17 Junio 2007 Seguir en 
El contexto internacional sigue golpeando, con fuerza, a la citricultura tucumana. Los malos precios externos, fruto de la superproducción de otros países exportadores, como España, aún sigue siendo un escollo para el sector, ya que reducen los márgenes de rentabilidad por la fuerte concentración de la oferta. A tal punto que una de las principales cuestiones sin resolución es superar las barreras fitosanitarias en Estados Unidos, Japón y China (lo que representaría un volumen de 100.000 toneladas al año de ventas externas) que limitan las exportaciones de fruta fresca.
En el contexto regional, el NOA concentra alrededor del 44% de la superficie implantada y el 65% de la producción nacional de cítricos. Sin embargo, la región sufre el deterioro de la calidad del producto por dos cuestiones:
Una limitada oferta de fruta fresca por problemas fitosanitarios, por efecto de las enfermedades cuarentenarias (cancrosis y mancha negra).
Inadecuadas prácticas de trabajo en el proceso de empaque y en el cultivo.
La pérdida del NOA del status de zona declarada libre de plagas y enfermedades es una de las debilidades que los productores deben superar, al igual que la falta de políticas de aperturas externas. Esa esa una de las conclusiones a las que arribó el VI Foro Federal de la Industria -Región NOA-, una jornada de trabajo organizada en Salta por la Unión Industrial Argentina (UIA). Las definiciones forman parte de las perspectivas de los propios actores del sector.
La concentración de los envíos de limón fresco hacia la Unión Europea constituye una de las barreras para la expansión de las ventas externas. Frente a esa perspectiva, los citricultores vienen reclamando la apertura de nuevos mercados. Tucumán concentra el 86% de producción anual de limón, calculada en 1,3 millón de toneladas.
La realidad de la actividad no se circunscribe tan sólo a las exportaciones. En el mercado interno aún existen serios problemas logísticos que tornan costosos los fletes, por la lejanía hacia los puertos -por donde sale la producción a otros países-, el alto costo del transporte terrestre y la falta de infraestructura portuaria para el uso de containers. El diagnóstico industrial apunta, además, que la cosecha se concentra en las mismas épocas de cosecha gruesa con lo que existen bajas disponibilidades de camiones y de bodegas de buques.
La alta dependencia de la mano de obra es otra de las cuestiones a resolver, si es que el sector citrícola quiere conquistar nuevos mercados, con mayor calidad del producto, ampliando los volúmenes de producción. En este aspecto, las acechanzas para la actividad tienen que ver con el costo y la escasez de mano de obra, sobre todo en época de cosecha donde se concentra la mayor demanda. Se calcula que la actividad, en temporada alta, demanda no menos de 20.000 obreros, en una competencia directa con el sector azucarero.
Oportunidades
Más allá de las debilidades puestas de manifiesto, la citricultura tucumana conserva un fuerte capital, entendido como oportunidades de negocios. Y esto tiene que ver con la reapertura del mercado de EE UU, actualmente en trámite y que, según el secretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, tienen que ver más con cuestiones comerciales que fitosanitarias. 2008 puede ser el año para que esa puerta vuelva a abrirse.
El sostenimiento de un tipo de cambio alto, como política de Estado del actual gobierno nacional es otra de las oportunidades que quiere aprovechar el sector. No sólo e la relación cambiaria entre el peso y el dólar, sino también entre la divisa norteamericana y el euro, principal fuente de ingresos de la actividad. En el camino también está en gestiones la renegociación de un protocolo de comercio favorable en el mercado japonés y la posible apertura del mercado chino.
Estas oportunidades llevarán al sector citrícola a cumplir mayores exigencias en los estándares de calidad, sanidad e inocuidad en los principales mercados, dice el reporte de la UIA. Esto se potencia frente al aumento en la producción y exportación de limón fresco de los países de competencia directa con Tucumán: España, Turquía y Sudáfrica, que se constituye en otra amenaza para la actividad provincial, más aún frente a la inelasticidad de la demanda en el principal bloque comercial: la Unión Europea.
