Clasificación de los bailes

Las normas que regían a comienzos del siglo XX.

TUCUMAN, JULIO DE 1913. Uno de los animados bailes que se llevaban a cabo durante la semana de la fiesta patria. TUCUMAN, JULIO DE 1913. Uno de los animados bailes que se llevaban a cabo durante la semana de la fiesta patria.
21 Abril 2003
En los primeros años del siglo XX no se bailaba tanto como ahora, y la clase alta observaba una serie de normas para tales reuniones. Así consta en el "Código Social" de Sara H. Montes, que es toda una Biblia sobre el tema.
Los bailes se dividían en varias categorías. Estaban los "bailes blancos", que el Código definía como "aquellos en que no bailan más que solteras y solteros y donde las damas visten de blanco". Se realizaban generalmente de día, y era usual denominarlos "Diner blanche". Comúnmente, los ofrecía "una dama soltera a sus relaciones de igual estado".
El "baile rosa" era, dice el Código, "de fantasía, relativamente: el carácter lo da el color del tocado de las damas, que es rosa", y los caballeros debían llevar una rosa en la solapa. Agregaba que "el baile rosa también tiene un significado: es el desquite del baile blanco, y a él no concurren más que personas casadas y novios cuyo enlace está próximo".
Otra categoría estaba constituida por los "bailes de trajes". Eran "aquellos que reproducen épocas dadas, y así en la invitación se especifica la época: Edad Media, Renacimiento, Imperio, etcétera". Las épocas no solamente debían reproducirse en los atuendos sino en el menú del "buffet" o de la comida. El Código apuntaba que "en el campo se pueden reproducir escenas bucólicas, tales como las descriptas por Teócrito o Virgilio, o las pastorales de Florian, cuando no las del Trianon".
Los "bailes de fantasía", en cambio, eran los que exigían trajes de épocas diferentes, pero de ninguna en especial. Ni en los de "fantasía" ni en los "de trajes" se llevaba careta, salvo que la época exigiera el antifaz.
El Código hacía una juiciosa recomendación general. "Sólo se bailan aquellas piezas que están de moda, a pesar de todo. Bonita o fea, la danza en uso es la única permitida, salvo aquellos casos en que la originalidad permita otros bailes. No poseyendo bien el arte de bailar, no se debe bailar en un salón, pues el que así lo hace, a más de las molestias que origina a todos, se cubre de ridículo. Damas y caballeros no deben contar con la bondad del público que, en cualquier caso, los juzgará severamente".

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