07 Febrero 2010 Seguir en 
La industria argentina de biodiesel efectuó inversiones por US$ 500 millones y tiene en carpeta realizar otras por US$ 200 millones en el corto plazo. En estos momentos, la capacidad instalada se acerca a los 2,5 millones de toneladas, cuando en 2007 era insignificante. Durante 2009, la producción y las exportaciones de biodiesel fueron cercanas a 1,2 millón de toneladas. Así la Argentina se convirtió en el principal exportador mundial de biodiesel, con posibilidades concretas de seguir creciendo y con capacidad suficiente para atender la demanda que se generará a corto plazo en el mercado interno. Todo esto representa una noticia muy importante. Pero también hay que destacar otra noticia no menos importante que surgió el viernes último, cuando el Gobierno anunció oficialmente en un acto llevado a cabo en el Ministerio de Planificación Federal, a través del ministro Julio de Vido, la entrada en vigencia del corte de todo el gasoil expendido en el país, con un mínimo de 5% de biodiesel. Con esta medida se produce el cumplimiento de un mandato legal de uso de biocombustibles establecido por Ley 26.093 y Decreto Reglamentario 109/07, dictada en el marco de varias acciones encuadradas dentro del compromiso asumido por Argentina para contribuir a la mitigación de gases efecto invernadero (GEI). Por otra parte, la implementación de un programa de este tipo procura la diversificación de la matriz energética, a partir de la incorporación de energía renovable, en sintonía con la reciente incorporación de etanol a las naftas y el Programa Genren Ley 26.190, en un contexto donde el gas natural y el petróleo representan casi el 90% de las fuentes primarias de energía. Además, con la nueva política pública se podrán sustituir una parte significativa de las importaciones de gasoil, privilegiando de esta manera a las economías regionales, a las PyME y, por ende, el trabajo de los argentinos.
Existen diecinueve empresas productoras de biodiesel y radicadas en el país, que abastecerán la demanda de las compañías petroleras para el corte del referido biocombustible con gasoil en el presente año, por un volumen estimado en más de 800.000 toneladas. Entre esas empresas, el Gobierno nacional privilegió al otorgar el respectivo cupo fiscal -acto administrativo necesario para que las mismas operen-, a las PyME y a las economías regionales, en sintonía con el espíritu de la Ley 26.093. Cerca de 500.000 toneladas del citado volumen, corresponde al cupo fiscal otorgado a PyME y/o a las radicadas fuera de la Pampa Húmeda.
A esta altura, es importante recordar otras ventajas que aporta la incorporación de biodiesel a la matriz energética, como el hecho de que el biodiesel producido bajo condiciones de calidad, seguridad y sostenibilidad ambiental, tiene un reducido impacto en la generación de CO2, debido a que la masa vegetal consume a través de la fotosíntesis, la misma cantidad de CO2 que la producida por la combustión posterior del combustible.
Por cierto, como en todo programa que da inicio, se requerirá un período de adaptación, durante el cual se irán corrigiendo los pequeños desajustes que eventualmente se produzcan. Del mismo modo, tendremos que trabajar mucho en el futuro para optimizar el marco regulatorio nacional. Pero la decisión del Gobierno Nacional ha sido muy positiva, como lo fue la que derivó en la reciente incorporación de etanol a las naftas de Argentina; ambas ubican a nuestro país en un sendero similar al que transitan varios de los países más importantes del mundo.








