Soplan vientos de cambio
La mayoría de los indicadores económicos de las potencias más importantes están mostrando signos de recuperación. Esto favorece la salida de la recesión. La Argentina puede aprovechar este viento de cola de la economía internacional que demanda más materias primas y que está potenciando el apetito al riesgo. Las claves para entender el fenómeno
09 Agosto 2009 Seguir en 
El clima de la economía está mostrando signos de cambio para bien. Algunos indicadores económicos líderes se están tornando positivos, lo que implica un punto de giro respecto del escenario de crisis y de recesión que se profundizó en setiembre del año pasado. Es lo que los economistas denominan un "viento de cola", que vaticina un panorama más favorable, más optimista. Hasta el gurú de las finanzas, Nouriel Roubini, un pesimista por naturaleza que predijo la debacle financiera internacional, se atreve a pensar que la Argentina puede aprovechar ese viento de cola, producto del aumento en los precios de los productos primarios.
Lo peor de la crisis mundial ha pasado. La marcada recesión en Estados Unidos y en la Eurozona (los países europeos que se rigen con esa moneda comunitaria) están mostrando que la economía mundial ingresa en una meseta y que ha iniciado su ascenso hacia la recuperación. En esa perspectiva se inscribe Juan Mario Jorrat, doctor en Economía (Ohio State University), uno de los expertos argentinos que ha sostenido -al igual que el estadounidense Roubini- que la recesión arrancó en setiembre. En una charla con LA GACETA, el investigador de la UNT sostuvo que la Argentina sigue en recesión, pero que hay indicios que la economía nacional puede recuperarse en el primer o en el segundo trimestre del año que viene. "La globalización está impactando en sentido favorable: el efecto internacional está provocando que las materias primas de nuestras exportaciones hayan crecido", plantea Jorrat. Pero advierte: "la velocidad de la salida de la recesión dependerá, en gran medida, del grado de confianza de los argentinos y de los extranjeros para invertir en el país".
En el mismo sentido se expresa el economista Federico Muñoz, director de la consultora que lleva su nombre. "El déficit de confianza es bastante marcado y un síntoma de ello es la enorme fuga de capitales y que el Estado no tenga acceso al financiamiento voluntario por el elevado riesgo país", indica el experto en una charla telefónica con nuestro diario. Esto, de acuerdo con la visión del especialista, no es achacable a la crisis financiera internacional, sino a factores locales.
Según Muñoz, la Argentina debería aprovechar este viento favorable internacional que se ha producido, en gran medida, por la política expansiva que han ejecutado las autoridades de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) y que ha contagiado a las economías del planeta. "No parece que haya riesgos que acechen el rumbo económico de la Argentina, porque la mayoría de los indicadores macroeconómicos muestran una relativa buena salud, aunque las cuentas públicas están en franco deterioro", remarca.
La salida de divisas
La fuga de capitales conspira contra el proceso de recuperación económica. De acuerdo con los datos del Banco Central, la salida de capitales de los últimos 12 meses acumuló unos U$S 23.646 millones. Según la consultora Finsoport, la buena recepción que generó la cancelación del cupón del Boden 2012 podría concurrir a apuntalar las expectativas sobre un descenso en los niveles de preferencia por activos externos. Sin embargo, aclara la consultora que dirige Jorge Todesca, aún persisten nubarrones que impiden sostener que se está en presencia de una clara desaceleración en el proceso de salida de capitales.
El Gobierno está apostando al paso del tiempo. No hay mal que dure 100 años, la demanda privada no puede caer para siempre. Confían en que la misma economía generará los mecanismos que disparen un eventual rebote que devuelva la confianza a los agentes económicos, puntualiza el último informe de la consultora Prefinex, dirigida por el economista Martín Azcarate. Paralelamente, la economía mundial pareciera estar recuperándose, lo cuál devolvería (en teoría) dinamismo a las exportaciones y quizá a los precios internacionales de los commodities. "Esto último daría espacio para una política fiscal más activa y ubicaría al oficialismo nuevamente en el centro de la escena", especula la consultora privada.
El Gobierno no tiene un conocimiento acabado de las causas de la recesión, la que lenta, aunque claramente, se está despegando de la dinámica global. De no mediar un cambio drástico en el perfil de gestión que permita financiar genuinamente la recuperación a través de una reversión del flujo de capitales privados (entrada de capitales o endeudamiento), no veremos un rebote claro durante este año, advierte Prefinex. No obstante, el rebote se observaría hacia 2010.