Otras barreras a superar son el monopolio de la demanda de la cáscara deshidratada, la producción sustituta, sobre todo de soja y de caña, y el greening, una enfermedad que produce graves daños a la producción citrícola, afectando ramas, hojas y frutos, ocasionando en la mayoría de los casos severas pérdidas económicas. Desde febrero de 2004, esa enfermedad apareció en Brasil.
¿Cuáles son los objetivos propuestos para la actividad? Según el informe de la UIA, para que la actividad citrícola pueda sostenerse en los próximos años, son necesarias las siguientes acciones:
Un incremento en los niveles de exportación regional de fruta fresca en torno del 30%.
Aumento en el volumen de producción, con el fin de abastecer al mercado internacional.
Elevar la rentabilidad del sector mejorando el mix entre fruta fresca y productos industrializados.
Mejorar el grado de asociatividad del sector.
Esta radiografía permite a la citricultura superar las debilidades y fortalecer las oportunidades, desafíos para subsistir en un mercado cada vez más competitivo.
Más allá de las debilidades y las fortaleza, que Tucumán sea considerado el polo industrial más importante del mundo, en materia de limones, no es una referencia gratuita, ni de la generación espontánea. "Es consecuencia el muy buen nivel tecnológico de la actividad provincial, compatible con otros, como el californiano". Desde ese punto de vista, el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria, considera que los problemas que viene arrastrando la actividad -desde 2005 en adelante- responde más a cuestiones coyunturales que estructurales.
"Me parece que la industria fue superando la crisis y, desde el punto de vista tecnológico y de la calidad de la producción, el limón tucumano es de primer nivel", señala el citricultor. A ello se suman las condiciones ambientales favorables para el desarrollo de una de las principales actividades productivas de Tucumán.
Entre las fortalezas, el informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) señala el reconocimiento internacional de la calidad del limón -tal como lo señala Sánchez Loria-, el alto grado de especialización, capitalización e incorporación de tecnología en las etapas de producción, empaque e industria. A esto debe sumarse el grado de desarrollo en infraestructura de servicio, procesamiento, industrias anexas y apoyo tecnológico.
Todo esto ha permitido que las empresas dedicadas a la citricultura hayan logrado certificaciones de sistemas de gestión de calidad y de trazabilidad. Asimismo, a la infraestructura hay que adosarle "el conocimiento integral del negocio" por parte de los productores y de los industriales, señala el diagnóstico de la UIA.
Los precios externos
Respecto de los precios internacionales, el titular de la ATC considera que no puede ser considerado como un escollo para la actividad, ya que es consecuencia de la dinámica de los mercados, del libre juego de la oferta y la demanda. "En algún momento podrán estar bajos y en otros alto, que dependerá de la expansión del consumo y de la inclusión de nuevos mercados", remarca Sánchez Loria.
"Creo que en el futuro se irán superando los fenómenos de superproducción y stock que tuvo la actividad durante 2005 y 2006", avizora el industrial.
Sin embargo, el titular de la ATC reconoce que los actores de la actividad tienen que estar atento a las cuestiones fitosanitarias. "Tal vez puedan constituirse en factores que atenten contra el citrus; por eso, hay que estar alerta y atentos ante la aparición de alguna enfermedad", sostiene. "Este cuidado fitosanitario requiere de la acción conjunta entre el sector privada y el Estado", puntualiza.
Sánchez Loria, finalmente, afirma que un esquema de inclusión tecnológica será fundamental para una mayor eficiencia productiva. "Esa situación forma parte de los desafíos que tiene la actividad para los próximos años", acota el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus.
Los mercados internacionales serán cada vez más exigente con respecto a la vigilancia fitosanitaria para permitir el ingreso de la producción de limón tucumano. En eso coinciden tanto el vicepresidente del Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Carlos Casamiquela, como el director del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo (Sinamivo), Pablo Cortese. Ambos asistieron al Taller Internacional organizado, entre otros, por el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) de Tucumán.
