Obama condiciona su futuro al plan de rescate

El jefe de Estado creará una comisión para supervisar el paquete financiero de U$S 700.000 millones con el que pretende salir de la recesión. Otra vez, el jefe de Estado solicitó al Senado la aprobación del paquete de estímulo. Por sexto mes consecutivo, cayó el consumo.

RENOVANDO UN CLAMOR. Omaba -quien aparece en compañía del vicepresidente Joe Biden- reclamó la aprobación del programa de estímulo. REUTER
RENOVANDO UN CLAMOR. Omaba -quien aparece en compañía del vicepresidente Joe Biden- reclamó la aprobación del programa de estímulo. REUTER
03 Febrero 2009

Washington.- El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció ayer la creación de una junta para supervisar el paquete de rescate financiero de U$S 700.000 millones y advirtió que algunos bancos tendrán que absorber deudas incobrables y que otros "no van a sobrevivir".
El presidente demócrata dijo que asumía responsabilidad por rescatar la economía estadounidense en su peor recesión en 80 años. "Si no puedo lograrlo en tres años, voy a tener un solo término (de gestión)", afirmó en declaraciones a la cadena norteamericana NBC que reprodujo la agencia de noticias española Europa Press.
Funcionarios del gobierno, la Reserva Federal y los principales bancos están trabajando sobre propuestas de cómo van a emplearse los últimos U$S 350.000 millones del programa de rescate aprobado por la administración de George W. Bush, que fue objeto de fuertes críticas del Congreso y la ciudadanía. Sin embargo, la enorme infusión de dinero no consiguió descongelar los mercados crediticios de Estados Unidos, mientras que algunas de las instituciones financieras emplearon el dinero para pagar dividendos, comprar otros bancos y entregar grandes bonificaciones a ejecutivos.
"Es muy probable que los bancos no hayan reconocido plenamente todas las pérdidas que van a sufrir. Van a tener que absorber esas pérdidas y algunos bancos no van a sobrevivir", afirmó Obama.
Mientras que mantuvo las sombrías predicciones para corto plazo, Obama garantizó a los estadounidenses que sus cuentas bancarias no corren peligro. "Todos los depósitos de la gente van a estar a salvo, pero vamos a tener que sacar esas deudas incobrables", dijo.
En cuanto al plan de gastos extraordinarios propuesto por su gobierno, Obama dijo que las diferencias "muy modestas" entre los legisladores demócratas y republicanos no deberían retrasar su aprobación. En la entrevista grabada para NBC, el Presidente objetó cuando se le preguntó si planeaba establecer lo que se conoce como un "banco malo", bajo el que el gobierno asume las deudas incobrables e inversiones de instituciones financieras en problemas. Insinuó, sin embargo, que algo así puede estar bajo estudio y que los contribuyentes se convertirían en dueños de acciones en esas bancos y casas de inversiones.

Arduo debate
Obama y su vicepresidente Joe Biden se reunieron ayer en la Casa Blanca con líderes del Congreso para presionar, una vez más, por la aprobación del paquete de estímulo económico de U$S 800.000 millones. El Senado inició ayer el debate del plan de reactivación económica, al que se oponen la mayoría de legisladores republicanos por considerarlo lleno de gastos inútiles y de errores.
La oposición, que votó unánimemente en contra del plan, está dispuesta a presentar su propia estrategia. El paquete republicano estaría básicamente centrado en recortes de impuestos para los hogares y en estímulos para las pequeñas y medianas empresas, anunció el ex candidato presidencial republicano, John McCain. "Llegó el tiempo de sentarse y negociar realmente, algo que no hemos hecho hasta ahora", declaró McCain.
Obama ha pedido urgencia en repetidas ocasiones al Congreso para enfrentarse a la dura recesión. El clima económico es de temor creciente, como atestigua la caída en diciembre, por sexto mes consecutivo, del consumo en el país, un 1% mensual, según cifras oficiales corregidas ayer. Los demócratas tienen una mayoría relativa en el Senado, con 58 escaños de 100, pero las reglas de la Cámara pueden permitir a la oposición retardar la aprobación mediante largos debates. (Télam-AFP-NA)

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