Las necesidades financieras del país para el año próximo ascienden a unos $ 60.000 millones, cifra que podría aumentar si no se verifica una reactivación en la economía local y el contexto mundial no reafirma la tendencia actual.
Según el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), el ahorro previsional y una combinación de fuentes de financiamiento alternativo (emisión monetaria, postergación de pagos, uso de reservas, emisión de deuda) podrían permitirle al Gobierno cumplir su tercer año de gestión en 2010 sin una nueva crisis fiscal. Pero hay un punto claro: durante 2010 se estarán utilizando fuentes de financiamiento de elevada sensibilidad con lo cual, el Gobierno deberá hacer el mayor esfuerzo posible para generar confianza. La próxima administración, dice el CERX, heredará un encadenamiento cada vez mayor de problemas irresueltos, como las tarifas atrasadas, los subsidios y el déficit de las empresas públicas.
La primera opción
Volver a los mercados voluntarios de deuda es una opción para los próximos seis meses y un objetivo de la gestión Boudou. Antes, sin embargo, se deberían dar señales de mejorar la reputabilidad del Indec, en la capacidad de pago de la deuda y en arreglar con los tenedores de bonos en default. La baja del riesgo país en los últimos meses eleva la probabilidad de este escenario, señala el CERX.
Indicios del cambio de humor económico
- El regreso del apetito de los inversores al riesgo ha producido una baja en las primas del riesgo país. Buena parte del rally que disfrutaron los bonos argentinos, desde inicios de año, está impulsado por ese apetito al riesgo.
- El viento de cola mundial ha impactado en favor de los commodities. Esto está relacionado con la hiperliquidez que fue causada por la Reserva Federal de EEUU y que se debe canalizar en inversiones globales, plantea Federico Muñoz.
- El tercer factor favorable es la recuperación de los clientes comerciales del país. Por caso, el dinamismo de China y de Brasil.
Los riesgos que acechan el horizonte
- La presión tributaria sigue creciendo y deteriora la solvencia del sector privado. La recaudación mejora a menor ritmo.
- El superávit fiscal primario cayó un 67% en el primer semestre del año y hubo un déficit financiero de $ 1.734 millones. Las perspectivas para el segundo semestre son poco alentadoras.
- La gran incógnita del mercado argentino es cómo se financiarán los gastos y los compromisos financieros de 2010.
- Aún persisten nubarrones que impiden sostener que se está en presencia de una clara desaceleración de la fuga de capitales.
Lo peor de la crisis mundial ha pasado. La marcada recesión en Estados Unidos y en la Eurozona (los países europeos que se rigen con esa moneda comunitaria) están mostrando que la economía mundial ingresa en una meseta y que ha iniciado su ascenso hacia la recuperación. En esa perspectiva se inscribe Juan Mario Jorrat, doctor en Economía (Ohio State University), uno de los expertos argentinos que ha sostenido -al igual que el estadounidense Roubini- que la recesión arrancó en setiembre. En una charla con LA GACETA, el investigador de la UNT sostuvo que la Argentina sigue en recesión, pero que hay indicios que la economía nacional puede recuperarse en el primer o en el segundo trimestre del año que viene. "La globalización está impactando en sentido favorable: el efecto internacional está provocando que las materias primas de nuestras exportaciones hayan crecido", plantea Jorrat. Pero advierte: "la velocidad de la salida de la recesión dependerá, en gran medida, del grado de confianza de los argentinos y de los extranjeros para invertir en el país".
En el mismo sentido se expresa el economista Federico Muñoz, director de la consultora que lleva su nombre. "El déficit de confianza es bastante marcado y un síntoma de ello es la enorme fuga de capitales y que el Estado no tenga acceso al financiamiento voluntario por el elevado riesgo país", indica el experto en una charla telefónica con nuestro diario. Esto, de acuerdo con la visión del especialista, no es achacable a la crisis financiera internacional, sino a factores locales.
Según Muñoz, la Argentina debería aprovechar este viento favorable internacional que se ha producido, en gran medida, por la política expansiva que han ejecutado las autoridades de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) y que ha contagiado a las economías del planeta. "No parece que haya riesgos que acechen el rumbo económico de la Argentina, porque la mayoría de los indicadores macroeconómicos muestran una relativa buena salud, aunque las cuentas públicas están en franco deterioro", remarca.
