Ensayo sobre un clásico de la teoría política

Por Coriolano Fernández. ENSAYO.

05 Noviembre 2006
¿Quién es Thomas Hobbes? Es un inglés nacido en 1588 en Westport, condado de Wiltshire. Estudió en Oxford y fue tutor al servicio de la familia Cavendish; pudo así vivir mucho tiempo en Europa continental, sobre todo en Francia.
Hobbes no acepta la existencia de una sustancia incorpórea, pues, dice, sería como aceptar un "cuadrado redondo". El ejemplo es una suerte de manifiesto. Toda sustancia es cuerpo: materialismo. En el mundo sólo existen cuerpos en movimiento, sin finalidad: mecanicismo.Hay dos clases de cuerpos: los naturales y los sociales; en consonancia con ellos, surgen la filosofía natural y la filosofía civil. La filosofía civil se divide en ética y política.
Para Rousseau el ser humano es naturalmente bueno. Para Hobbes, en cambio, es naturalmente malo y de ahí su célebre frase, "el hombre es un lobo para el hombre" (homo homini lupus). Si se dejara que los hombres siguieran su naturaleza, la sociedad no podría constituirse; la tarea política consistirá en cómo organizar la sociedad para evitar la guerra de todos contra todos.
El más célebre de sus libros es Leviathan or the Matter, Form and Power of a Commonwealth, Ecllessiastical and Civil, un tratado político y a la par una muestra valiosa de la prosa en inglés. Commonwealth puede ser traducido por Estado.
Propone Hobbes el contrato, por el cual cada hombre cede sus derechos a un poder central, el Estado, a condición de que todos hagan lo mismo. Es una monarquía absoluta, donde el monarca no impone su voluntad, sólo es ejecutor del derecho natural de los hombres a la autoconservación.Escribe Hobbes: "Nace así el Leviatán o, para hablar de modo más reverente, ese dios mortal a quien debemos, después del Dios inmortal, nuestra paz y defensa". Atacado por herético y ateo, sobrevivió a diversos gobiernos y a muchas polémicas, y murió en 1679, a los 91 años.La interpretación clásica sostiene que la teoría política de Hobbes se asienta en la ciencia natural, en el materialismo y en el método científico de Galileo.
Leo Strauss impugna fuertemente esta interpretación. La tesis antropológica hobbesiana, sin la cual su filosofía política perdería su base, debe buscarse fuera del método.
¿Dónde hallarla? Strauss rastrea el período humanista de Hobbes, desde 1608, cuando egresa de Oxford, hasta 1629; es allí donde Hobbes lee con fruición a Homero, Demóstenes, Aristóteles y, sobre todo, al gran historiador Tucídides, cuyo libro traduce al inglés.
Y la base de ese humanismo es la filosofía moral, tomando como centro al ser humano. Lo esencial en el hombre es el miedo a la muerte violenta, de modo que cada hombre ve en cada uno de los otros a su potencial asesino. Por eso Hobbes prefiere la expresión negativa "evitando la muerte", antes que la positiva "conservando la vida".
Cuando Hobbes filosofa la tradición teológica está cuestionada y la ciencia moderna aún no se ha desarrollado. En ese singular momento Hobbes y sólo Hobbes, señala Strauss, formuló la pregunta decisiva: ¿en qué consiste la vida justa del hombre y la justa organización de la sociedad?Tal momento es clave para entender lo que vino después, la modernidad. Según Strauss, sin Hobbes no sólo el Siglo de las Luces, sino Rousseau, Kant y Hegel hubieran sido imposibles.
Por cierto Hobbes, pasados sus cuarenta años, estudia los Elementos de Euclides, absorbe el método de la ciencia natural y rompe con Aristóteles (a quien calificará de "el peor maestro"), pero Strauss rescata los rasgos a su juicio indelebles de aquel período humanista: entre otros, el aristotelismo, la simpatía por las virtudes aristocráticas (como el honor), la predilección por la monarquía absoluta y la aceptación de la teología natural.
La filosofía política de Hobbes se forja en el tránsito que va desde el principio del honor hacia el principio del miedo a la muerte violenta: de la monarquía como forma del Estado a la monarquía como el Estado artificial más perfecto; y de aceptar una autoridad sobrehumana a postular una autoridad solamente humana.
Según Hobbes la base de la moral y de la política no radica en una "ley natural" sino en un "derecho natural", el derecho del individuo a la autopreservación. El pensamiento griego parte del derecho del Estado. Hobbes parte del derecho del individuo. De ahí la importancia suma que tiene este autor según Strauss.
El libro que comentamos, ahora en cuidada versión de Silvana Carozzi, se publicó en Londres en 1936 y se reeditó en Estados Unidos en 1952.
Leo Strauss nació en Kirchain (Alemania) en 1899, fue alumno de Husserl, Heidegger y Jaeger; y amigo de Franz Rosenzweig, Alexandre Kojève y Hans Gadamer. Casado con Miriam Berenson, la pareja vive en París, sigue luego a Londres y en 1937 se radican en Estados Unidos.
Enseñó en Chicago y en Stanford y, finalmente, en el Saint John?s College de Annapolis, cerca de Washington. Allí murió en 1973, dejando una obra importante -sea que se coincida o se disienta con su punto de vista- y una gran influencia en los sectores políticamente conservadores.
Strauss hace historia de la filosofía política en constante polémica contra el historicismo y el positivismo, en los que ve el fruto de la modernidad y los responsables intelectuales tanto del relativismo de los valores como de los totalitarismos del siglo XX.
Para una visión completa de su obra, recomendamos el lúcido y documentado ensayo de la estudiosa argentina Claudia Hilb: Leo Strauss: El arte de Leer. (c) LA GACETA

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