Usualmente se define a la maquila como una forma de producción que se establece como un compromiso del dueño de la producción y/o de una marca con la persona que se realiza el trabajo. Ese tipo de contrato es el que se diseñará en el nuevo negocio azucarero que se abrió con la aplicación de la Ley de Biocombustible. Se trata de un principio de acuerdo entre el sector industrial y el cañero, en el marco de la Mesa de Seguimiento que se reunió en la sede porteña del Centro Azucarero Argentino (CAA).
Desde este año, los ingenios azucareros producirán alcohol anhidro, con el fin de mezclarlo con combustibles fósiles (al 5%). La industria se comprometió a que -en una primera etapa- la mezcla sólo alcanzará al 2%, por cuestiones vinculadas a la producción y a la puesta a punto de las plantas deshidratadoras, y hacia fines de año alcanzar la meta establecida por ley nacional.
Según las partes, este año será de transición en materia de alcohol. "Por lo tanto, es momento de ajustar los conceptos a aplicar durante la negociación, que no signifiquen pautas definitivas o para un período determinado de tiempo". Así se lo planteó -por nota- Sergio Fara, presidente de la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) al presidente del CAA, Fernando Nebbia. Esas mismas palabras fueron expuestas en la reunión de Buenos Aires a la que asistieron -además de Fara- Aldo Soldati y Bernabé Alzabé (UCIT), Miguel Cruz (Cañeros del Sur) y representantes de los cañeros del norte (Salta y Jujuy). Por la industria asistieron el titular del Centro Azucarero Regional Tucumán (CART), Julio Colombres, Jorge Rocchia Ferro, Rodolfo Roballo (Ledesma) y Mario Zapico (San Martín del Tabacal), entre otros.
En principio, el acuerdo establece que no existe otra forma de realizar las operaciones con alcohol anhidro que no sean los contratos de maquila. Además, el pago debe efectuarse sobre la base de ese producto y con los valores fijados por la Secretaría de Energía de la Nación. Según las partes, esto daría más transparencia a la comercialización. Otro punto al que arribaron a un entendimiento es que el alcohol debe ser exclusivamente de jugo directo y que debe sustituir al crudo de exportación en su totalidad o en el porcentaje que se determine.
"Si las necesidades de alcohol son mayores, el crudo será cada vez menor con lo que el precio promedio del excedente mejora sustancialmente", consideran los cañeros de UCIT.
A su vez, Colombres comentó a LA GACETA su optimismo acerca de que durante esta zafra haya precios internacionales elevados. "Los biocombustibles no tendrán los vaivenes propios del azúcar en el mundo. Y contribuye a que no se exporte a pérdida", analizó.
15 Enero 2010 Seguir en 







