17 Enero 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Por estos días, se cumplen cinco años del inicio del canje de la deuda, tras el default soberano más grande de la historia. En Buenos Aires, en medio de un tórrido verano, el escándalo en torno del Banco Central, calienta aún más el ambiente. Pese a todo, en el Gobierno se especula con que se pueda anunciar el inicio del nuevo canje de deuda, justo en la misma época en que Néstor Kirchner hizo el suyo. Un buen motivo para mitigar la crisis, pensaron en la Casa Rosada. Un desahogo, murmuraban por lo bajo en el Palacio de Hacienda, para el marketing del ministro Amado Boudou.
Mientras tanto, en Washington, el frío arrecia cubriendo a la capital norteamericana con un espeso manto blanco de nieve y hielo. Al recibir un sobre, Daniel Martin, representante financiero argentino en los EEUU, nunca imaginó su contenido. Lo abrió y leyó lo peor: la Securities Exchange Commission (SEC) había rechazado el prospecto presentado por el Gobierno argentino para el canje de la deuda de los bonistas (holdouts) que no aceptaron la operación de 2005. La misiva es firmada por la presidenta del organismo rector de los mercados de valores, Mary Schapiro, de extrema confianza de Barack Obama.
El informe criticaba uno de los soportes económicos no sólo del prospecto en cuestión sino del modelo económico kirchnerista.
Más allá de otras desprolijidades que contenía el documento elaborado por Boudou y por su equipo, Schapiro puso acento en el rechazo al contenido de las cifras de las variables económicas. El blanco de las objeciones fueron los números basados en las estadísticas del Indec, bajo la batuta del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Los cuestionamientos de la SEC fueron originados en planteos de otro Schapiro: Robert, el copresidente de la American Task Force for Argentina (AFTA), junto con Nancy Soderberg. Tanto Soderberg como Schapiro, son hombres de entera confianza del Partido Demócrata y sirvieron al ex presidente William Clinton, durante su mandato y con un legajo impresionante. Soderberg, como embajadora ante las Naciones Unidas, y Robert Schapiro, como subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos. Tal es la confiabilidad con que cuenta Robert Schapiro en EEUU que su apelación ante la SEC fue determinante. Más allá de ese cargo, Schapiro fue funcionario de carrera del Census Bureau, -el equivalente del Indec-, y llegó a ocupar su máxima jerarquía, con un prestigio valorado a nivel internacional. De allí que sus informes son hoy sumamente valorados en el gobierno de Obama. Para la SEC no queda claro la veracidad de las cifras y en estas condiciones no pude dar permiso para llevar adelante la operación.
El prospecto oficial contiene pocas especificaciones sobre el capítulo de garantía de los nuevos títulos que recibirían los bonistas, por lo que la SEC no podía hacer lugar al canje. Al mismo tiempo, la SEC pide aclaraciones sobre el debate y la situación de reservas del BCRA, por el decreto del Fondo del Bicentenario y la situación de Martín Redrado. Ahora, el Gobierno nacional deberá modificar el prospecto.
Frente a tamaña objeción, Martin envió el informe a Nueva York para que el estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, letrados asesores del Gobierno argentino, profundice el caso, y al Palacio de Hacienda. A pesar del blindaje que Boudou quiso ponerle al informe, la noticia corrió rápidamente de Olivos a la Casa Rosada.
Un clima de nerviosismo y furia cubrió a las más altas esferas del poder y no sólo contra el joven ministro. La ira era también contra la embajada en Washington por la falta de cintura para operar el lobby entre los demócratas. El último salvoconducto del kirchnerismo con el mundo económico se esfuma. El canje está a punto de naufragar, y con eso las esperanzas políticas del oficialismo con vistas a 2011. En Balcarce 50 la tensión aumentaba a la par de los rumores de renuncias en el Palacio de Hacienda y que inundaron la City porteña.
En lo que muchos consideran como la primera embestida de Kirchner contra Boudou, se obligó al joven ministro de Economía a dar la cara en una conferencia en medio de la crisis. El primer paso del desgaste. El arribo desde Europa del economista Mario Blejer agregaba una dosis de suspenso. Pese a las desmentidas oficiales, Blejer mantuvo un reservado encuentro en la Quinta Presidencial con el matrimonio Kirchner, tal como lo hace una vez al mes. En ese cónclave, los patagónicos habrían tomado una decisión crucial: ya no lo necesitaban en el BCRA y le habrían ofrecido tomar las riendas del Palacio de Hacienda, a lo que el economista pidió un tiempo de reflexión.
¿Por qué ese giro? Además del naufragio del canje, en Olivos, se admite, en sordinas, que la pelea con Martín Redrado por la continuidad en el BCRA está virtualmente perdida en los tribunales y es mejor esperar hasta septiembre cuando concluya su mandato, un consejo que hasta el propio Blejer habría dejado al Primer Matrimonio. Kirchner se juega sus fichas a pleno. Sabe que el canje de la deuda es el puente que lo puede devolver a los mercados y que le permitirá navegar sin zozobras hasta 2011, para reorganizar su intento final. Las relaciones amigables de Blejer con el mundo financiero son vitales para esa arremetida.
Acorde con el estilo Kirchner, no habrá cambios en medio de la crisis, pero quienes conocen el ambiente presidencial aseguran que la suerte de Boudou estaría sellada. Horas, días, tal vez.







