La lluvia compensó los efectos de una sequía

Al inicio de la campaña, durante la primavera, faltó agua en los cañaverales tucumanos.

12 Mayo 2007
El ciclo vegetativo 2006-07 de la caña de azúcar en Tucumán comenzó con condiciones desfavorables.
La extensión del período de seca sobre los primeros meses de la primavera complicó fundamentalmente el manejo de las cañas planta y el crecimiento inicial de algunas cañas socas, explica el informe que presentó el jefe de la sección Caña de la Estación Experimental, Jorge Scandaliaris. Pero -añade- en diciembre, y un poco antes en el sur y centro de la provincia, comenzó un período caracterizado por lluvias frecuentes y abundantes, que en general afectaron positivamente al crecimiento de la caña.
“Permitieron establecer cañaverales con buenas poblaciones de tallos y que crecían a altas tasas diarias”, remarcó. Pero, en contraposición, la abundancia de lluvias impidió que algunas labores necesarias para el manejo del cañaveral no se pudieran hacer en tiempo y en forma.

Abundancia hídrica
Los niveles récord de precipitaciones alcanzados en todo el ámbito de la zona cañera de Tucumán permitieron, salvo excepciones, un buen ritmo de crecimiento en la mayor parte de los cañaverales. “En algunos los cañaverales se vieron perjudicados por la abundancia de lluvias, especialmente aquellos localizados en zonas bajas y de difícil escurrimiento, o con napas freáticas elevadas, que definieron un estado de anegamiento que limitó y hasta paralizó el crecimiento”, subrayó Scandaliaris.

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