La salida de divisas
La fuga de capitales conspira contra el proceso de recuperación económica. De acuerdo con los datos del Banco Central, la salida de capitales de los últimos 12 meses acumuló unos U$S 23.646 millones. Según la consultora Finsoport, la buena recepción que generó la cancelación del cupón del Boden 2012 podría concurrir a apuntalar las expectativas sobre un descenso en los niveles de preferencia por activos externos. Sin embargo, aclara la consultora que dirige Jorge Todesca, aún persisten nubarrones que impiden sostener que se está en presencia de una clara desaceleración en el proceso de salida de capitales.
El Gobierno está apostando al paso del tiempo. No hay mal que dure 100 años, la demanda privada no puede caer para siempre. Confían en que la misma economía generará los mecanismos que disparen un eventual rebote que devuelva la confianza a los agentes económicos, puntualiza el último informe de la consultora Prefinex, dirigida por el economista Martín Azcarate. Paralelamente, la economía mundial pareciera estar recuperándose, lo cuál devolvería (en teoría) dinamismo a las exportaciones y quizá a los precios internacionales de los commodities. "Esto último daría espacio para una política fiscal más activa y ubicaría al oficialismo nuevamente en el centro de la escena", especula la consultora privada.
El Gobierno no tiene un conocimiento acabado de las causas de la recesión, la que lenta, aunque claramente, se está despegando de la dinámica global. De no mediar un cambio drástico en el perfil de gestión que permita financiar genuinamente la recuperación a través de una reversión del flujo de capitales privados (entrada de capitales o endeudamiento), no veremos un rebote claro durante este año, advierte Prefinex. No obstante, el rebote se observaría hacia 2010.
Las necesidades financieras del país para el año próximo ascienden a unos $ 60.000 millones, cifra que podría aumentar si no se verifica una reactivación en la economía local y el contexto mundial no reafirma la tendencia actual.
Según el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), el ahorro previsional y una combinación de fuentes de financiamiento alternativo (emisión monetaria, postergación de pagos, uso de reservas, emisión de deuda) podrían permitirle al Gobierno cumplir su tercer año de gestión en 2010 sin una nueva crisis fiscal. Pero hay un punto claro: durante 2010 se estarán utilizando fuentes de financiamiento de elevada sensibilidad con lo cual, el Gobierno deberá hacer el mayor esfuerzo posible para generar confianza. La próxima administración, dice el CERX, heredará un encadenamiento cada vez mayor de problemas irresueltos, como las tarifas atrasadas, los subsidios y el déficit de las empresas públicas.
La primera opción
Volver a los mercados voluntarios de deuda es una opción para los próximos seis meses y un objetivo de la gestión Boudou. Antes, sin embargo, se deberían dar señales de mejorar la reputabilidad del Indec, en la capacidad de pago de la deuda y en arreglar con los tenedores de bonos en default. La baja del riesgo país en los últimos meses eleva la probabilidad de este escenario, señala el CERX.
Indicios del cambio de humor económico
- El regreso del apetito de los inversores al riesgo ha producido una baja en las primas del riesgo país. Buena parte del rally que disfrutaron los bonos argentinos, desde inicios de año, está impulsado por ese apetito al riesgo.
- El viento de cola mundial ha impactado en favor de los commodities. Esto está relacionado con la hiperliquidez que fue causada por la Reserva Federal de EEUU y que se debe canalizar en inversiones globales, plantea Federico Muñoz.
- El tercer factor favorable es la recuperación de los clientes comerciales del país. Por caso, el dinamismo de China y de Brasil.
Los riesgos que acechan el horizonte
- La presión tributaria sigue creciendo y deteriora la solvencia del sector privado. La recaudación mejora a menor ritmo.
- El superávit fiscal primario cayó un 67% en el primer semestre del año y hubo un déficit financiero de $ 1.734 millones. Las perspectivas para el segundo semestre son poco alentadoras.
- La gran incógnita del mercado argentino es cómo se financiarán los gastos y los compromisos financieros de 2010.
- Aún persisten nubarrones que impiden sostener que se está en presencia de una clara desaceleración de la fuga de capitales.







