Mientras no se restablezca la confianza en el sector financiero, el crédito seguirá siendo caro y escaso

Pese a los intentos del Gobierno de dar impulso al mercado del crédito, ejecutivos de bancos aseguran que el clima económico-financiero aún no es el ideal para la reactivación de los préstamos. En los últimos años no mejoró la calidad del ahorro. La consecuencia es que los bancos no pueden ofrecer créditos a mediano y largo plazo a tasas accesibles para el sector privado.

LOS MAS BUSCADOS. Una línea de financiación muy requerida por la población es la de créditos hipotecarios, que no son fáciles de conseguir.  LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
LOS MAS BUSCADOS. Una línea de financiación muy requerida por la población es la de créditos hipotecarios, que no son fáciles de conseguir. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
16 Agosto 2009
La crisis financiera global y la cuestiones domésticas le vienen jugando una mala pasada al sistema financiero, que puede medirse el estancamiento tanto de los depósitos como del crédito. Tal vez por eso, en la última semana, el Banco Central (BCRA) volvió a bajar medio punto porcentual las tasas de interés que captan las entidades financieras, tras observar un marco más favorable para los negocios en lo que sería el principio de la reactivación económica. La medida surgió luego de que se registrara un crecimiento en los pequeños plazos fijos privados en pesos y un enfriamiento en la demanda de dólares. En ese marco, el BCRA redujo las tasas de interés para los fondos que captan las entidades financieras a 10% anual y a 12 puntos porcentuales para los préstamos, en ambos casos a siete días. Se trata del segundo descenso en pocos más un mes, ya que el 7 de julio pasado el BCRA dispuso bajar también 0,5% una de las principales tasas de referencia en el mercado financiero local: el rendimiento de los pases pasivos a siete días.
Pese a estos intentos de dar impulso al mercado financiero, ejecutivos de bancos consultados por LA GACETA reconocieron que el clima económico-financiero aún no es el ideal para la reactivación del crédito. Según las fuentes, en lo que va del año, los préstamos destinados al sector privado se incrementaron apenas un 3,1% con respecto a igual período de 2008. Si se desagrega esa cifra por tipo de clientes, las colocaciones destinadas a personas físicas sólo crecieron el 1,6% y los orientados a empresas el 4,6%. Estos incrementos son muy inferiores a los registrados en igual lapso del año anterior, pues en ese entonces el volumen total había avanzado un 13,5%, favorecido por las colocaciones a personas, que orillaban el 20% y los comerciales, con el 7,6% de aumento.  
El economista tucumano Eduardo Robinson, experto en el sector financiero, va más allá aún. Sostiene que desde el traumático episodio de 2001/02 en la Argentina, no se ha restaurado el crédito que aliente la producción y el acceso a la vivienda. Es decir, no ha mejorado la calidad crediticia, sobre todo la orientada a la inversión de largo plazo, que sólo es posible cuando los plazos, las tasas, y la orientación general de la economía lo permiten. "En los últimos años el crédito estuvo focalizado en el financiamiento del consumo y al giro comercial, es decir, crédito de corto plazo, a tasas elevadas. De esta forma, las empresas, sobre todo las PyME, debieron recurrir, en gran medida, a fuentes crediticias ineficientes: autofinanciación, descuento de documentos, giros en descubierto, adelantos en cuenta corriente, acumulación de deudas con proveedores, etcétera", indicó.
Según este experto, en los últimos años el sistema financiero no logró restablecer la tan necesaria confianza en los ahorristas y no mejoró la calidad del ahorro porque no hubo un crecimiento de los depósitos a largo plazo. "La consecuencia es que, en estas condiciones, los bancos no pueden ofrecer créditos a mediano y largo plazo a tasas accesibles para el sector privado. Es decir, los bancos no tienen un fondeo que haga posible una compatibilidad con la demanda crediticia. Tal situación, no sólo lleva a un debilitamiento de la inversión de largo plazo, sino que también afecta la competitividad de la economía, al elevar el costo del capital y generar ineficiencias", precisó Robinson.
Gustavo Giraldez, director de Notibancos, coincide con esta visión. "Todo es un problema de confianza. La gente por el momento no tiene un horizonte de previsibilidad, por lo tanto evita endeudarse y además moderó su consumo". De manera similar opina Aldo Abram, director general de Exante. "Un punto muy importante a tener en cuenta es que se desaceleró el ritmo de los depósitos, que es el insumo de los créditos", remarca.
El economista Miguel Kiguel, director ejecutivo de Econviews, señala que se observa una fuerte caída de los préstamos en el sector privado, principalmente en los que se refieren a individuos. "Hay una menor demanda, que se corresponde con un ciclo recesivo. Por otra parte, también habla de estándares de crédito más rigurosos por parte de los bancos, que analizan muy bien a quién prestarle", añade.
Por el lado de la demanda de crédito, por ejemplo para vivienda, también la elevada incertidumbre que enfrenta quien eventualmente podría tomar un préstamo de este tipo desalienta la decisión de endeudarse. "Tasas variables, ajustadas por algún índice financiero cuya evolución es difícil prever, ingresos familiares elevados, y plazos relativamente cortos para este tipo de préstamos, son condiciones directamente prohibitivas, o, en el mejor de los casos, no resultan atractivas", subraya Robinson.
Respecto del futuro, especialistas y ejecutivos de bancos sostienen que en el corto plazo todo pasará por el escenario político y por la forma en que evolucione ese tan preciado atributo que es la confianza. "Que la situación cambie, o continúe como hasta el momento, dependerá de la evolución de las tasas de interés, el tipo de cambio, y de que en términos macroeconómicos se recupere la confianza", recalca Kiguel.
Robinson, por su parte, opina que mientras no se solucione este factor crucial en el mercado crediticio, con señales contundentes de respeto por los contratos, buenas perspectivas económicas de largo plazo y clima de negocios favorable para la inversión, "persistirán los impedimentos estructurales para mejorar el acceso al financiamiento productivo".  

18
por ciento anual es la tasa de créditos para la vivienda que promueve el Gobierno nacional.
 
34
por ciento anual promedio se cobra por un crédito personal, según distintas informaciones.
 
30
por ciento anual se  cobra por la financiación de saldos de tarjetas    de créditos.
 
28
por ciento llegan a  cobrar los bancos a 30 días por el descuento   de cheques.
 
50
por ciento anual es la tasa que un banco de primera línea cobra por un crédito prendario.
 
12
por ciento anual es una de las tasas que ofrecen algunos bancos para asistir a empresas.

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