18 Agosto 2009 Seguir en 
El Gobierno atraviesa momentos de tensión financiera para afrontar los pagos de vencimiento de deuda, que si bien no son abultados, fuerzan a un Estado que se encuentra aislado de los mercados de crédito y con escasez de recursos genuinos, según señala un informe elaborado por la consultora Ecolatina. A pesar de que la carga de deuda no es abultada, la prioridad de política económica es conseguir financiamiento porque el Estado se encuentra aislado del mercado internacional de crédito y con escasez de recursos propios.
"Estos dos hechos hacen que en períodos como el actual el Tesoro atraviese momentos de tensión para enfrentar vencimientos de la deuda pública", señaló este la consultora. El estudio -al que accedió LA GACETA- añade que este aislamiento no obedece, en lo fundamental, a la existencia de pasivos impagos con los holdouts (quienes no aceptaron el caneje en 2005) y el Club de París. En 2007, con estos problemas pendientes, el país y Brasil tenían el mismo nivel de riesgo crediticio, pero con el paso de los años el problema de Argentina se fue incrementando.
La manipulación de las estadísticas, la desconfianza por los conflictos internos, el estallido de la crisis internacional y la estatización de las AFJP explican el desacople del riesgo argentino del promedio de los países emergentes, según Ecolatina. La reestructuración de la deuda alargó los plazos, descomprimió parcialmente los vencimientos, pesificó buena parte de las obligaciones y, más importante aún, redujo fuertemente la carga de intereses (cayó de 3,6% a 1,9% del PBI).
Una opción viable
El "aire fiscal" que el sector público consiguió desde 2001 se destinó a financiar el actual esquema de subsidios. De hecho, el pago de intereses y subsidios en la actualidad es mayor que en 2001 (4,7% del PBI actual contra 4 puntos en 2001).
En ese marco, Ecolatina dijo que si el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner reabre el canje para holdouts podría llegar a romper el aislamiento financiero y descomprimir los vencimientos de corto plazo.
"Pero si no se revé el actual esquema de subsidios, persistirán los problemas para cumplir los programas financieros en períodos negativos del ciclo económico", advirtió el informe.
Vale destacar que los indicadores de deuda pública son más sustentables que en otros períodos del pasado o en relación a otros países. Según los cálculos de la consultora, en el segundo trimestre el stock alcanzó 48,2% del PBI.
Además, en relación a 2001, hay una mayor proporción de deuda pública en pesos, los plazos son más largos y el componente externo es mucho menor.
Sin embargo, el hecho que el 33% de la deuda se ajuste por inflación le otorga una dinámica distinta al pasado.
El crecimiento de la deuda ajustada al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), aún subestimándola, es mayor que por colocaciones netas.
Otro punto delicado es que la mitad de los vencimientos totales se concentra en los próximos ocho años, destacó la consultora.
"Estos dos hechos hacen que en períodos como el actual el Tesoro atraviese momentos de tensión para enfrentar vencimientos de la deuda pública", señaló este la consultora. El estudio -al que accedió LA GACETA- añade que este aislamiento no obedece, en lo fundamental, a la existencia de pasivos impagos con los holdouts (quienes no aceptaron el caneje en 2005) y el Club de París. En 2007, con estos problemas pendientes, el país y Brasil tenían el mismo nivel de riesgo crediticio, pero con el paso de los años el problema de Argentina se fue incrementando.
La manipulación de las estadísticas, la desconfianza por los conflictos internos, el estallido de la crisis internacional y la estatización de las AFJP explican el desacople del riesgo argentino del promedio de los países emergentes, según Ecolatina. La reestructuración de la deuda alargó los plazos, descomprimió parcialmente los vencimientos, pesificó buena parte de las obligaciones y, más importante aún, redujo fuertemente la carga de intereses (cayó de 3,6% a 1,9% del PBI).
Una opción viable
El "aire fiscal" que el sector público consiguió desde 2001 se destinó a financiar el actual esquema de subsidios. De hecho, el pago de intereses y subsidios en la actualidad es mayor que en 2001 (4,7% del PBI actual contra 4 puntos en 2001).
En ese marco, Ecolatina dijo que si el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner reabre el canje para holdouts podría llegar a romper el aislamiento financiero y descomprimir los vencimientos de corto plazo.
"Pero si no se revé el actual esquema de subsidios, persistirán los problemas para cumplir los programas financieros en períodos negativos del ciclo económico", advirtió el informe.
Vale destacar que los indicadores de deuda pública son más sustentables que en otros períodos del pasado o en relación a otros países. Según los cálculos de la consultora, en el segundo trimestre el stock alcanzó 48,2% del PBI.
Además, en relación a 2001, hay una mayor proporción de deuda pública en pesos, los plazos son más largos y el componente externo es mucho menor.
Sin embargo, el hecho que el 33% de la deuda se ajuste por inflación le otorga una dinámica distinta al pasado.
El crecimiento de la deuda ajustada al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), aún subestimándola, es mayor que por colocaciones netas.
Otro punto delicado es que la mitad de los vencimientos totales se concentra en los próximos ocho años, destacó la consultora.