Casamiquela observa que tanto China como Japón incrementarán las exigencias fitosanitarias si es que se deciden a abrirse a la exportación de citrus argentino. "El Senasa es capaz de ofrecer garantías a los mercados internacionales", indica. Sin embarco, considera negativo que todos los exportadores aborden en igual momento los mismos mercados con su fruta. "Han aparecido mercados emergentes como Rusia que hay que cuidarlos; es un mercado que canaliza algunos excedentes, pero los rusos están exigiendo cada vez más lo que es calidad, sanidad e inocuidad de los alimentos", sintetiza. Y agrega: "los rusos están entrando en la Organización Mundial de Comercio, y cuando se produzcan todos estos pases, que son inevitables, van a planear niveles de exigencia de cualquier mercado internacional, por lo cual deberemos estar muy atentos".
Con todo, Casamiquela no encuentra grandes debilidades para la producción citrícola tucumana, a la que definió de "alta calidad". El vicepresidente del Senasa sostiene que la actividad "no puede darse el lujo de perder mercados, porque más costoso resulta recuperarlos después".
Por eso, enfatiza que, "pese a que algunos se ponen nerviosos", se acelerará el rol del Estado con el fin de efectuar los controles fitosanitarios que sean necesarios para, luego, avalar la calidad del producto que se exporta.
Por su parte, el director del Sinamivo (un área dependiente del Senasa) sostiene que la actividad citrícola tucumana registró fuertes avances en materia de control fitosanitario, aunque reconoce que "quedan cosas por hacer". "Hay amenazas concretas de enfermedades que estaría por llegar y tenemos que estar preparado para eso", dice. "Cuando estemos prevenidos, mejor podremos superarlas", agrega Cortese.
Hace algunos meses, el Senasa destacó el esfuerzo conjunto llevado a cabo por el organismo, junto con los gobiernos de las provincias productoras de cítricos y de los productores para que se levantaran las restricciones de emergencia -que estaban vigentes desde 2004- para la exportación de cítricos a la Unión Europea (UE).
La Dirección de Sanidad Vegetal de la UE destacó que en los últimos años se introdujeron fuertes mejoras al sistema de control y certificación fitosanitaria a fin de evitar y reducir la presencia de mancha negra y cancro en los embarques de cítricos al mercado comunitario. La Argentina es el principal abastecedor externo de la UE en cítricos frescos de contra-estación.
En el contexto regional, el NOA concentra alrededor del 44% de la superficie implantada y el 65% de la producción nacional de cítricos. Sin embargo, la región sufre el deterioro de la calidad del producto por dos cuestiones:
Una limitada oferta de fruta fresca por problemas fitosanitarios, por efecto de las enfermedades cuarentenarias (cancrosis y mancha negra).
Inadecuadas prácticas de trabajo en el proceso de empaque y en el cultivo.
La pérdida del NOA del status de zona declarada libre de plagas y enfermedades es una de las debilidades que los productores deben superar, al igual que la falta de políticas de aperturas externas. Esa esa una de las conclusiones a las que arribó el VI Foro Federal de la Industria -Región NOA-, una jornada de trabajo organizada en Salta por la Unión Industrial Argentina (UIA). Las definiciones forman parte de las perspectivas de los propios actores del sector.
La concentración de los envíos de limón fresco hacia la Unión Europea constituye una de las barreras para la expansión de las ventas externas. Frente a esa perspectiva, los citricultores vienen reclamando la apertura de nuevos mercados. Tucumán concentra el 86% de producción anual de limón, calculada en 1,3 millón de toneladas.
La realidad de la actividad no se circunscribe tan sólo a las exportaciones. En el mercado interno aún existen serios problemas logísticos que tornan costosos los fletes, por la lejanía hacia los puertos -por donde sale la producción a otros países-, el alto costo del transporte terrestre y la falta de infraestructura portuaria para el uso de containers. El diagnóstico industrial apunta, además, que la cosecha se concentra en las mismas épocas de cosecha gruesa con lo que existen bajas disponibilidades de camiones y de bodegas de buques.
