El escenario como un puente tendido a través del Atlántico

Por Juan Carlos Di Lullo. Examen del intercambio teatral entre españoles y argentinos.

19 Noviembre 2006
La historia y la actualidad del intercambio teatral entre españoles y argentinos es el tema que examinan 15 investigadores del Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano (GETEA) bajo la dirección de Osvaldo Pelletieri, quien tiene también a su cargo el desarrollo de uno de los capítulos.
A través de estos escritos, el lector tiene acceso a valiosa información acerca de los primeros pasos de la relación de las escenas española y argentina, su desarrollo y su proyección futura.
Entre los antecedentes históricos de la materia que explora este volumen está el cuidadoso trabajo de Alicia Aisemberg acerca de la transición desde el sainete español al sainete criollo. Laura Cilento se ocupa de la presencia de los actores españoles en Argentina hacia el 900. La influencia del autor español José Echegaray sobre el teatro argentino es el tema sobre el que trabaja Lorena Verzero, quien establece claramente la importancia de la tarea del escritor en la consolidación de la dramaturgia nacional. En ese momento se encontraban vigentes el teatro gauchesco y el romanticismo en sus dos tendencias: el melodrama social y el nativismo. A partir de la presencia de las fuertes corrientes inmigratorias en el país, llegan las novedades, representadas básicamente por el naturalismo en el caso del teatro.La condición de María Guerrero como embajadora cultural de España en Argentina es desarrollada por María Florencia Heredia. La presencia y la tarea de la actriz española en escenarios locales mereció elogios como el que publicó "La Nación" al afirmar que en la actriz parecía concentrarse "todo el fuego del sol de España, toda la gracia, la espontaneidad y la viveza".
Nel Diago se ocupa de uno de los períodos más importantes en el desarrollo del intercambio cultural entre Argentina y España: el de la Guerra Civil en la Península. El tema vuelve a aparecer en la reseña de la actividad de Margarita Xirgu desarrollada por Ricard Salvat y en la presencia de Federico García Lorca en Buenos Aires, que describe Grisby Ogás Puga. Patricia Verónica Fischer se ocupa del caso de Lola Membrives, la actriz argentina que balanceó su carrera en ambas orillas del Atlántico. Enric Ciurans y Laura Mogliani detallan la tarea de Antonio Cunill Cabanellas como introductor de la escuela catalana de arte dramático en nuestro país y como modernizador del teatro argentino.
Pelletieri, coordinador del trabajo, analiza la tarea del crítico español José María de Quinto y la trascendencia del teatro de Osvaldo Dragún en España. Guillermo Heras describe las relaciones escénicas entre los dos países en los últimos años y, en el capítulo final, Iñigo Ramírez de Haro define a Buenos Aires como la capital del teatro hispánico y señala la paradoja del escaso conocimiento que se tiene en España acerca de la escena argentina.
El libro se lee con gran interés, sobre todo en los tramos en los que se hace referencia a la presencia de las personalidades que marcaron hitos en la relación artística entre los dos países. Tales los casos de las decisivas intervenciones de figuras como María Guerrero, Margarita Xirgu, Lola Membrives, Federico García Lorca, José Echegaray, Rafael Alberti o Antonio Cunill Cabanellas. (c) LA GACETA

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