15 Noviembre 2009 Seguir en 
En lo que va del año, en Tucumán se observó un fenómeno poco usual si se compara con la realidad de otras provincias: la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos viene creciendo en torno a un 24% respecto del año pasado. En otras palabras, ese tributo -considerado el motor de la recaudación- sigue siendo la gallina de los huevos de oro para el erario y, por lo ingresado, no sufrió los efectos de la crisis global. De hecho, su participación en la torta recaudatoria es cada vez mayor. Este año, llegaría al 74% de lo que se cobrará por impuestos provinciales y que, hasta diciembre, puede alcanzar los $ 1.290 millones (ver infograma). Desde el Gobierno se explica este fenómeno con el incremento de la actividad económica y de la acción fiscalizadora para incorporar contribuyentes que no estaban registrados. Sin embargo, otra es la visión del sector privado. Los expertos explican que la suba de Ingresos Brutos también responde a la incorporación de contribuyentes foráneos y a las demoras en la devolución de los saldos a los que aportan.
"La actividad comercial pegó un mayor salto en Tucumán que en otras provincias porque el tucumano tiene una mayor propensión al consumo que en otros lugares", explica a LA GACETA el ministro de Economía, Jorge Jiménez. A ello -acota-, hay que agregarle el impacto de la obra pública, como el caso de Lomas de Tafí, que también tributa.
Según Pablo Clavarino, director de Rentas, el hecho de que Ingresos Brutos tenga una mayor incidencia en la torta de ingresos, no quiere decir que los otros tributos hayan bajado en sus niveles de cobro. "Desde el tercer trimestre del año pasado se tomaron las medidas preventivas para que no haya una baja sustancial en la recaudación", indica el funcionario. Aludía así a la actualización de normativas impositivas que implicó ampliar el universo de contribuyentes alcanzados por Ingresos Brutos.
Una sobrecarga
Con una alícuota general del 2,5%, el impuesto a los Ingresos Brutos alcanza el ejercicio habitual y a título oneroso en la Provincia, del comercio, industria, profesión, oficio, negocio, locaciones de bienes, obras o servicios, o de cualquier otra actividad a título oneroso- lucrativa o no - cualquiera sea la naturaleza del sujeto que la preste, incluidas las sociedades cooperativas no exentas expresamente por esta ley y el lugar donde se realice (espacio ferroviario, aeródromo y aeropuertos, terminales de transporte, edificios y lugares de dominio público y privado), establece el artículo 194 del Código Tributario de la Provincia.
Los empresarios tucumanos sostienen que existe un incremento de la presión fiscal a partir de los métodos adoptados por Rentas en el sistema de retenciones y percepciones, incluso en las transacciones bancarias.
"Para evitar que caiga la recaudación, el Estado traslada todo el peso de la necesidad de obtener recursos en el sector privado", señala Agustín Zeppa, presidente de la subcomisión de Impuestos del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas. En un reciente informe elevado al empresariado del NOA, el experto calculó que hay una sobrecarga de alícuotas del 6,5% en las transacciones comerciales. Zeppa considera que, para no incrementar la presión fiscal, Rentas debería otorgar un certificado de no retención automática para no aportar demás y que el Estado no se quede con saldos a favor del contribuyente que, según el experto demoran en demasía en ser acreditados.
"La actividad comercial pegó un mayor salto en Tucumán que en otras provincias porque el tucumano tiene una mayor propensión al consumo que en otros lugares", explica a LA GACETA el ministro de Economía, Jorge Jiménez. A ello -acota-, hay que agregarle el impacto de la obra pública, como el caso de Lomas de Tafí, que también tributa.
Según Pablo Clavarino, director de Rentas, el hecho de que Ingresos Brutos tenga una mayor incidencia en la torta de ingresos, no quiere decir que los otros tributos hayan bajado en sus niveles de cobro. "Desde el tercer trimestre del año pasado se tomaron las medidas preventivas para que no haya una baja sustancial en la recaudación", indica el funcionario. Aludía así a la actualización de normativas impositivas que implicó ampliar el universo de contribuyentes alcanzados por Ingresos Brutos.
Una sobrecarga
Con una alícuota general del 2,5%, el impuesto a los Ingresos Brutos alcanza el ejercicio habitual y a título oneroso en la Provincia, del comercio, industria, profesión, oficio, negocio, locaciones de bienes, obras o servicios, o de cualquier otra actividad a título oneroso- lucrativa o no - cualquiera sea la naturaleza del sujeto que la preste, incluidas las sociedades cooperativas no exentas expresamente por esta ley y el lugar donde se realice (espacio ferroviario, aeródromo y aeropuertos, terminales de transporte, edificios y lugares de dominio público y privado), establece el artículo 194 del Código Tributario de la Provincia.
Los empresarios tucumanos sostienen que existe un incremento de la presión fiscal a partir de los métodos adoptados por Rentas en el sistema de retenciones y percepciones, incluso en las transacciones bancarias.
"Para evitar que caiga la recaudación, el Estado traslada todo el peso de la necesidad de obtener recursos en el sector privado", señala Agustín Zeppa, presidente de la subcomisión de Impuestos del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas. En un reciente informe elevado al empresariado del NOA, el experto calculó que hay una sobrecarga de alícuotas del 6,5% en las transacciones comerciales. Zeppa considera que, para no incrementar la presión fiscal, Rentas debería otorgar un certificado de no retención automática para no aportar demás y que el Estado no se quede con saldos a favor del contribuyente que, según el experto demoran en demasía en ser acreditados.







