"Sólo hay ajustes en países que gastan mal"

07 Oct 2007
1

Ricardo Arriazu sostiene que si bien la Argentina, actualmente, no necesita del Fondo Monetario Internacional (FMI), el cambio del ciclo económico internacional la llevará, en algún momento, a entablar nuevas negociaciones, en un eventual escenario de caída de los precios externos y de la consecuente suba de las tasas de interés. El economista representó al país y a otras naciones latinoamericanas en el directorio del Fondo. Y, en 1999, fue designado por ese organismo para evaluar la eficiencia del “mecanismo de supervisión” del FMI. En diálogo con LA GACETA, Arriazu remarcó que los tan famosos ajustes “se dan en países que gastan mal”.

-¿El cambio de director gerente beneficia al país?
-En realidad, no lo sabemos. Y qué quiero decir con esto: el director gerente es el que administra, pero los que mandan son los países que tienen el poder de voto. Cada vez que se toma una decisión, son esos países los que definen. Si ellos no quieren cambiar la forma de funcionar del Fondo, no la van a hacer. Es cierto que el nuevo director quiere cambiar el sistema de votación, pero no se lo quiere sacar a EE UU, sino un poco a Europa y otro a Rusia. En ese contexto, no veo grandes cambios.

-Cada vez que se menciona al FMI, la población lo relaciona con recetas de ajuste. En el Gobierno señalan que Strauss-Kahn tendrá más en cuenta los reclamos de la Argentina...
-Eso es lo que dicen en el país que dijo Strauss-Kahn. Vamos a poner las cosas en su lugar: el Fondo nace después de la Segunda Guerra Mundial, en reacción a la crisis de 1930. Lo primero que hace el organismo es generar un código de conductas, que establecían, entre otras acciones, una paridad fija, la prohibición de hacer devaluaciones competitivas y también prohibiciones para flotar. EE UU forzó, en 1976, el cambio de pautas para imponer la flotación. El FMI, como segundo paso, incorporó un foro para discutir el problema que, paulatinamente, va degradándose en la medida que los países grandes crean el Grupo de los 7. Y el tercer elemento que toma es que si se va a mantener un tipo de cambio fijo, se necesitará de un pool de reservas para ayudar a los países que tienen problemas. Todo lo que la gente habla sobre los ajustes del FMI surge cuando la gente (el Gobierno) le pide dinero. Y el Fondo no puede prestarle a cualquiera para que haga lo que le plazca con la plata. Eso, que es la famosa condicionalidad, no va a cambiar.

-De su experiencia en el comité de evaluación de la eficacia del sistema de supervisión del FMI, ¿qué conclusiones sacó?
-Junto con un danés y un canadiense, hicimos un estudio sobre el esquema que aplicó el Fondo en los últimos 20 años. Y, viendo la experiencia en 12 países (incluyendo a EE UU, China, Japón o Suecia), en la mayoría de los casos los problemas surgieron cuando los países se negaron a hacer caso y tuvieron que hacer un ajuste muy profundo. En ese momento llamaron al Fondo y luego le echaron la culpa de algo que era inevitable. Entonces, qué significa que será más fácil (para el país con la nueva conducción), ¿van a usar otra teoría económica, para que puedan tener déficit fiscal y que esto será el ajuste? La mayoría de los problemas surgen cuando un país gasta de más, pero además, cuando se avecina un ciclo internacional (negativo).

-¿El país necesita del Fondo?
-No en este momento. Pero eso si viene un nuevo ciclo internacional, pueden caer los precios externos y subir las tasas. Si Estados Unidos entra en recesión (como lo alertó Alan Greenspan), seguramente eso pegará a la Argentina.