Las empresas deben aprender a vivir sin crédito

La crisis de 2001 obligó a los empresarios a subsistir sin financiación. "Las empresas se financian prácticamente de contado, tendencia que se viene observando en los últimos años", reveló el presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET), Raúl Robín.

FAVORECIDO. El comercio fue uno de los sectores que logró reposicionarse tras la crisis de 2001 sin necesidad de acudir a los bancos.
FAVORECIDO. El comercio fue uno de los sectores que logró reposicionarse tras la crisis de 2001 sin necesidad de acudir a los bancos.
18 Enero 2009

La caída en en el nivel actividad fabril que se registró en 2008 por primera vez en cinco años y medio provocó menores ventas en sectores clave de la economía y la pérdida de casi toda la competitividad cambiaria lograda tras la devaluación de 2002.
Los mercados de capital están cerrados y discriminatorios, y los días del crédito fácil y barato han llegado a su fin. El dinero cuesta caro y las empresas cuidan la liquidez al extremo. Cualquier recurso es aprovechado por dueños y gerentes financieros. A su vez, las altas tasas de interés desalientan el consumo de bienes durables, la inversión y el crédito, lo que conduce a un menor nivel de actividad de económica y a una menor recaudación de impuestos.
Sin embargo, a raíz de las restricciones crediticias que se generaron a partir de la crisis de 2001, los empresarios se vieron empujados a sobrevivir sin financiación, en parte porque la bonanza económica les permitió desempeñarse con fondos propios. "Las empresas se financian prácticamente de contado, tendencia que se viene observando en los últimos años", reveló el presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET), Raúl Robín. Según el dirigente, el hecho de que los empresarios se acostumbraran a vivir sin crédito constituye, en cierta forma, una ventaja. "El problema se presenta cuando la actividad deja de ser rentable; desde ese momento hace falta el crédito y surgen los problemas", advirtió.
En un escenario de crisis, posponer pagos se convierte en parte del criterio empresario para sobrevivir. "Se emiten cheques a fecha, que son créditos que de alguna forma otorga el proveedor cuando bajan los niveles de actividad", recalcó el titular de la FET. En el caso del sector tabacalero tucumano, los productores se ven obligados a hacer malabares para solventar la campaña. "Estamos todos en cosecha y no hay recursos financieros, o son carísimos", recalcó Robín. "Algunos acuden a la industria, pero esta apoya a un grupo selecto. El resto tiene que subsistir como puede, sobre todo los tabacaleros chicos; es muy dura la situación", indicó.
En cuanto al impacto en el resto de las actividades económicas de la provincia, Robín subrayó que el crédito prácticamente no existe. "Lo poco que hay es a tasas impagables", indicó. "En el sector de granos, muchos productores quedaron con algo de su cosecha del año pasado y tendrán que venderla para afrontar gastos de campaña", apuntó.
Según el presidente de la FET, en los últimos años, también en general, los productores usaron poco el crédito. "La crisis de 2002 los obligó a trabajar así, y tuvieron buenos precios y pudieron salir delos bancos. Hoy hay estructuras productivas que se que trabajan totalmente con su propio esfuerzo", dijo.
El sector azucarero es altamente dependiente del crédito para su normal funcionamiento. En tiempos de contracción de los recursos, como ocurre en la actualidad, los empresarios de esta actividad se ven obligados a vender su producción para financiarse. Forman parte de lo que se conoce como actividades estacionales , ya que es una agroindustria que acopia durante la cosecha -la zafra- y luego debe volcar el producido al mercado durante 12 meses. "En pocos meses concentran toda la inversión para luego vender el azúcar. Pero si el sector tiene un sistema de financiación muy caro, como el actual, no cierran los números. El azúcar afronta el alto costo del dinero con un precio muy malo", sentenció Robín. "Tal como viene la tendencia, habrá que malvender para afrontar la campaña, si es que no hay dificultades en el arranque de la zafra", añadió. Precisamente, la FET le solicitó al Gobierno la conformación de un fondo anticrisis para solventar las empresas que se declaren en crisis, y que se consigan créditos estacionales para financiar a esas actividades. Según Robín, en el comercio se refleja lo que pasa en la actividad productiva. "Cuando la agroindustria anda mal, esto impacta en el comercio. Por ahora, el comercio todavía mantiene cierto nivel de actividad, pero se terminará deteriorando si no mejoran las perspectivas generales", concluyó.

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