Berlín celebra los 20 años de la reunificación alemana

El acto más significativo de la celebración será el derribo de una gigantesca valla formada con piezas de dominó, que simboliza el muro. El ex presidente polaco Lech Walesa volteará la primera pieza, e irán cayendo una a una otras 1.000, a lo largo de 1,5 kilómetros, por donde se hallaba la ominosa cortina.

ESPECTACULAR. Las piezas del dominó tienen más de dos metros de altura. REUTERS
ESPECTACULAR. Las piezas del dominó tienen más de dos metros de altura. REUTERS
08 Noviembre 2009
BERLIN.- Con una ceremonia a la que asistirán los mandatarios de la Unión Europea, varios premios Nobel de la Paz y artistas como Daniel Barenboim, Bon Jovi o la banda irlandesa U2, Berlín celebrará mañana el vigésimo aniversario de la caída del ominoso Muro que dividió la ciudad y el mundo durante 28 años, que significó el fin de la Guerra Fría. Todo está listo para la espectacular "Fiesta de la Libertad", que arrancará con un concierto ante la emblemática Puerta de Brandemburgo, símbolo por antonomasia de la división de Alemania y de la Guerra Fría.
La canciller alemana Angela Merkel y las personalidades invitadas atravesarán la Puerta de este a oeste, repitiendo lo que miles de personas hicieron aquella noche del 9 de noviembre de 1989, agolpándose en los controles fronterizos de la extinta República Democrática Alemana (RDA) para pisar por primera vez suelo occidental. Posteriormente se llevará a cabo uno de los actos más significativos: el derribo de un dominó gigante compuesto por 1.000 piezas de más de dos metros de altura, decoradas por estudiantes y distribuidas desde la Potsdamer Platz hasta la Cámara baja del Parlamento alemán, el Reichstag, una franja de 1,5 kilómetros por la que pasaba el Muro. El ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz Lech Walesa será el encargado de empujar la primera pieza en esa "Acción Dominó", que comenzará a la misma hora en la que el 9 de noviembre, hace 20 años, se abrieron las fronteras de la acorazada RDA.

Significados
La noche del 12 al 13 de agosto de 1961, Berlín quedó dividida en dos por orden de las autoridades de la República Democrática de Alemania (RDA). Una valla partía físicamente a la ciudad. Ese muro, considerado "de la vergüenza" en Occidente y "muralla de protección antifascista" por el Este, permaneció en pie 28 años, dos meses y 27 días. Cuando cayó, en la noche del jueves 9 de noviembre de 1989, los guardias fronterizos y policías se rindieron ante las masas que, documento de identidad en mano, pujaban para pasar al lado occidental. Cuando se les preguntaba lo que estaba pasando, los gendarmes se encogían de hombros. Pero dejaron pasar a la gente sin efectuar un solo disparo.
Lo demás fue pura fiesta. Gente totalmente extraña abrazándose y cantando. Caravanas de "trabis", los diminutos coches de los alemanes orientales, recorrían con su particular traqueteo las calles de Berlín occidental y la gente se montaba sobre  la gigantesca pared de hormigón para celebrar el reencuentro.
El muro, continuamente reforzado y con una altura de cuatro metros, se extendía por 45 kilómetros para dividir la ciudad de Berlín y 115 para separar la parte occidental del territorio de la RDA.
Contaba con la llamada "franja de la muerte", un temido corredor de 100 metros estrictamente vigilado. Cerca de 11.500 soldados controlaban la frontera alrededor de la ciudad dividida. Miles de perros, la valla metálica, la cerca de púas, cientos de puestos de control y los cables de alarma ayudaban a impedir cualquier cruce. Sin embargo, los ciudadanos de la RDA no cesaron nunca en su intento de obtener la ansiada libertad que los esperaba al otro lado. Más de 5.000 personas lograron ese objetivo con éxito. Al menos 136 personas murieron en el intento entre 1961 y 1989. Otras entidades calculan que la cifra de víctimas mortales fue de 245. (DPA)

La barrera de los sentimientos

- Nostalgias en Rusia.- El fin de la división germana significó para la Unión Soviética el comienzo de su propia implosión y la pérdida del estatus como potencia mundial. En Rusia más bien reina la amargura en estos días, a pesar de que dio impulso a la reunificación alemana. El ex presidente soviético Mijail Gorbachov y el actual mandatario ruso, Dmitri Medvedev, participarán mañana más bien como perdedores de la Guerra Fría que como felices invitados en la celebración de Berlín. "Después de la caída del Muro, esperábamos otro nivel de integración de Rusia en Europa. ¿Finalmente que tuvimos? La OTAN, una alianza militar, cuyos misiles apuntan a Rusia", se quejó ayer Medvedev. (DPA)

- El bisnieto de Wagner.- Gottfried Wagner, bisnieto del compositor alemán Richard Wagner, cuestionó que la música "chauvinista y belicista" de su famoso antepasado sirva de marco para las celebraciones. La orquesta de la Opera Estatal de Berlín, dirigida por Daniel Barenboim, interpretará mañana durante la fiesta el preludio de "Lohengrin", opera de Wagner. El programa incluye "Un sobreviviente de Varsovia", de Arnold Schönberg, sobre el levantamiento en el gueto de Varsovia sofocado por los nazis. Este hecho ocurrió también un 9 de noviembre, en 1938, y se conoce como "La noche de los cristales rotos". (DPA)

- Confesiones de Merkel.- La canciller Angela Merkel adoptó un tono personal en su reciente discurso ante el Congreso de EEUU, al recordar el aniversario. Merkel, de 55 años creció detrás de la Cortina de Hierro. "Nunca creí que esto sería posible hace 20 años. Nunca imaginé ni remotamente en esos años que alguna vez viajaría a Estados Unidos", dijo en el Capitolio. (DPA)

- La brecha.- Aquel 9 de noviembre, los alemanes recibieron con lágrimas en los ojos a sus hermanos orientales; les mostraban aquello que no conocían y los acogían en sus casas mientras buscaban trabajo. Querían que el país fuera uno solo, en todos los aspectos. Sin embargo, tanto esfuerzo no ha logrado cerrar la profunda brecha social, cultural y sobre todo económica entre ambas regiones, dijeron observadores políticos. (DPA)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios