"El país sufre el problema de la manta corta"
El economista pronostica una recuperación del mundo y de la Argentina, pero afirma que si no se diagnostica y canaliza bien ese proceso, aquí se produciría una guerra de desgaste, en la que cada sector intentará aprovecharse y transferirle a otro el costo del ajuste.
16 Agosto 2009 Seguir en 
Si el mundo sale de la crisis, la Argentina indefectiblemente se beneficiará. Pero lejos está de festejar el retorno de la bonanza económica. Muy por el contrario, en el escenario que se avecina aparece una serie de escollos que deberán ser enfrentados con pocos recursos y con escasos márgenes de acción de política económica. Esa es la visión del economista Ricardo Arriazu, que esta semana visitará Tucumán, su tierra natal, invitado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) para disertar en un ciclo de conferencias denominado "Pensemos Tucumán". Durante una entrevista telefónica con LA GACETA, Arriazu dijo que el país está frente al problema de la manta corta.
"El hecho de que la Argentina se recupere el año próximo tiene que ver con que los ciclos económicos argentinos están muy ligados a los internacionales. En esta oportunidad, al ciclo económico internacional crítico se le juntó una sequía y, por lo tanto, hemos sufrido un doble impacto. Y a diferencia de otros ciclos, esta vez nos gastamos todo, pero no nos endeudamos. El país, además, perdió en el último año aproximadamente U$S 15.000 millones de valor de cosecha, entre precios y cantidades. La crisis internacional dificultó el poder exportar. O sea que las pérdidas fueron más grandes. Sin embargo, el país como un todo ya hizo el ajuste. Aclaración: la cuenta corriente de la balanza de pagos, que es algo más amplio que la comercial, refleja la diferencia entre los ingresos y los gastos de un país. Nosotros sabemos que el ingreso cayó y la cuenta corriente no se deterioró. Entonces, eso indica que el gasto cayó en la misma proporción que cayó el ingreso. ¿Qué sectores se perjudicaron? El campo, el transporte, la construcción, el turismo, y todos aquellos que están ligados al campo. Eso, con independencia de lo que digan las cuentas nacionales. Ahora, ¿qué otro problema tiene la Argentina? Que el sector público aumentó su gasto justo en el momento en que estaban dejando de crecer sus ingresos. Y entonces, el sector público nacional pasó de superávit a déficit y el sector público provincial, que ya estaba en déficit, agravó su déficit. Entonces, lo que la Argentina enfrenta ahora es lo que yo denomino problema de la manta corta. Si esto no se diagnostica bien y se canaliza bien, se produce lo que se llama la guerra de desgaste, en la que cada sector intenta aprovecharse y transferirle a otro el costo del ajuste. Los precios internacionales están hoy por arriba de lo que estaban a fines del año pasado, pero todavía muy por debajo de julio del año pasado. Esto es porque el mundo se está recuperando y esto va a mejorar el ingreso de la Argentina. Por otro lado, es de esperar que el clima no sea tan malo como el de este año. Y si bien vamos a tener caídas en la producción de trigo y en la de maíz, tal vez tengamos un muy importante incremento en la producción de soja. Es probable, en este contexto, que el valor de la producción recupere unos U$S 8.000 millones de los U$S 15.000 millones que perdió. Al mismo tiempo, Brasil empezó a crecer y otros países están empezando a incrementar la exportación de productos. Con todo eso junto, en ausencia de conflictos, la economía argentina el año que viene debería mostrar una tasa positiva, pero moderada de crecimiento, de entre un 2% o un 2,5%. Pero nada alcanza para conseguir los recursos fiscales que necesita el país, cuyo producto caerá este año un 3% o un 3,5%.
- ¿Qué debería hacer el Gobierno nacional para intentar captar esos recursos necesarios, sin recurrir a los ajustes impositivos y a otro tipo de medidas de índole fiscal?
- Buscando la forma de impedir la salida de capitales, porque eso sí aumentaría el gasto, el crecimiento económico y la recaudación del país. Cabe preguntarse por qué salen capitales de la Argentina: por el miedo a ser estafados, algo que siempre ocurrió en la historia argentina. El problema histórico argentino es el permanente ataque a los derechos de propiedad.
- Da la sensación de que al país le cuesta mucho brindar confianza a los inversores...
