22 Mayo 2007 Seguir en 
Con frecuencia se cree que superada cierta edad -por encima de los 40 años, por ejemplo-, es casi imposible que una persona, aunque sea dueña de una profesión, pueda reinsertarse en el mundo laboral. "Sin embargo, la madurez emocional que brindan los años cumplidos facilita la adaptación de estos profesionales a los cambios", dice la consultora laboral Gloria Cassano.
Señala que esta es una generación que ha vivido etapas de cambios sociales, políticos y económicos a la vez y, seguramente, experimentó también la falta de trabajo. "Dichas situaciones la enfrentaron a un ejercicio de adaptación y de elaboración de ideas innovadoras para poder superarlas", subraya. Normalmente, estos sucesos fortalecen la personalidad y desarrollan competencias tales como el manejo de las emociones, el análisis de alternativas, la investigación de otras oportunidades.
"Hoy, los requisitos hacen hincapié en una edad que ronde los 45 años. Es más, no descartan a quienes hayan superado los 50", asegura Cassano.
Pero ¿qué aspectos se evalúan en estas personas? La especialista asegura que, más allá de la experiencia específica, que es fundamental y que se puede analizar desde el CV -formación académica, conocimientos adquiridos, puestos ocupados y empresas donde trabajó-, se le da importancia a las características de la personalidad.
"El equilibrio emocional es preponderante. En las entrevistas se puede indagar con preguntas relacionadas con hechos vividos, donde la persona pueda explayarse sobre situaciones de conflicto que haya tenido que enfrentar y cómo las resolvió. Con mayor edad se pueden contar experiencias concretas, a diferencia de los jóvenes, que comienzan su trayecto", recalca Cassano.
Otra competencia que se puede evaluar es la tan mentada capacidad para trabajar en equipo. La especialista opina que es difícil que una persona con 15 o 20 años de experiencia no haya integrado un grupo con un proyecto concreto ocupando un rol donde tuvo que compartir opiniones, discutir ideas y negociar decisiones. Indagar sobre estas experiencias permite evaluar el grado de aprendizaje obtenido en esas habilidades.
Actitudes prioritarias
Además, a determinada altura de la vida, las personas han reconocido que las relaciones interpersonales y la buena comunicación, son primordiales para cumplir metas laborales; que las empresas son un conjunto de personas orientadas hacia un mismo fin y que compartir información, comunicarse correctamente y participar de modo que el clima laboral sea el mejor posible son actitudes prioritarias para un desempeño óptimo.
Otra pregunta sería ¿qué sucede con puestos de menor jerarquía? "Allí, los profesionales mayores de 40 no tienen tantas posibilidades. Si han cumplido esa edad y no han podido crecer en sus puestos, tienen disminuida la posibilidad de postularse. Salvo que sean especialistas en un tema y haya pocos que conozcan su especialidad. Pero en estos casos difícilmente salgan a buscar trabajo ya que suelen ser conocidos y convocados aun cuando no estén en la búsqueda", resalta.
Señala que esta es una generación que ha vivido etapas de cambios sociales, políticos y económicos a la vez y, seguramente, experimentó también la falta de trabajo. "Dichas situaciones la enfrentaron a un ejercicio de adaptación y de elaboración de ideas innovadoras para poder superarlas", subraya. Normalmente, estos sucesos fortalecen la personalidad y desarrollan competencias tales como el manejo de las emociones, el análisis de alternativas, la investigación de otras oportunidades.
"Hoy, los requisitos hacen hincapié en una edad que ronde los 45 años. Es más, no descartan a quienes hayan superado los 50", asegura Cassano.
Pero ¿qué aspectos se evalúan en estas personas? La especialista asegura que, más allá de la experiencia específica, que es fundamental y que se puede analizar desde el CV -formación académica, conocimientos adquiridos, puestos ocupados y empresas donde trabajó-, se le da importancia a las características de la personalidad.
"El equilibrio emocional es preponderante. En las entrevistas se puede indagar con preguntas relacionadas con hechos vividos, donde la persona pueda explayarse sobre situaciones de conflicto que haya tenido que enfrentar y cómo las resolvió. Con mayor edad se pueden contar experiencias concretas, a diferencia de los jóvenes, que comienzan su trayecto", recalca Cassano.
Otra competencia que se puede evaluar es la tan mentada capacidad para trabajar en equipo. La especialista opina que es difícil que una persona con 15 o 20 años de experiencia no haya integrado un grupo con un proyecto concreto ocupando un rol donde tuvo que compartir opiniones, discutir ideas y negociar decisiones. Indagar sobre estas experiencias permite evaluar el grado de aprendizaje obtenido en esas habilidades.
Actitudes prioritarias
Además, a determinada altura de la vida, las personas han reconocido que las relaciones interpersonales y la buena comunicación, son primordiales para cumplir metas laborales; que las empresas son un conjunto de personas orientadas hacia un mismo fin y que compartir información, comunicarse correctamente y participar de modo que el clima laboral sea el mejor posible son actitudes prioritarias para un desempeño óptimo.
Otra pregunta sería ¿qué sucede con puestos de menor jerarquía? "Allí, los profesionales mayores de 40 no tienen tantas posibilidades. Si han cumplido esa edad y no han podido crecer en sus puestos, tienen disminuida la posibilidad de postularse. Salvo que sean especialistas en un tema y haya pocos que conozcan su especialidad. Pero en estos casos difícilmente salgan a buscar trabajo ya que suelen ser conocidos y convocados aun cuando no estén en la búsqueda", resalta.







