24 Abril 2007 Seguir en 
Claudia es una joven profesional que fue despedida de su trabajo dentro de una mediana empresa donde trabajó los últimos tres años. Si bien su situación hacía un mes que le estaba resultando altamente estresante, el despido la afectó profundamente. Comenzó a sentirse poco valorada, insegura de sí misma y con muchas ganas de quedarse en su casa sin moverse, ya que creía que nada valía la pena. Estuvo así durante un mes, lapso en el cual engordó 8 kilos y comenzó a tener ataques de llanto repentinos. Al cabo de otra semana Claudia comenzó una terapia gracias a la cual fue aprendiendo que un despido no implica una descalificación a ella como persona. Al cabo de dos semanas pudo encontrar otro trabajo en mejores condiciones que el anterior.
El ejemplo fue dado a conocer por el psicólogo Pablo Nachtigall, quien opina que un despido laboral es uno de los momentos más dolorosos y estresantes de nuestra vida. "Casi nadie que haya sido despedido tiene gratos recuerdos del suceso. Y el 90% suele referir que al día siguiente del despido, su autoestima y su valoración cayeron en forma muy marcada.Este fenómeno puede terminar en una serie de enfermedades psicosomáticas y o en adicciones al alcohol o las drogas", indica.
Define el despido como un evento que marca el fin de un momento en que estábamos ganando un dinero que nos permitía sustentarnos. "Tanto si nos agradaba o no, el trabajo representa simbólicamente nuestra capacidad para valernos por nosotros mismos y para expresar nuestro talento y el poder conseguir cierto status y reconocimiento. Así que en mayor o menor medida, un despido puede generar una recaída muy fuerte en nuestro estado de bienestar y salud", precisa. Al mismo tiempo, quienes rodean a la persona que ha sido despedida, familiares, pareja y amigos, pueden verse afectados por esto en forma significativamente negativa.
¿Qué podemos hacer para afrontar en forma adecuada el despido? Nachtigall señala que se deben aceptar las emociones. "Ser despedido es doloroso; más allá de que lo hayas buscado o no, es un momento donde puedes sentir muchas emociones que estaban sepultadas en tu inconsciente y afloran con la fuerza de un volcán. Así que primero acepta el dolor, la rabia o la tristeza que puedas llegar a sentir. No hay nada peor que intentar tapar esos sentimientos con algo. Permítete sentir lo que haya dentro de ti sin juzgarte", dice el especialista.
Nachtigall resalta que el despido no es una descalificación. "Ser despedido suele ser asociado a una descalificación personal, en vez de ser visto como una oportunidad para obtener algo mejor", finaliza.
El ejemplo fue dado a conocer por el psicólogo Pablo Nachtigall, quien opina que un despido laboral es uno de los momentos más dolorosos y estresantes de nuestra vida. "Casi nadie que haya sido despedido tiene gratos recuerdos del suceso. Y el 90% suele referir que al día siguiente del despido, su autoestima y su valoración cayeron en forma muy marcada.Este fenómeno puede terminar en una serie de enfermedades psicosomáticas y o en adicciones al alcohol o las drogas", indica.
Define el despido como un evento que marca el fin de un momento en que estábamos ganando un dinero que nos permitía sustentarnos. "Tanto si nos agradaba o no, el trabajo representa simbólicamente nuestra capacidad para valernos por nosotros mismos y para expresar nuestro talento y el poder conseguir cierto status y reconocimiento. Así que en mayor o menor medida, un despido puede generar una recaída muy fuerte en nuestro estado de bienestar y salud", precisa. Al mismo tiempo, quienes rodean a la persona que ha sido despedida, familiares, pareja y amigos, pueden verse afectados por esto en forma significativamente negativa.
¿Qué podemos hacer para afrontar en forma adecuada el despido? Nachtigall señala que se deben aceptar las emociones. "Ser despedido es doloroso; más allá de que lo hayas buscado o no, es un momento donde puedes sentir muchas emociones que estaban sepultadas en tu inconsciente y afloran con la fuerza de un volcán. Así que primero acepta el dolor, la rabia o la tristeza que puedas llegar a sentir. No hay nada peor que intentar tapar esos sentimientos con algo. Permítete sentir lo que haya dentro de ti sin juzgarte", dice el especialista.
Nachtigall resalta que el despido no es una descalificación. "Ser despedido suele ser asociado a una descalificación personal, en vez de ser visto como una oportunidad para obtener algo mejor", finaliza.







