Las personas adecuadas

Tendencias en el mercado laboral. Punto de vista. Por Eduardo Frías Silva - Director Escuela de Negocios y Posgrado Fundacion Magister.

05 Junio 2007
Muchos especialistas afirman que el recurso más importante de toda organización son las personas que la integran y que las empresas deben ocuparse en desarrollar una eficiente política y gestión de sus recursos humanos, que sea sostenida y creciente en el tiempo, y que garantice los objetivos propuestos.
Al decir de Jim Collins, las personas "correctas" son el activo más importante de toda organización. Las empresas pueden y deben crear condiciones para que sus colaboradores desarrollen motivación, pero no pueden motivarlos. Las organizaciones tienen la responsabilidad de identificar cuáles son las personas adecuadas para cada puesto y asignarlas para tal fin. Cada puesto debe ser ocupado por personas apasionadas por la compañía a la que prestan colaboración y por su trabajo, su quehacer diario.
El proceso de reclutamiento y selección juega un papel fundamental y primordial en la materia. La persona que va a ocupar el puesto vacante debe comprar "el proyecto", entender, comprender y aceptar la misión, así como la visión y los valores de la empresa. Debe querer ser el mejor en su puesto o función, y crecer dentro de la organización. No debemos integrar a la empresa una persona sin aspiraciones profesionales y económicas; sería sumamente perjudicial. El desafío profesional y el incentivo económico son los que motivan a la persona a hacer de la mejor manera su trabajo y de colaborar con todo el equipo para lograr los objetivos propuestos. Esta es la clave del éxito; por eso es que el proceso de reclutamiento es primordial en una empresa. No podemos equivocar el camino porque con el tiempo los resultados no serán los esperados. Hay que invertir en el proceso, en la inducción y en la capacitación contínua de los colaboradores. No se debe escatimar la inversión por pensar en un corto plazo o en lo que llamaría "no mirar mas allá de nuestras narices". La empresa debe desarrollar una visión sistémica con enfoque estratégico. Debemos pensar a lo grande y actuar a lo grande dentro de un límite razonable, porque de lo contrario pasamos a ser soñadores y a perder credibilidad. De la misma manera en que toda la organización debe pensar así, desde lo más alto a lo más bajo de la pirámide, todo nuevo integrante debe hacerlo; caso contrario fracasará y se habrá perdido tiempo y dinero.

Esfuerzo y sacrificio
Roosevelt afirmaba: "es mucho mejor atreverse a grandes cosas, obtener triunfos gloriosos, aunque estén mezclados con el fracaso, que alinearse con aquellos espíritus pobres que ni disfrutan mucho ni sufren mucho, porque viven en un crepúsculo gris que no conoce la victoria ni la derrota". En las empresas esta afirmación implica esfuerzo, sacrificio, respeto, compromiso, humildad, tomar riesgos, creer en los valores, y actuar con decisión, ambición y responsabilidad. El entusiasmo por la tarea es fundamental; es lo que hace que esta no se vuelva aburrida y rutinaria. La pasión mueve a las empresas, las que deben encontrar a las personas que tengan condiciones y actitudes que ayuden a desarrollar el fuego interior que las moviliza para hacer grandes cosas. Jack Welch puso en práctica el construir equipos fantásticos con la gente adecuada, que no implicaba tener las mejores individualidades sino en armar un equipo cohesionado por un mismo objetivo común: el éxito. El prestigioso ex CEO afirma que las empresas deben trabajar sobre los colaboradores que ofrecen resistencia al cambio, pero si después de un trabajo bien hecho con la gente no se observa una mejoría y un cambio actitudinal, se los debe sacar rápidamente del camino para no entorpecer la gestión de las organizaciones.