10 Marzo 2009 Seguir en 
No reclamaron ni por una mejora en sus salarios ni por cuestiones vinculadas con su tarea diaria. Cientos de empleados provenientes de la India y de Sri Lanka iniciaron, hace 10 días, una huelga para pedir que los directivos de una fábrica textil convoquen a "especialistas" para ejecutar un exorcismo en sus lugares de trabajo, dice una información difundida por la agencia de noticias DPA.
El hecho sucedió en la zona industrial de Sihab, unos 20 kilómetros al este de Ammán. Los empleados en cuestión denunciaron que sus fábricas han sido ocupadas por espíritus malignos y se niegan a regresar a sus puestos hasta que las autoridades no los expulsen con un exorcismo. "Un total de 367 trabajadores están en huelga denunciando que hay demonios en sus plantas", indicó el director del sindicato textil, Fathallah Imrani. "Este tipo de huelga es inédita en la historia de la industria", añadió. Imrani afirmó que unos 200 huelguistas aceptaron volver al trabajo sólo después de que los propietarios de las plantas trajeran clérigos musulmanes que leyeron versículos de "El Corán" en los centros. El resto, sin embargo, insistió en cambiar el lugar de trabajo. La creencia sobre presencias extrañas creció cuando una de las empleadas murió de un ataque cerebral y otras dos sufrieron epilepsia, indicó Imrani.
El hecho sucedió en la zona industrial de Sihab, unos 20 kilómetros al este de Ammán. Los empleados en cuestión denunciaron que sus fábricas han sido ocupadas por espíritus malignos y se niegan a regresar a sus puestos hasta que las autoridades no los expulsen con un exorcismo. "Un total de 367 trabajadores están en huelga denunciando que hay demonios en sus plantas", indicó el director del sindicato textil, Fathallah Imrani. "Este tipo de huelga es inédita en la historia de la industria", añadió. Imrani afirmó que unos 200 huelguistas aceptaron volver al trabajo sólo después de que los propietarios de las plantas trajeran clérigos musulmanes que leyeron versículos de "El Corán" en los centros. El resto, sin embargo, insistió en cambiar el lugar de trabajo. La creencia sobre presencias extrañas creció cuando una de las empleadas murió de un ataque cerebral y otras dos sufrieron epilepsia, indicó Imrani.







