Cómo agregarle valor al aviso clasificado para llegar al puesto

Claves para que los postulantes avancen hacia los otros procesos de la selección de personal. Los que salen a buscar trabajo deben tomar en cuenta ciertas competencias adicionales que reclama el mercado: los valores

ESA OPORTUNIDAD. A la buena presencia hay que sumarle competencias, habilidades y otras facetas diferenciales. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
ESA OPORTUNIDAD. A la buena presencia hay que sumarle competencias, habilidades y otras facetas diferenciales. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
15 Junio 2010
Los avisos clasificados son un disparador o el primer paso en el proceso de búsqueda de un empleo. Quienes salen al mercado a alcanzar la oportunidad por un puesto deben saber que a ese aviso necesariamente deben agregarle valor para alcanzar la meta. Y para capitalizar esa oferta laboral, antes hay que tomar en cuenta tres aspectos: que el perceptor (el que busca) tenga la experiencia y el perfil requerido; que el blanco (el aviso en sí) sea lo más claro posible para llegar al postulante deseado y, finalmente, tomar en cuenta la situación (la calificación y los roles que se reclaman al postulante).

Según la docente y psicóloga, Graciela Chamut, cualquier persona que tome un diario para buscar empleo debe percatarse, como primer paso, de leer bien el aviso para que, luego, no se lleve una desilusión. "En este punto importan las capacidades y habilidades requeridas; en definitiva, las competencias demandas", especifica. Aunque el aviso clasificado no lo diga textualmente, Chamut afirma que es necesario también leer entrelíneas. "Por ejemplo -apunta-, si se afirma en el aviso de que ese puesto tiene personal a cargo, el postulante deberá demostrar que tiene capacidad de manejo de grupos (liderazgo y comunicación, entre otras facetas)".

Generalmente, el paso posterior a la respuesta a un aviso clasificado puede ser la entrevista laboral. En este aspecto, la experta consultada por nuestro diario, considera que se debe ser muy cuidadoso con los modales, con el fin de no predisponer al selector. "Los gestos, muchas veces, dicen más que mil palabras. Ejemplo: si el selector observa que el postulante está más concentrado en analizar qué papeles hay alrededor de la mesa de la entrevista, seguramente pensará que esa persona no es del todo confiable (sujeto a distracciones) y, por lo tanto, puede fallar en el proceso de calificación".

Los expertos en manejo y en proceso de selección de personal suelen coincidir en que la puntualidad es una de las características que abren las puertas al empleo ofrecido. "Se trata de un elemento interesante que define la capacidad de respuesta de una persona a las exigencias de la empresa que ofrece el puesto", puntualiza Chamut.

Ni lo uno, ni lo otro
Muchas veces, quienes encuentran la posibilidad de acceder a un puesto a través de un aviso clasificado se enfrentan a la gran incógnita sobre quién será su empleador. Los postulantes suelen enterarse ese aspecto en medio del proceso de selección. Y, frente al selector, hay otra cuestión que deben cuidar para no fracasar en el intento de acceder al puesto: la emoción frente al ofrecimiento.

Chamut, en este sentido, afirma que los que seleccionan personal esperan cierto nivel de ansiedad y de inseguridad entre quienes acuden al llamado del aviso. Y por eso se considera como una reacción lógica al tartamudeo frente al selector o la transpiración en las manos, propia del momento. "La cosa se complica cuando hay demasiada seguridad", alerta la experta. "Cuando sus gestos son de aquellas personas que creen saberlo todo, el selector puede pensar que se encuentra ante un farol, de que ese postulante intenta mostrar que sabe más de la cuenta", advierte.

Según la docente, hoy las empresas invierten más en valores que en conocimiento. "Ser una buena persona es una característica diferencial en el postulante, lo hace confiable; en cambio, el conocimiento puede ser adquirido con el tiempo", diferencia la especialista.

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