Aportes del lector
Con un sistema que se aplica en los Estados Unidos, siete aspirantes a un puesto en una compañía multinacional son sometidos a una serie de pruebas psicológicas con las que se pretende deducir cual de ellos posee el perfil buscado. Ese es el argumento de la película "El Método", dirigida por Marcelo Piñeyro.
24 Julio 2007 Seguir en 
El método: cuando el espejo tiene siete caras
El film es el reflejo de la cultura de poder dentro de algunas empresas, las que hoy en día intentan buscar personas para un puesto, conociéndolas, desafiándolas y estimulando en ellas un papel más participativo en el proceso de búsqueda. A los aspirantes les hacen pruebas de campo eliminatorias. Son siete caras de un mismo espejo: cada historia de los candidatos, en un juego de estrategia para conseguir el empleo. La lucha se desata no sólo adentro, sino también afuera. El director separa la calle de la oficina con un vidrio, en donde un grupo de manifestantes protestan por garantías laborales. El vidrio, como símbolo, nos deja deducir que todo lo que pasa en el mundo lo podemos ver, pero existe un cristal en nosotros que nos hace quedarnos en donde estamos. Al mismo tiempo, Piñeiro plantea situaciones donde se pone en tela de juicio la ética. ¿Qué harías si pudieras evitar un desastre ecológico, pero por ello perdieras tanto dinero que tuvieras que despedir a mucha gente?¿Qué harías si supieras un secreto de tu compañero y esto te ayudara a escalar o conseguir beneficios? ¿Y si tuvieras que entregar algo para conseguir una alianza conveniente? Mostrando métodos de selección de personal, el director nos va introduciendo en la situación, con un medido toque de misterio. El film apunta a un público interesado por estos procesos y por las culturas de las organizaciones empresariales. Sin hacer una denuncia, muestra de manera eficaz lo que se vive y se rumorea en un trabajo cotidiano.
Enzo Roldán -
Alumno de 2º año de la Tecnicatura de
Gestión de Recursos Humanos
del Instituto de Ciencias Empresariales
El film es el reflejo de la cultura de poder dentro de algunas empresas, las que hoy en día intentan buscar personas para un puesto, conociéndolas, desafiándolas y estimulando en ellas un papel más participativo en el proceso de búsqueda. A los aspirantes les hacen pruebas de campo eliminatorias. Son siete caras de un mismo espejo: cada historia de los candidatos, en un juego de estrategia para conseguir el empleo. La lucha se desata no sólo adentro, sino también afuera. El director separa la calle de la oficina con un vidrio, en donde un grupo de manifestantes protestan por garantías laborales. El vidrio, como símbolo, nos deja deducir que todo lo que pasa en el mundo lo podemos ver, pero existe un cristal en nosotros que nos hace quedarnos en donde estamos. Al mismo tiempo, Piñeiro plantea situaciones donde se pone en tela de juicio la ética. ¿Qué harías si pudieras evitar un desastre ecológico, pero por ello perdieras tanto dinero que tuvieras que despedir a mucha gente?¿Qué harías si supieras un secreto de tu compañero y esto te ayudara a escalar o conseguir beneficios? ¿Y si tuvieras que entregar algo para conseguir una alianza conveniente? Mostrando métodos de selección de personal, el director nos va introduciendo en la situación, con un medido toque de misterio. El film apunta a un público interesado por estos procesos y por las culturas de las organizaciones empresariales. Sin hacer una denuncia, muestra de manera eficaz lo que se vive y se rumorea en un trabajo cotidiano.
Enzo Roldán -
Alumno de 2º año de la Tecnicatura de
Gestión de Recursos Humanos
del Instituto de Ciencias Empresariales
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