15 Agosto 2009 Seguir en 
Los mercados han recorrido buenas ruedas hasta ayer y con su corrección muestran cómo las estadísticas e índices que se usan en las decisiones -como las tasas de interés en los Estados Unidos- son las que justifican las mismas. La volatilidad no es sólo en los valores de la Bolsa: a los osos y bajistas les preocupa los 200.000 millones de libras con que Gran Bretaña monetiza sus déficits en 2009, y a los toros y alcistas ya les entusiasma los nuevos datos de crecimiento en Alemania y Francia. La cotización del petróleo crudo no puede hacer piso en los U$S 70 por barril y cae a U$S 67,7; el azúcar crudo -que tocó los U$S 514 por tonelada- cayó a U$S 480 por mejores condiciones en la India. Los cereales siguen firmes pero sin acuerdo entre el campo y el Gobierno para volver a exportar trigo y maíz.
Para sus finanzas, la Argentina recibirá U$S 2.500 millones que le corresponde del Fondo Monetario y se abre una luz para volver a los mercados globales y a los organismos de crédito, donde el costo del dinero es más barato que tomarlo de Venezuela. Pero lo ideal sería dar confianza para canalizar la enorme masa de ahorros fuera de la producción, el comercio y las finanzas, y tan necesarios de aplicar en lo doméstico.
La volatilidad bursátil es similar a la política: el Gobierno que perdió las elecciones ahora gana en la votación del Congreso, el tarifazo que se autoriza por decreto luego se anula, los subsidios suspendidos al transporte irán para el fútbol y cuesta relacionar lo que se dice con lo que se hace.







