27 Mayo 2007 Seguir en 
"Indudablemente, el mercado automotor está en crecimiento en forma constante. Lo veo en los parámetros que acompañan al resto de los sectores beneficiados con la nueva política económica, como los sectores industrial y agrícola, que también están creciendo. Todo eso ayuda". De esta forma comenzó el diálogo con el empresario Alberto Príncipe, presidente de la Cámara de Comercio Automotor (CAA), con sede central en Buenos Aires.
El dirigente observó que en un país de grandes distancias como es la Argentina, el automóvil es el medio de movilidad por excelencia. "Hay carencia de otros transportes y eso colabora con lo nuestro", dijo a LA GACETA durante una entrevista.
- ¿Cómo vislumbra el futuro del sector automotriz?
- Pienso que este buen momento tendrá continuidad en la medida de que los crecimientos de los distintos sectores se vayan manteniendo y si hay continuidad de la política económica. Creo que muchos pueden disentir con lo que digo, pero no creo que haya mucho que modificar en la parte económica.
- ¿El agro fue importante en la recuperación del mercado automotor?
- La parte del agro es muy importante. Pasó algo fantástico; antes, Capital Federal y Gran Buenos Aires acaparaban entre el 50% y el 60% de los autos nuevos y usados nuevos, y el resto se comercializaba en el interior. Hoy, tras la crisis de 2001 que nos hizo perder un 80% de los concesionarios que existían, se crearon nuevas estructuras, especialmente en el interior, y se federalizó más el mercado, en parte por el crecimiento que experimentaron la industria y el agro. El campo es movilizador de la economía, y sabemos que la gente de campo invierte en el país, porque cuando a este sector le va bien mejora su maquinaria agrícola y actualiza sus vehículos particulares.
- ¿La financiación para la compra de automotores es la adecuada?
- Este aspecto debe mejorar; es una asignatura pendiente en esta etapa de crecimiento. Las entidades financieras se quedaron atrás, les falta imaginación para volcar fondos en este mercado. En los ?90, el 80% de vehículos se compraban financiados, mientras que ahora es totalmente a la inversa: sólo el 20% se vende con créditos y el resto de contado o a través de permutas. Esto es atípico, y no ocurre en ninguna parte del mundo. En una economía estable, donde existe producción de vehículos, no debería no haber créditos. Pero indudablemente todavía hay miedo del consumidor a endeudarse y reticencia de las entidades financieras para formular planes más seductores.
- ¿El parque automotor está renovado o es algo viejo?
- Estamos atrasados en la actualización del mercado, porque el parque viejo no desaparece. Siempre tiene algún valor y esto no cambiará en la medida de que no haya soluciones del tipo "plan canje", que se instrumentó años atrás. Deberíamos trabajar todos para que se vuelva a instaurar, en un esquema que no sólo incluya al gobierno, sino también a las terminales y a los concesionarios.
- ¿Se puede esperar una baja en los precios de los vehículos?
- En la medida en que el mercado esté demandado, los precios van a seguir creciendo. En cilindradas, los modelos más requeridos siempre son los de 1.500 y 1.600 centímetros cúbicos, que es el típico automóvil de tipo familiar. En los ?90 se pedían las 4 x 4 para salir de vacaciones, mientras que hoy se usan más que nada para trabajar, en especial en el campo.
El dirigente observó que en un país de grandes distancias como es la Argentina, el automóvil es el medio de movilidad por excelencia. "Hay carencia de otros transportes y eso colabora con lo nuestro", dijo a LA GACETA durante una entrevista.
- ¿Cómo vislumbra el futuro del sector automotriz?
- Pienso que este buen momento tendrá continuidad en la medida de que los crecimientos de los distintos sectores se vayan manteniendo y si hay continuidad de la política económica. Creo que muchos pueden disentir con lo que digo, pero no creo que haya mucho que modificar en la parte económica.
- ¿El agro fue importante en la recuperación del mercado automotor?
- La parte del agro es muy importante. Pasó algo fantástico; antes, Capital Federal y Gran Buenos Aires acaparaban entre el 50% y el 60% de los autos nuevos y usados nuevos, y el resto se comercializaba en el interior. Hoy, tras la crisis de 2001 que nos hizo perder un 80% de los concesionarios que existían, se crearon nuevas estructuras, especialmente en el interior, y se federalizó más el mercado, en parte por el crecimiento que experimentaron la industria y el agro. El campo es movilizador de la economía, y sabemos que la gente de campo invierte en el país, porque cuando a este sector le va bien mejora su maquinaria agrícola y actualiza sus vehículos particulares.
- ¿La financiación para la compra de automotores es la adecuada?
- Este aspecto debe mejorar; es una asignatura pendiente en esta etapa de crecimiento. Las entidades financieras se quedaron atrás, les falta imaginación para volcar fondos en este mercado. En los ?90, el 80% de vehículos se compraban financiados, mientras que ahora es totalmente a la inversa: sólo el 20% se vende con créditos y el resto de contado o a través de permutas. Esto es atípico, y no ocurre en ninguna parte del mundo. En una economía estable, donde existe producción de vehículos, no debería no haber créditos. Pero indudablemente todavía hay miedo del consumidor a endeudarse y reticencia de las entidades financieras para formular planes más seductores.
- ¿El parque automotor está renovado o es algo viejo?
- Estamos atrasados en la actualización del mercado, porque el parque viejo no desaparece. Siempre tiene algún valor y esto no cambiará en la medida de que no haya soluciones del tipo "plan canje", que se instrumentó años atrás. Deberíamos trabajar todos para que se vuelva a instaurar, en un esquema que no sólo incluya al gobierno, sino también a las terminales y a los concesionarios.
- ¿Se puede esperar una baja en los precios de los vehículos?
- En la medida en que el mercado esté demandado, los precios van a seguir creciendo. En cilindradas, los modelos más requeridos siempre son los de 1.500 y 1.600 centímetros cúbicos, que es el típico automóvil de tipo familiar. En los ?90 se pedían las 4 x 4 para salir de vacaciones, mientras que hoy se usan más que nada para trabajar, en especial en el campo.
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