28 Noviembre 2009 Seguir en 
En las dos ultimas ruedas de la semana, las Bolsas soportaron de nuevo la presión a la baja de una burbuja inmobiliaria que se rompió en el emirato árabe de Dubai y amenaza con un default.
En lo que va del año, el precio de las gigantescas propiedades se derrumbó un 40%, la construcción se paralizó y las acciones cayeron un 62,7% en ese país anticipando el desplome.
La abundante liquidez global con la debilidad del dólar van mostrando sus consecuencias y también los desequilibrios financieros: los productores de petróleo cobran en dólares y hay dificultades para vender más crudo -Venezuela ya lo sufre-. Al final de la semana, el barril de crudo cayó y el comercio global ha cedido. El dólar barato también alimentó burbujas como los activos del emirato: se trata de hoteles construidos bajo el agua y otras obras excéntricas.
A su vez el carry trade, que consiste en tomar fondos de países con tasas bajísimas o casi cero para colocar en centros de mejor rendimiento de intereses pero en otra moneda, tiene un precio.
Las Bolsas y los mercados llegan a las últimas semanas del año con buenos rendimientos y deberán soportar la presión de que la economía global sigue vulnerable.
En la primer potencia, Estados Unidos, se exagera la recuperación. A los nuevos activos inmobiliarios les costará competir con los inmuebles que están para realizar -varios son tóxicos- y la generación de empleo es un anhelo.
En las próximas ruedas el dato que debe seguirse con suma atención es cómo evoluciona el flujo de fondos que se canaliza a los mercados emergentes. El Gobierno argentino tiene previsto emitir más títulos por necesidades de fondeo y, a la sombra de esta vuelta a los mercados, hay varios emprendimientos privados que aguardan para salir a la oferta pública y entusiasmar a los inversores.
En lo que va del año, el precio de las gigantescas propiedades se derrumbó un 40%, la construcción se paralizó y las acciones cayeron un 62,7% en ese país anticipando el desplome.
La abundante liquidez global con la debilidad del dólar van mostrando sus consecuencias y también los desequilibrios financieros: los productores de petróleo cobran en dólares y hay dificultades para vender más crudo -Venezuela ya lo sufre-. Al final de la semana, el barril de crudo cayó y el comercio global ha cedido. El dólar barato también alimentó burbujas como los activos del emirato: se trata de hoteles construidos bajo el agua y otras obras excéntricas.
A su vez el carry trade, que consiste en tomar fondos de países con tasas bajísimas o casi cero para colocar en centros de mejor rendimiento de intereses pero en otra moneda, tiene un precio.
Las Bolsas y los mercados llegan a las últimas semanas del año con buenos rendimientos y deberán soportar la presión de que la economía global sigue vulnerable.
En la primer potencia, Estados Unidos, se exagera la recuperación. A los nuevos activos inmobiliarios les costará competir con los inmuebles que están para realizar -varios son tóxicos- y la generación de empleo es un anhelo.
En las próximas ruedas el dato que debe seguirse con suma atención es cómo evoluciona el flujo de fondos que se canaliza a los mercados emergentes. El Gobierno argentino tiene previsto emitir más títulos por necesidades de fondeo y, a la sombra de esta vuelta a los mercados, hay varios emprendimientos privados que aguardan para salir a la oferta pública y entusiasmar a los inversores.