- Hay que preguntarse por qué la gente tiene desconfianza. Históricamente al que creyó en la Argentina lo estafaron. El Gobierno nacional siempre ante una necesidad de caja se quedó con los recursos de la gente que creyó en la Argentina. Y esos son los gobiernos. Todos. Asuntos como el de las AFJP son claros rompimientos de contratos; debates sobre el fútbol... es un problema de sustento legal.
- ¿Cómo repercutirán los problemas de la manta corta en la microeconomía, en el pequeño inversor, en los trabajadores, en el precio de los productos básicos, en las finanzas de las provincias?
- No conozco bien la situación de las provincias, porque no se publican las estadísticas. Uno sabe, al ver la evolución del gasto en algunas provincias, que están en déficit y ahora con más déficit. Pero a esto hay que agregarle vencimientos de deuda, en un momento en que nadie quiere prestarle a la Argentina. Generalmente, lo que pasa es que se demora el pago de la deuda. En la contabilidad pública argentina se anota el gasto sólo cuando se paga; por lo tanto es probable que el problema esté subestimado. Eso es lo que se llama una deuda flotante. Si usted emite un bono, es la misma deuda flotante. La pregunta es quién la va a querer tener. Las provincias están reclamando, diría justificadamente, que hay parte de la coparticipación que no se le envía, entonces piden coparticipar el impuesto al cheque y al comercio exterior. Pero si el Gobierno nacional hace eso, aumentará su déficit, por eso es el problema de la manta corta. Todo este complejo escenario fiscal podría ser simplificado si es que hay una gran cosecha, o si se restablece la confianza. Pero el margen de la política económica es pequeño, y estamos hablando puramente de los problemas de corto plazo; no de los de mediano y largo plazo, como el ganadero o el energético.
- ¿Qué opina de los planes del Gobierno para restablecer la credibilidad en el Indec?
- Las estadísticas públicas son un bien público. Moverse sin estadísticas es lo mismo que volar sin brújula, por lo tanto se necesita información creíble. El Gobierno dice que la información es válida, pero difiere de un montón de informaciones que vienen de otras fuentes. Como fuere, la gente no cree. Es bueno discutir el problema, pero si yo lo comienzo a acotar a que los resultados van a ser los que ya están, eso es lo que hace que la gente no crea. Después, otra cosa importante es que hoy por primera vez vi mencionada a la UNT como integrante del consejo asesor. La UNT tiene uno de los mejores centros de estadísticas del país. Me llamóa la atención cómo es el criterio de selección del Gobierno nacional de las universidades que colaborarán en este proceso. Porque a la par de la UNT aparece, por ejemplo, la Universidad de Mar del Plata.
"El hecho de que la Argentina se recupere el año próximo tiene que ver con que los ciclos económicos argentinos están muy ligados a los internacionales. En esta oportunidad, al ciclo económico internacional crítico se le juntó una sequía y, por lo tanto, hemos sufrido un doble impacto. Y a diferencia de otros ciclos, esta vez nos gastamos todo, pero no nos endeudamos. El país, además, perdió en el último año aproximadamente U$S 15.000 millones de valor de cosecha, entre precios y cantidades. La crisis internacional dificultó el poder exportar. O sea que las pérdidas fueron más grandes. Sin embargo, el país como un todo ya hizo el ajuste. Aclaración: la cuenta corriente de la balanza de pagos, que es algo más amplio que la comercial, refleja la diferencia entre los ingresos y los gastos de un país. Nosotros sabemos que el ingreso cayó y la cuenta corriente no se deterioró. Entonces, eso indica que el gasto cayó en la misma proporción que cayó el ingreso. ¿Qué sectores se perjudicaron? El campo, el transporte, la construcción, el turismo, y todos aquellos que están ligados al campo. Eso, con independencia de lo que digan las cuentas nacionales. Ahora, ¿qué otro problema tiene la Argentina? Que el sector público aumentó su gasto justo en el momento en que estaban dejando de crecer sus ingresos. Y entonces, el sector público nacional pasó de superávit a déficit y el sector público provincial, que ya estaba en déficit, agravó su déficit. Entonces, lo que la Argentina enfrenta ahora es lo que yo denomino problema de la manta corta. Si esto no se diagnostica bien y se canaliza bien, se produce lo que se llama la guerra de desgaste, en la que cada sector intenta aprovecharse y transferirle a otro el costo del ajuste. Los precios internacionales están hoy por arriba de lo que estaban a fines del año pasado, pero todavía muy por debajo de julio del año pasado. Esto es porque el mundo se está recuperando y esto va a mejorar el ingreso de la Argentina. Por otro lado, es de esperar que el clima no sea tan malo como el de este año. Y si bien vamos a tener caídas en la producción de trigo y en la de maíz, tal vez tengamos un muy importante incremento en la producción de soja. Es probable, en este contexto, que el valor de la producción recupere unos U$S 8.000 millones de los U$S 15.000 millones que perdió. Al mismo tiempo, Brasil empezó a crecer y otros países están empezando a incrementar la exportación de productos. Con todo eso junto, en ausencia de conflictos, la economía argentina el año que viene debería mostrar una tasa positiva, pero moderada de crecimiento, de entre un 2% o un 2,5%. Pero nada alcanza para conseguir los recursos fiscales que necesita el país, cuyo producto caerá este año un 3% o un 3,5%.
