05 Febrero 2010 Seguir en 
La escena no es nueva y se repite como un deja vu en distintos comercios tucumanos: aquellos clientes que pretenden comprar cigarrillos, cospeles u otros artículos y no cuentan con monedas para pagarlos, se resignan a tener que recibir golosinas por vuelto, o bien a retirarse con las manos vacías. Es que, una vez más, la escasez de dinero metálico complica la actividad de los comerciantes y genera malestar entre los consumidores.
"Si tengo que dar muchas monedas de vuelto, prefiero no vender porque me quedo sin cambio", se quejó Jorge Boullhesen, encargado de un drugstore de calle San Martín. El comerciante destacó que, debido a la escasa circulación de dinero metálico, sus ventas se han reducido en los últimos meses porque no cuenta con el cambio necesario para satisfacer a sus clientes.
Según explicó Fernanda, empleada de un kiosco del microcentro, en el caso del negocio donde trabaja, algunos artículos, como los cigarrillos y los cospeles, sólo pueden venderse cuando los clientes abonan la compra con el importe justo; situación que obliga a muchos de ellos a retirarse con las manos vacías cuando comprueban que no tienen monedas para pagar. "No podemos vender porque son mercaderías que dejan poco margen de ganancias y , si los compradores nos llevan el cambio, no nos conviene", remarcó la kiosquera. Lo mismo les sucede a las personas que quieren usar las cabinas telefónicas, ya que las llamadas inferiores a $ 2 deben ser pagadas exclusivamente con sencillo.
Los vendedores advirtieron que la escasez de moneda circulante en el mercado no es reciente, sino que se trata de un problema con el que los comerciantes tienen que lidiar desde hace, al menos, dos años. Aunque explicaron que en algunos períodos del año el faltante se hace más evidente que en otros. Ante el faltante de dinero metálico, algunos comercios, como los kioscos y almacenes, optan por dar golosinas a sus clientes en forma de vuelto cuando los importes son pequeños. Mientras que en otros rubros los comerciantes eligen redondear los precios para no tener que dar cambio, aunque advierten que, al ser la diferencia en favor del consumidor, la operación les genera pérdidas.
"Como no hay monedas tenemos que redondear para abajo la tarifa y así perdemos plata", espetó el taxista Jorge Serrano. Sin embargo, el chofer explicó que la escasez de sencillo produjo cambios en la conducta de los usuarios que, en algunos casos, pagan con billetes y dejan la diferencia a manera de propina, situación que hace un tiempo atrás no era habitual. Mientras el dinero metálico brilla por su ausencia, se ha vuelto moneda común para los comerciantes recibir quejas de los consumidores. "Perdemos varios clientes. Hay gente que se enoja y se va porque no tenemos cambio para darle vuelto", remarcó Alejandro Avila, un vendedor de frutas y verduras.
"Muchas personas se molestan cuando les queremos dar caramelos por $ 0,10 y prefieren no comprar", relató por su parte Fernanda.
Nuevo negocio
Para muchos oportunistas la escasez de monedas es un negocio redondo, ya que, según explicaron los comerciantes, el faltante de sencillo los obliga a comprar dinero metálico, por el cual tienen que pagar un porcentaje de hasta un 10% por sobre el monto del cambio.
"Tenemos que comprar monedas a colectiveros y a jóvenes que rompieron ’el chanchito’, porque, de lo contrario, no podemos trabajar", destacó Boulhesen. El administrador del drugstore indicó que el cambio de billetes por monedas les cuesta un 4%.
Por su parte, Avila también apuntó a los choferes de colectivos como los principales vendedores de sencillo, aunque informó que la ganancia de los conductores por realizar la transacción es del 10% del monto de la operación: "Los colectiveros te dan $ 100 en monedas por $ 110 en billetes", explicó.
"Si tengo que dar muchas monedas de vuelto, prefiero no vender porque me quedo sin cambio", se quejó Jorge Boullhesen, encargado de un drugstore de calle San Martín. El comerciante destacó que, debido a la escasa circulación de dinero metálico, sus ventas se han reducido en los últimos meses porque no cuenta con el cambio necesario para satisfacer a sus clientes.
Según explicó Fernanda, empleada de un kiosco del microcentro, en el caso del negocio donde trabaja, algunos artículos, como los cigarrillos y los cospeles, sólo pueden venderse cuando los clientes abonan la compra con el importe justo; situación que obliga a muchos de ellos a retirarse con las manos vacías cuando comprueban que no tienen monedas para pagar. "No podemos vender porque son mercaderías que dejan poco margen de ganancias y , si los compradores nos llevan el cambio, no nos conviene", remarcó la kiosquera. Lo mismo les sucede a las personas que quieren usar las cabinas telefónicas, ya que las llamadas inferiores a $ 2 deben ser pagadas exclusivamente con sencillo.
Los vendedores advirtieron que la escasez de moneda circulante en el mercado no es reciente, sino que se trata de un problema con el que los comerciantes tienen que lidiar desde hace, al menos, dos años. Aunque explicaron que en algunos períodos del año el faltante se hace más evidente que en otros. Ante el faltante de dinero metálico, algunos comercios, como los kioscos y almacenes, optan por dar golosinas a sus clientes en forma de vuelto cuando los importes son pequeños. Mientras que en otros rubros los comerciantes eligen redondear los precios para no tener que dar cambio, aunque advierten que, al ser la diferencia en favor del consumidor, la operación les genera pérdidas.
"Como no hay monedas tenemos que redondear para abajo la tarifa y así perdemos plata", espetó el taxista Jorge Serrano. Sin embargo, el chofer explicó que la escasez de sencillo produjo cambios en la conducta de los usuarios que, en algunos casos, pagan con billetes y dejan la diferencia a manera de propina, situación que hace un tiempo atrás no era habitual. Mientras el dinero metálico brilla por su ausencia, se ha vuelto moneda común para los comerciantes recibir quejas de los consumidores. "Perdemos varios clientes. Hay gente que se enoja y se va porque no tenemos cambio para darle vuelto", remarcó Alejandro Avila, un vendedor de frutas y verduras.
"Muchas personas se molestan cuando les queremos dar caramelos por $ 0,10 y prefieren no comprar", relató por su parte Fernanda.
Nuevo negocio
Para muchos oportunistas la escasez de monedas es un negocio redondo, ya que, según explicaron los comerciantes, el faltante de sencillo los obliga a comprar dinero metálico, por el cual tienen que pagar un porcentaje de hasta un 10% por sobre el monto del cambio.
"Tenemos que comprar monedas a colectiveros y a jóvenes que rompieron ’el chanchito’, porque, de lo contrario, no podemos trabajar", destacó Boulhesen. El administrador del drugstore indicó que el cambio de billetes por monedas les cuesta un 4%.
Por su parte, Avila también apuntó a los choferes de colectivos como los principales vendedores de sencillo, aunque informó que la ganancia de los conductores por realizar la transacción es del 10% del monto de la operación: "Los colectiveros te dan $ 100 en monedas por $ 110 en billetes", explicó.







