Pese a la mejora de la macro, el consumo todavía no repunta

Casi ocho de cada 10 hogares se encuentran por debajo de un ingreso considerado de clase media tradicional. Efectos del alto endeudamiento.

CONDUCTAS DEL CONSUMO. Las compras se concentran en productos de primera necesidad y montos bajos.
CONDUCTAS DEL CONSUMO. Las compras se concentran en productos de primera necesidad y montos bajos.
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 09 Agosto 2026

Resumen para apurados

  • A pesar de la mejora macroeconómica actual en Argentina, el consumo masivo no repunta debido a que casi el 80% de los hogares no alcanza ingresos de clase media.
  • Las compras se concentran en productos de primera necesidad y montos bajos, en un escenario marcado por el alto endeudamiento familiar y la pérdida del poder adquisitivo.
  • La reactivación económica requerirá revertir el endeudamiento de los hogares y recomponer los salarios para lograr una recuperación sostenida del consumo interno.
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El ingreso promedio de los hogares a nivel país se ubicó, según la estimación preliminar de Consultora W para el primer trimestre de este año, en $ 2.800.000 mensuales netos.

La distribución por nivel socioeconómico muestra una concentración amplia de hogares en los tramos bajos: el 78% de los hogares se ubica entre la Clase Media Baja (C3) y la Clase Baja, de los cuales un 21% se encuentra por debajo de la línea de pobreza estimada. Así lo describe un informe elaborado por la Fundación Encuentro que concluye que se acentúa la desigualdad en la Argentina. Uno de los principales factores de esta tendencia es el crecimiento heterogéneo de las actividades económicas. El auge de la minería y de la energía, sumado al aporte del campo, constituyen la piedra fundamental del crecimiento de la actividad económica. Sin embargo, la percepción general es que eso no se derrama en zonas que, históricamente, han sido potencia. Allí es donde el comercio, la construcción y la industria manufacturera han evidenciado signos de desgaste. En consecuencia, cayó el empleo, disminuyó el poder adquisitivo del ingreso y, por ende, el consumo.

Según el diagnóstico de la Fundación Encuentro, de los cinco niveles, solo la Clase Alta y la Clase Media Alta superan el ingreso promedio de ingresos. Casi ocho de 10 de los hogares restantes ganan, en promedio, menos que esa media nacional, un patrón típico de las distribuciones de ingreso muy desiguales, donde un segmento minoritario de altos ingresos empuja el promedio hacia arriba, indica la fundación.

Pese a la mejora de la macro, el consumo todavía no repunta

Esa concentración de ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse, pero es precisamente que los hogares de menores ingresos concentran la mayor propensión al consumo, y sus ingresos, aunque en recuperación, todavía no alcanzan para sostener un nivel de gasto similar al previo a la crisis. El consumo de la Clase Alta y la Clase Media Alta, en cambio, depende mucho menos del ciclo salarial y ya muestra señales de normalización.

El ingreso promedio de $ 2.800.000 describe mejor la situación de una minoría que la de la mayoría de los hogares argentinos. Mientras esa brecha no se cierre, aunque la inflación se desacelere y los salarios reales sigan recomponiéndose, esa mejora seguirá sin traducirse en una recuperación plena del consumo masivo, que depende en última instancia del poder de compra del 78% de los hogares ubicado por debajo del promedio.

Con una sociedad altamente endeudada, el crédito no se acelerará y, por ende, tampoco el consumo. Su recuperación parece que será más lenta que lo previsto por el Gobierno. Y ese no es el mejor de los escenarios a un año vista de las elecciones generales. En el camino, hubo un cambio de régimen macroeconómico que incidió en la economía real. “Pasamos de un esquema de brusca aceleración inflacionaria con tasas de interés negativas, a un esquema de desaceleración inflacionaria con tasas muy positivas”, indica la economista Marina Dal Poggetto,. Dicho de otra forma, pasamos de un esquema donde las cuotas fijas se licuaban contra los ingresos a un esquema donde las cuotas dejaron de licuarse. Incluso en el crédito no bancario que, en general, funcionó con tasas de interés muy positivas, la licuación de las cuotas operaba, explica la docente del IAE Business School. El esquema era perverso, ya que la contracara era la licuación del ahorro, pero desde el punto de vista de los deudores podría decirse que el crédito operaba como un “aumento en los ingresos”.

La combinación de tasas muy positivas, con un acortamiento en los plazos de la deuda y mayores niveles de endeudamiento en un contexto de caída en los ingresos reales y el empleo formal coordinó un aumento en la carga financiera de los hogares.

Durante julio, el comercio minorista terminó con una baja del 2%. Pero lo último que se pierde es la esperanza. Respecto a la economía de los comercios, el 57,9% de los empresarios consultados por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indicó que se mantuvo igual respecto al año anterior, mientras que un 30% (2,5% más que el mes anterior) afirmó que empeoró. Por otro lado, el 49,2% de los comercios relevados sostuvo la creencia de que la situación económica de su negocio mejorará de cara al próximo año, mientras que la cantidad de encuestados que cree que será peor creció respecto al mes anterior, estableciéndose en el 10,1%. Las compras se concentraron en productos de primera necesidad y montos bajos, con una fuerte planificación del gasto. Es la nueva conducta del consumidor argentino.

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