- ¿Qué debería hacer el Gobierno nacional para intentar captar esos recursos necesarios, sin recurrir a los ajustes impositivos y a otro tipo de medidas de índole fiscal?
- Buscando la forma de impedir la salida de capitales, porque eso sí aumentaría el gasto, el crecimiento económico y la recaudación del país. Cabe preguntarse por qué salen capitales de la Argentina: por el miedo a ser estafados, algo que siempre ocurrió en la historia argentina. El problema histórico argentino es el permanente ataque a los derechos de propiedad.
- Da la sensación de que al país le cuesta mucho brindar confianza a los inversores...
- Hay que preguntarse por qué la gente tiene desconfianza. Históricamente al que creyó en la Argentina lo estafaron. El Gobierno nacional siempre ante una necesidad de caja se quedó con los recursos de la gente que creyó en la Argentina. Y esos son los gobiernos. Todos. Asuntos como el de las AFJP son claros rompimientos de contratos; debates sobre el fútbol... es un problema de sustento legal.
- ¿Cómo repercutirán los problemas de la manta corta en la microeconomía, en el pequeño inversor, en los trabajadores, en el precio de los productos básicos, en las finanzas de las provincias?
- No conozco bien la situación de las provincias, porque no se publican las estadísticas. Uno sabe, al ver la evolución del gasto en algunas provincias, que están en déficit y ahora con más déficit. Pero a esto hay que agregarle vencimientos de deuda, en un momento en que nadie quiere prestarle a la Argentina. Generalmente, lo que pasa es que se demora el pago de la deuda. En la contabilidad pública argentina se anota el gasto sólo cuando se paga; por lo tanto es probable que el problema esté subestimado. Eso es lo que se llama una deuda flotante. Si usted emite un bono, es la misma deuda flotante. La pregunta es quién la va a querer tener. Las provincias están reclamando, diría justificadamente, que hay parte de la coparticipación que no se le envía, entonces piden coparticipar el impuesto al cheque y al comercio exterior. Pero si el Gobierno nacional hace eso, aumentará su déficit, por eso es el problema de la manta corta. Todo este complejo escenario fiscal podría ser simplificado si es que hay una gran cosecha, o si se restablece la confianza. Pero el margen de la política económica es pequeño, y estamos hablando puramente de los problemas de corto plazo; no de los de mediano y largo plazo, como el ganadero o el energético.
- ¿Qué opina de los planes del Gobierno para restablecer la credibilidad en el Indec?
- Las estadísticas públicas son un bien público. Moverse sin estadísticas es lo mismo que volar sin brújula, por lo tanto se necesita información creíble. El Gobierno dice que la información es válida, pero difiere de un montón de informaciones que vienen de otras fuentes. Como fuere, la gente no cree. Es bueno discutir el problema, pero si yo lo comienzo a acotar a que los resultados van a ser los que ya están, eso es lo que hace que la gente no crea. Después, otra cosa importante es que hoy por primera vez vi mencionada a la UNT como integrante del consejo asesor. La UNT tiene uno de los mejores centros de estadísticas del país. Me llamóa la atención cómo es el criterio de selección del Gobierno nacional de las universidades que colaborarán en este proceso. Porque a la par de la UNT aparece, por ejemplo, la Universidad de Mar del Plata.







