19 Noviembre 2006 Seguir en 

En un planisferio, la distancia más corta entre Sidney y Buenos Aires es el segmento de recta que une los dos puntos. En un globo terráqueo, en cambio, es el arco de circunferencia cuyo centro es también el centro de la esfera, y que tiene por extremos esos puntos.
Si quisiéramos representar en el planisferio la trayectoria de un vehículo que viajara de Buenos Aires a Sidney por el camino más corto según la esfera, advertiríamos que en el punto de partida la dirección de esa trayectoria diferiría notablemente de la determinada por la ruta más corta según el plano. Si prolongáramos esta trayectoria, veríamos dibujarse una curva que se alejaría progresivamente de la recta que une ambos puntos en el plano, hasta que -también progresivamente- comenzaría a acercarse a ella, interceptándola en el punto de llegada. Pero si interrumpiéramos el dibujo apenas comenzado, sólo advertiríamos la diferencia de las trayectorias. Si por otra parte ignoráramos que el trazado correspondía a una superficie esférica, esa diferencia nos parecería mera distorsión de la verdad; y la magnitud del ángulo observable entre ambas direcciones sería entendida por nosotros como la medida del error.
Ahora bien, no hay ninguna razón para suponer que las formas pertenecientes al espacio semántico, así como las propias del espacio axiológico, se encuentran libres de la inconmensurabilidad que puede afectar a las que pertenecen al espacio geométrico o al espacio físico. Por lo contrario, la dificultad de verter elementos de una cultura en términos de otra, la de traducir una frase de un idioma a otro, la de entender mentalidades y sistemas de valores diferentes de los propios, resultan, como en la ilustración esbozada, de la dificultad de conferir significado a entidades que lo tienen en un cierto terreno, cuando se las traslada a un terreno distinto.
La palabra "terreno" designa aquí una cierta organización del espacio; el plano y la esfera son, así, terrenos diferentes; lo que es válido en el uno, no lo es en el otro.
De la misma manera, la inconmensurabilidad afecta el terreno de las interacciones humanas. No es, pues, una ficción urdida por quienes hallan deleite en el relativismo, sino una enseñanza que nos depara la mera participación en aquellas interacciones, cuando no el estudio de la Historia o la lectura de la prensa diaria.
No es casual, por eso, que los mejores intentos de fundar la moral en principios universales hayan debido restringirse a formular principios de procedimiento, haciendo abstracción de los contenidos a que estos se apliquen. (c) LA GACETA
Si quisiéramos representar en el planisferio la trayectoria de un vehículo que viajara de Buenos Aires a Sidney por el camino más corto según la esfera, advertiríamos que en el punto de partida la dirección de esa trayectoria diferiría notablemente de la determinada por la ruta más corta según el plano. Si prolongáramos esta trayectoria, veríamos dibujarse una curva que se alejaría progresivamente de la recta que une ambos puntos en el plano, hasta que -también progresivamente- comenzaría a acercarse a ella, interceptándola en el punto de llegada. Pero si interrumpiéramos el dibujo apenas comenzado, sólo advertiríamos la diferencia de las trayectorias. Si por otra parte ignoráramos que el trazado correspondía a una superficie esférica, esa diferencia nos parecería mera distorsión de la verdad; y la magnitud del ángulo observable entre ambas direcciones sería entendida por nosotros como la medida del error.
Ahora bien, no hay ninguna razón para suponer que las formas pertenecientes al espacio semántico, así como las propias del espacio axiológico, se encuentran libres de la inconmensurabilidad que puede afectar a las que pertenecen al espacio geométrico o al espacio físico. Por lo contrario, la dificultad de verter elementos de una cultura en términos de otra, la de traducir una frase de un idioma a otro, la de entender mentalidades y sistemas de valores diferentes de los propios, resultan, como en la ilustración esbozada, de la dificultad de conferir significado a entidades que lo tienen en un cierto terreno, cuando se las traslada a un terreno distinto.
La palabra "terreno" designa aquí una cierta organización del espacio; el plano y la esfera son, así, terrenos diferentes; lo que es válido en el uno, no lo es en el otro.
De la misma manera, la inconmensurabilidad afecta el terreno de las interacciones humanas. No es, pues, una ficción urdida por quienes hallan deleite en el relativismo, sino una enseñanza que nos depara la mera participación en aquellas interacciones, cuando no el estudio de la Historia o la lectura de la prensa diaria.
No es casual, por eso, que los mejores intentos de fundar la moral en principios universales hayan debido restringirse a formular principios de procedimiento, haciendo abstracción de los contenidos a que estos se apliquen. (c) LA GACETA
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