13 Marzo 2009 Seguir en 
"Hay que apoyar la iniciativa de los autoconvocados y de las cuatro entidades". A la vera de la ruta 9, Diana Chediack nunca imaginó que el campo formaría una parte importante en su vida.
"Este es un sistema que se viene abajo. No es sólo la lucha por la soja; también está la lucha por la coparticipación, contra los monopolios de las grandes empresas, la lucha de los docentes, contra los tarifazos. No es sólo el problema de un sector. Yo estuve en las marchas contra el aumento en las boletas de luz", expresó.
Mientras tomaba un mate amargo, Diana destacó que la cuestión de género no se siente a la hora de salir a la lucha. "Hay muchas mujeres en los distintos lugares, pero que quieran venir a soportar el calor de la ruta, somos pocas. En realidad, toda la familia debería estar apoyando", dijo.
La agricultora, a diferencia de la mayoría de los manifestantes, trabaja, desde hace 25 años, en una empresa familiar junto a su padre. "Somos pequeños productores, tenemos 90 hectáreas en El Chañar: 60 dedicadas al citrus y el resto a la caña de azúcar", explicó. Diana, es la encargada de controlar al personal y de dirigir las tareas de la empresa. "Hace 25 años que comencé; al principio no entendía nada. Cuando una demuestra que puede, no es difícil. ", reconoció.
En medio del asfalto Diana reparte panfletos a los transportistas que transitan para uno u otro lado de la ruta. "Los dueños de los vehículos se sorprenden un poco al ver a una mujer repartiendo volantes, pero hay que destacar que es muy educada", afirmó. Según Diana, lo esencial en la lucha, no sólo de los agricultores. "Es una cuestión de compromiso; no somos expertos en salir a la ruta o en realizar paros. Sin embargo creo que llegó el momento de ejercer la ciudadanía", agregó.
Entre las propuestas que los agricultores iban volcando en la asamblea, una mujer, con un termo bajo el brazo izquierdo y el mate en la mano derecha, se expresaba con vehemencia.
"Este es un sistema que se viene abajo. No es sólo la lucha por la soja; también está la lucha por la coparticipación, contra los monopolios de las grandes empresas, la lucha de los docentes, contra los tarifazos. No es sólo el problema de un sector. Yo estuve en las marchas contra el aumento en las boletas de luz", expresó.
Mientras tomaba un mate amargo, Diana destacó que la cuestión de género no se siente a la hora de salir a la lucha. "Hay muchas mujeres en los distintos lugares, pero que quieran venir a soportar el calor de la ruta, somos pocas. En realidad, toda la familia debería estar apoyando", dijo.
La agricultora, a diferencia de la mayoría de los manifestantes, trabaja, desde hace 25 años, en una empresa familiar junto a su padre. "Somos pequeños productores, tenemos 90 hectáreas en El Chañar: 60 dedicadas al citrus y el resto a la caña de azúcar", explicó. Diana, es la encargada de controlar al personal y de dirigir las tareas de la empresa. "Hace 25 años que comencé; al principio no entendía nada. Cuando una demuestra que puede, no es difícil. ", reconoció.
En medio del asfalto Diana reparte panfletos a los transportistas que transitan para uno u otro lado de la ruta. "Los dueños de los vehículos se sorprenden un poco al ver a una mujer repartiendo volantes, pero hay que destacar que es muy educada", afirmó. Según Diana, lo esencial en la lucha, no sólo de los agricultores. "Es una cuestión de compromiso; no somos expertos en salir a la ruta o en realizar paros. Sin embargo creo que llegó el momento de ejercer la ciudadanía", agregó.
Entre las propuestas que los agricultores iban volcando en la asamblea, una mujer, con un termo bajo el brazo izquierdo y el mate en la mano derecha, se expresaba con vehemencia.









