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El Gobierno está destruyendo los recursos de la Anses, mientras los jubilados cobran cada vez menos. Un problema grave a futuro. Miguel Angel Rouco - Columnista de DyN.

20 Junio 2010
BUENOS AIRES.- El tsunami inflacionario arrasa contra todo vestigio de estabilidad, en medio del fervor popular mundialista y de una psicosis de falso chauvinismo que pretende eclipsar la dura realidad económica.

Con su descontrol habitual, la administración Kirchner busca afanosamente dejar un campo minado al próximo gobierno, acumulando, en un país fracturado y empobrecido, multimillonarias deudas y una gran crisis de infraestructura. El modelo está dando muestras de un agotamiento insalvable y apunta a un callejón sin salida. La alta tasa de inflación en dólares que registra el país no encuentra precedentes y el perfil productivo está mostrando claros síntomas de envejecimiento, debido a la falta de inversión. La especulación financiera florece al amparo de las garantías brindadas por el propio gobierno, a partir de sus desmanes fiscales y financieros.

El proceso de transformación del Gobierno matrimonial o "la construcción destructiva" se produce en medio de una profunda división de la sociedad y va llevando a la Argentina a una grave fractura. La devastación inflacionaria está creando un enorme desplazamiento de miles de argentinos hacia la pobreza, va dejando a una minoría de privilegiados vinculados al poder con fortunas incalculables y el crecimiento de bandas vinculadas al negocio del juego y el tráfico de narcóticos.

No es tan así
El ilusorio boom de consumo de bienes durables no es otra cosa que el revés de la moneda inflacionaria: una liquidación de ahorros y una huida desesperada del peso. ¿Hacia donde se dirige una sociedad sin ahorro? ¿Quién va a invertir en un país que no tiene ahorros? ¿Cómo se van a superar las graves fallas de infraestructura que tiene el país? Los cortes de gas y luz, los trágicos accidentes de tránsito en las rutas y las diarias interrupciones en los servicios ferroviarios son un paradigma de la crisis. El "affaire" Metrogas se constituye en la muestra más acabada de un gobierno que lleva al país a un estado de ruinas.

Pero la inflación se está cobrando más víctimas: los jubilados.

Lejos de tomar con seriedad el grave problema que afronta el sistema provisional, el gobierno echa mano a los recursos de la Anses y deja a millones de pasivos sin posibilidades de una vida mejor.

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