11 Agosto 2009 Seguir en 
En las reuniones de trabajo, generalmente sus participantes tratan de sacarse la mayor cantidad de dudas. El jefe o el líder se encuentra, en ese ámbito, ante un verdadero examen ante el bombardeo de preguntas. Daniela de León, directora del Instituto Dale Carnegie Argentina, brinda algunos pasos prácticos para salir airoso de esa sesión de preguntas.
Prepárese minuciosamente. Debe pensar en la pregunta más difícil que le harán, incluyendo las hostiles. Ensayar su sesión de preguntas y respuestas es una idea inteligente. Y piense usted mismo algunas preguntas. Esto hará que la audiencia reflexione.
No responda preguntas durante su presentación. Al comienzo, dígale a su audiencia que responderá sus preguntas al finalizar la charla. De esta manera no perderá el foco. Además, los participantes tendrán tiempo para formular mejores preguntas a medida que escuchan toda su presentación.
Responda de manera precisa y simple, respaldándose en hechos, datos y experiencia. Pero, si no sabe una respuesta, dígalo. No adivine, ni invente. Además, asegúrele a quienes preguntan que les averiguará la respuesta. Esta es una de las maneras para reforzar la confianza de la audiencia.
De respuestas concisas. Una respuesta corta es casi siempre más poderosa que una larga. También, cerciórese de responder las preguntas de todos antes de volver a alguien que ya ha preguntado antes.
Reformule las preguntas difíciles. Así, puede convertir el lenguaje negativo en positivo, clarificar una duda, o presentar información correcta. También le da tiempo para pensar la mejor manera de manejar la pregunta difícil.
Dígale a la audiencia cuándo está por terminar la sesión de preguntas y respuestas. Esto es mejor que simplemente anunciar la "última pregunta" ya que puede recibir una muy difícil para responder bien. Al aceptar varias últimas preguntas, tiene mayor posibilidad de terminar con una respuesta que lo muestre en su mejor situación.
Prepárese minuciosamente. Debe pensar en la pregunta más difícil que le harán, incluyendo las hostiles. Ensayar su sesión de preguntas y respuestas es una idea inteligente. Y piense usted mismo algunas preguntas. Esto hará que la audiencia reflexione.
No responda preguntas durante su presentación. Al comienzo, dígale a su audiencia que responderá sus preguntas al finalizar la charla. De esta manera no perderá el foco. Además, los participantes tendrán tiempo para formular mejores preguntas a medida que escuchan toda su presentación.
Responda de manera precisa y simple, respaldándose en hechos, datos y experiencia. Pero, si no sabe una respuesta, dígalo. No adivine, ni invente. Además, asegúrele a quienes preguntan que les averiguará la respuesta. Esta es una de las maneras para reforzar la confianza de la audiencia.
De respuestas concisas. Una respuesta corta es casi siempre más poderosa que una larga. También, cerciórese de responder las preguntas de todos antes de volver a alguien que ya ha preguntado antes.
Reformule las preguntas difíciles. Así, puede convertir el lenguaje negativo en positivo, clarificar una duda, o presentar información correcta. También le da tiempo para pensar la mejor manera de manejar la pregunta difícil.
Dígale a la audiencia cuándo está por terminar la sesión de preguntas y respuestas. Esto es mejor que simplemente anunciar la "última pregunta" ya que puede recibir una muy difícil para responder bien. Al aceptar varias últimas preguntas, tiene mayor posibilidad de terminar con una respuesta que lo muestre en su mejor situación.