La alta dependencia de la mano de obra es otra de las cuestiones a resolver, si es que el sector citrícola quiere conquistar nuevos mercados, con mayor calidad del producto, ampliando los volúmenes de producción. En este aspecto, las acechanzas para la actividad tienen que ver con el costo y la escasez de mano de obra, sobre todo en época de cosecha donde se concentra la mayor demanda. Se calcula que la actividad, en temporada alta, demanda no menos de 20.000 obreros, en una competencia directa con el sector azucarero.
Oportunidades
Más allá de las debilidades puestas de manifiesto, la citricultura tucumana conserva un fuerte capital, entendido como oportunidades de negocios. Y esto tiene que ver con la reapertura del mercado de EE UU, actualmente en trámite y que, según el secretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, tienen que ver más con cuestiones comerciales que fitosanitarias. 2008 puede ser el año para que esa puerta vuelva a abrirse.
El sostenimiento de un tipo de cambio alto, como política de Estado del actual gobierno nacional es otra de las oportunidades que quiere aprovechar el sector. No sólo e la relación cambiaria entre el peso y el dólar, sino también entre la divisa norteamericana y el euro, principal fuente de ingresos de la actividad. En el camino también está en gestiones la renegociación de un protocolo de comercio favorable en el mercado japonés y la posible apertura del mercado chino.
Estas oportunidades llevarán al sector citrícola a cumplir mayores exigencias en los estándares de calidad, sanidad e inocuidad en los principales mercados, dice el reporte de la UIA. Esto se potencia frente al aumento en la producción y exportación de limón fresco de los países de competencia directa con Tucumán: España, Turquía y Sudáfrica, que se constituye en otra amenaza para la actividad provincial, más aún frente a la inelasticidad de la demanda en el principal bloque comercial: la Unión Europea.
Otras barreras a superar son el monopolio de la demanda de la cáscara deshidratada, la producción sustituta, sobre todo de soja y de caña, y el greening, una enfermedad que produce graves daños a la producción citrícola, afectando ramas, hojas y frutos, ocasionando en la mayoría de los casos severas pérdidas económicas. Desde febrero de 2004, esa enfermedad apareció en Brasil.
¿Cuáles son los objetivos propuestos para la actividad? Según el informe de la UIA, para que la actividad citrícola pueda sostenerse en los próximos años, son necesarias las siguientes acciones:
Un incremento en los niveles de exportación regional de fruta fresca en torno del 30%.
Aumento en el volumen de producción, con el fin de abastecer al mercado internacional.
Elevar la rentabilidad del sector mejorando el mix entre fruta fresca y productos industrializados.
Mejorar el grado de asociatividad del sector.
Esta radiografía permite a la citricultura superar las debilidades y fortalecer las oportunidades, desafíos para subsistir en un mercado cada vez más competitivo.
"Tucumán es el polo industrial más importante del mundo"
Más allá de las debilidades y las fortaleza, que Tucumán sea considerado el polo industrial más importante del mundo, en materia de limones, no es una referencia gratuita, ni de la generación espontánea. "Es consecuencia el muy buen nivel tecnológico de la actividad provincial, compatible con otros, como el californiano". Desde ese punto de vista, el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria, considera que los problemas que viene arrastrando la actividad -desde 2005 en adelante- responde más a cuestiones coyunturales que estructurales.
"Me parece que la industria fue superando la crisis y, desde el punto de vista tecnológico y de la calidad de la producción, el limón tucumano es de primer nivel", señala el citricultor. A ello se suman las condiciones ambientales favorables para el desarrollo de una de las principales actividades productivas de Tucumán.
Entre las fortalezas, el informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) señala el reconocimiento internacional de la calidad del limón -tal como lo señala Sánchez Loria-, el alto grado de especialización, capitalización e incorporación de tecnología en las etapas de producción, empaque e industria. A esto debe sumarse el grado de desarrollo en infraestructura de servicio, procesamiento, industrias anexas y apoyo tecnológico.
Todo esto ha permitido que las empresas dedicadas a la citricultura hayan logrado certificaciones de sistemas de gestión de calidad y de trazabilidad. Asimismo, a la infraestructura hay que adosarle "el conocimiento integral del negocio" por parte de los productores y de los industriales, señala el diagnóstico de la UIA.
