"Ayudamos a instalar industrias donde nunca las hubo"

El presidente del INTI dialogó con LA GACETA luego de firmar un convenio para la construcción de un centro de investigación en Tucumán. Explicó que el ente está en condiciones de apuntalar la actividad industrial de pequeña y de gran escala. Pero dijo que el organismo debería contar con un mayor presupuesto.

01 Agosto 2009
Enrique Martínez es presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y, aunque su gestión es contemporánea a todo el período de gobierno kirchnerista, a la hora de reclamar un mayor presupuesto para el organismo no tiene pelos en la lengua.
El funcionario dialogó con LA GACETA, en la Casa de Gobierno, después de firmar con el gobernador, José Alperovich, un convenio mediante el cual la Provincia le cederá un terreno del ex Predio Ferial al INTI, que invertirá allí $ 600.000 en la construcción de un centro de investigación, el primero de ese tipo de complejos tecnológicos en el norte del país. El INTI es un organismo autárquico fundado en 1957, cuya función es apuntalar la industria nacional. Peronista, de 65 años -ex diputado nacional, ex director de los equipos técnicos de la campaña presidencial de José Octavio Bordón y ex jefe del INTI entre 1986 y 1988-, Martínez dijo que la idea de su gestión es federalizar sus servicios para lograr que se desarrollen industrias en zonas vírgenes del país respecto de las actividades fabriles.
- ¿Cómo está presupuestariamente el INTI?
- No hemos obtenido recursos económicos adicionales significativos del presupuesto nacional. Hemos tenido un salto hacia adelante durante la gestión de Felisa Miceli (como ministra de Economía), que nos dio un aumento presupuestario del doble. Desde entonces, hemos acompañado los presupuestos del sistema. Pero aUn así, nuestro presupuesto es sólo un 15% del INTA. Recibimos recursos adicionales de servicios que prestamos en el país y del convenio de transferencia de tecnología con Venezuela, que firmamos hace dos años.

- ¿Cuál es el monto de la partida para el INTI, alcanza?
- En el INTI somos 2.000 personas y el presupuesto aportado por el Tesoro es $ 120 millones. Es un 12% o 14% más que el año pasado, lo que es correspondiente con el crecimiento vegetativo general del país. Además, tenemos facturación de servicios, incluyendo los servicios internacionales a Venezuela, por unos $ 100 millones más. Con ambas fuentes, nos animamos a proyectos, como el que hemos comprometido hoy con el gobernador, de instalar una planta de pinturas bactericidas con nuestros fondos. Nos gustaría tener un presupuesto mucho mayor. Si en lugar de tener el 15% del presupuesto del INTA tuviéramos el 30% estaríamos en condiciones de ejecutar con nuestro costo y riesgo actividades industriales en regiones deprimidas. Pero tiempo al tiempo.
- ¿Por qué es importante la función del INTI?
- El INTI, en estos siete años de gestión, ha logrado cubrir el espectro de alta tecnología y, a la vez, el de atención de la base social. Por eso es importante un instituto de esta naturaleza. Podemos apoyar zonas donde no hay una sola industria. Hoy, por ejemplo, hemos discutido con productores ganaderos de San Pedro de Colalao la posibilidad de instalar en la zona una curtiembre diseñada por el INTI. Hemos hablado también con productores de cerdo que tienen en conjunto 50 madres, a cuyas crías no tiene dónde faenarlas, excepto en un frigorífico que se queda con todas las ganancias. Y a esos establecimientos nadie está en condiciones a diseñarlos. Excepto el INTI. En el otro extremo, estamos a punto de llegar a un acuerdo con la nueva conducción de Aerolíneas Argentinas para controlar el sistema de repuestos y de calibración de instrumentos. Estaremos inaugurando el 16 de setiembre una planta piloto de biotecnología industrial, que será la mejor de la Argentina y, tal vez, una de las mejores de América. De modo que esa posibilidad de trabajar en lo más sofisticado y en lo más simple es algo que el instituto ganó con mucho esfuerzo durante estos años, aún frente al descreimiento de mucha de nuestra propia gente, que creía que enseñar a fabricar chorizos era un demérito. Si podemos mantener los dos niveles, podemos ayudar a todos los que quieran producir algo en la Argentina.

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