18 Enero 2009 Seguir en 
"El mercado local más o menos andaba. Se cortaban líneas, pero más o menos los fideicomisos andaban y con lo nuestro funcionaba. Eso se corta con el anuncio de la nacionalización del sistema de pensiones", señala el economista Miguel Kiguel. Las AFJP eran el actor principal del mercado de capitales local, papel que ya comenzó a asumir el Gobierno. "El escenario externo es más complicado. Y lo único que tienen los bancos para defender su liquidez es subir las tasas. Los depósitos están más tranquilos, pero es una tensa calma porque con cualquier cosa que pase se vuelven a mover", agrega Kiguel. Para evitar una fuga de depósitos, los bancos comenzaron a ofrecer rendimientos más jugosos a los ahorristas. Un pequeño ahorrista puede conseguir una tasa de hasta el 25% por un plazo fijo a treinta días. La tasa promedio oscila alrededor del 16% anual. En este contexto, la tasa que pagan las empresas de primera línea para financiarse se superan el 37%. El crédito de largo plazo, de todos modos, nunca terminó de despegar luego del crac de la convertibilidad. Por la ausencia de confianza y de una moneda de largo plazo, la cauta recuperación del sistema nunca llegó allí. Pero ahora, al miedo y a las dificultades de financiarse a largo plazo, se sumó el corte de los adelantos de cuenta corriente, del crédito comercial y el financiamiento al consumo.