Los precios externos
Respecto de los precios internacionales, el titular de la ATC considera que no puede ser considerado como un escollo para la actividad, ya que es consecuencia de la dinámica de los mercados, del libre juego de la oferta y la demanda. "En algún momento podrán estar bajos y en otros alto, que dependerá de la expansión del consumo y de la inclusión de nuevos mercados", remarca Sánchez Loria.
"Creo que en el futuro se irán superando los fenómenos de superproducción y stock que tuvo la actividad durante 2005 y 2006", avizora el industrial.
Sin embargo, el titular de la ATC reconoce que los actores de la actividad tienen que estar atento a las cuestiones fitosanitarias. "Tal vez puedan constituirse en factores que atenten contra el citrus; por eso, hay que estar alerta y atentos ante la aparición de alguna enfermedad", sostiene. "Este cuidado fitosanitario requiere de la acción conjunta entre el sector privada y el Estado", puntualiza.
Sánchez Loria, finalmente, afirma que un esquema de inclusión tecnológica será fundamental para una mayor eficiencia productiva. "Esa situación forma parte de los desafíos que tiene la actividad para los próximos años", acota el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus.
Según el Senasa, la producción de limón es de alta calidad
Los mercados internacionales serán cada vez más exigente con respecto a la vigilancia fitosanitaria para permitir el ingreso de la producción de limón tucumano. En eso coinciden tanto el vicepresidente del Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Carlos Casamiquela, como el director del Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo (Sinamivo), Pablo Cortese. Ambos asistieron al Taller Internacional organizado, entre otros, por el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP) de Tucumán.
Casamiquela observa que tanto China como Japón incrementarán las exigencias fitosanitarias si es que se deciden a abrirse a la exportación de citrus argentino. "El Senasa es capaz de ofrecer garantías a los mercados internacionales", indica. Sin embarco, considera negativo que todos los exportadores aborden en igual momento los mismos mercados con su fruta. "Han aparecido mercados emergentes como Rusia que hay que cuidarlos; es un mercado que canaliza algunos excedentes, pero los rusos están exigiendo cada vez más lo que es calidad, sanidad e inocuidad de los alimentos", sintetiza. Y agrega: "los rusos están entrando en la Organización Mundial de Comercio, y cuando se produzcan todos estos pases, que son inevitables, van a planear niveles de exigencia de cualquier mercado internacional, por lo cual deberemos estar muy atentos".
Con todo, Casamiquela no encuentra grandes debilidades para la producción citrícola tucumana, a la que definió de "alta calidad". El vicepresidente del Senasa sostiene que la actividad "no puede darse el lujo de perder mercados, porque más costoso resulta recuperarlos después".
Por eso, enfatiza que, "pese a que algunos se ponen nerviosos", se acelerará el rol del Estado con el fin de efectuar los controles fitosanitarios que sean necesarios para, luego, avalar la calidad del producto que se exporta.
Por su parte, el director del Sinamivo (un área dependiente del Senasa) sostiene que la actividad citrícola tucumana registró fuertes avances en materia de control fitosanitario, aunque reconoce que "quedan cosas por hacer". "Hay amenazas concretas de enfermedades que estaría por llegar y tenemos que estar preparado para eso", dice. "Cuando estemos prevenidos, mejor podremos superarlas", agrega Cortese.
Hace algunos meses, el Senasa destacó el esfuerzo conjunto llevado a cabo por el organismo, junto con los gobiernos de las provincias productoras de cítricos y de los productores para que se levantaran las restricciones de emergencia -que estaban vigentes desde 2004- para la exportación de cítricos a la Unión Europea (UE).
La Dirección de Sanidad Vegetal de la UE destacó que en los últimos años se introdujeron fuertes mejoras al sistema de control y certificación fitosanitaria a fin de evitar y reducir la presencia de mancha negra y cancro en los embarques de cítricos al mercado comunitario. La Argentina es el principal abastecedor externo de la UE en cítricos frescos de contra-estación.
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