competitividad por el aumento del costo industrial laboral en dólares, que ya supera la línea media de los 90", advirtió un respetado experto tucumano radicado en Buenos Aires. Con buena parte del año resuelto, los hombres de negocios y sus ejecutivos delinean las tareas para 2011. Este último trimestre no tendrá grandes variaciones respecto de los anteriores, la clave está en acertar las previsiones. "Construir y gestionar empresas a salvo de gobiernos y de la política esa es nuestra responsabilidad en la Argentina", dijo hace un tiempo el líder de un grupo empresario.Sus palabras valen mucho más en ia actualidad..







