Según la consultora Finsoport, para este mes se proyecta una inflación en torno del 0,6%. De esa manera, indica la firma dirigida por el ex viceministro de Economía de la Nación, Jorge Todesca, se consolidará la tendencia (observada desde octubre de 2008) de desaceleración de la tasa de inflación. Este fenómeno está asociado con la caída de las cotizaciones internacionales de los alimentos y con la disminución del poder adquisitivo (y, por ende, del consumo privado); también está profundizada por la contracción del crédito bancario y no bancario derivada del impacto doméstico de la crisis financiera global.
Pese al cambio de metodología aplicado por el Indec para la estimación del IPC, las proyecciones de Finsoport no tienen en cuenta el sistema de ponderaciones móviles. Esto, según la consultora privada, se debe a dos motivos:
• En primer lugar, porque no se sabe con certeza cuáles son los productos que poseen canastas móviles ni el criterio que se utiliza para estimarlos.
• En segundo lugar, porque las diferencias entre uno y otro índice deberían ser insignificantes, dado que los bienes y servicios incluidos en las canastas móviles no representarían mucho más del 12% del total del índice.
Las proyecciones
“Históricamente, abril suele ser un mes de reducida inflación, dado que se registran disminuciones estacionales en carnes (se proyecta -0,2% para este año) y en frutas (se estima una reducción del -2,1%), que, especialmente en el primer caso, serán atenuadas por el clima de conflicto imperante entre el Gobierno y el sector agropecuario”, puntualiza Finsoport.
Asimismo, esas caídas resultarán compensadas por subas en educación (2,3%, a partir del ajuste de las cuotas de los colegios privados iniciado en marzo), en indumentaria (1,1%, explicado por la fase final de lanzamiento de las prendas correspondientes a la temporada otoño-invierno) y en esparcimiento (1,3%, asociado al significativo flujo de turismo evidenciado durante la conmemoración de Semana Santa).








