15 Agosto 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El fondo de inversión NML confirmó el embargo de cuentas de la Argentina en Bélgica, aunque evitó dar precisiones sobre el monto involucrado en la medida cautelar de la justicia del país europeo. "El congelamiento de activos es otro ejemplo de nuestro esfuerzo global de recuperar los más de U$S 1.000 millones que nos debe el gobierno de la Argentina", indicaron representantes del grupo inversor al diario "Clarín".
Esta decisión de la Justicia europea, que tuvo lugar a principios de esta semana, es separada de la órbita de la Justicia estadounidense, donde el juez neoyorkino, Thomas Griesa, acapara todas las demandas en el país del norte, que entre acciones colectivas e individuales superan los U$S 5.000 millones. Desde el default, y luego de la reestructuración de la deuda, los acreedores que quedaron fuera el canje de 2005 iniciaron acciones legales, y el grueso se concentra en los Estados. Hasta el momento tuvieron poco éxito en cobrar parte de sus acreencias, debido a que el país prácticamente no tiene activos en el exterior que no sean diplomáticos.
Sin embargo, los bonistas se la arreglaron para congelar algunos fondos, como los de las cuenta del Banco Nación, de las ex AFJP y de la garantía de bonos viejos de la Argentina, que están depositados en los Estados Unidos. También lograron embargos en Francia, entre otros. Estos montos, no obstante, son poco significativos con lo que la Argentina debe saldarles. Entre capital e intereses, el país mantiene con los que decidieron quedar fuera del mencionado canje de 2005 una deuda impaga de unos US$ 29.000 millones. (Especial)
Esta decisión de la Justicia europea, que tuvo lugar a principios de esta semana, es separada de la órbita de la Justicia estadounidense, donde el juez neoyorkino, Thomas Griesa, acapara todas las demandas en el país del norte, que entre acciones colectivas e individuales superan los U$S 5.000 millones. Desde el default, y luego de la reestructuración de la deuda, los acreedores que quedaron fuera el canje de 2005 iniciaron acciones legales, y el grueso se concentra en los Estados. Hasta el momento tuvieron poco éxito en cobrar parte de sus acreencias, debido a que el país prácticamente no tiene activos en el exterior que no sean diplomáticos.
Sin embargo, los bonistas se la arreglaron para congelar algunos fondos, como los de las cuenta del Banco Nación, de las ex AFJP y de la garantía de bonos viejos de la Argentina, que están depositados en los Estados Unidos. También lograron embargos en Francia, entre otros. Estos montos, no obstante, son poco significativos con lo que la Argentina debe saldarles. Entre capital e intereses, el país mantiene con los que decidieron quedar fuera del mencionado canje de 2005 una deuda impaga de unos US$ 29.000 millones. (Especial)









