05 Noviembre 2006 Seguir en 

Seguida y discutida en diversos centros de producción académica, pero también en otros espacios de la vida social, la obra de Jürgen Habermas es una de las más influyentes de la filosofía de la segunda mitad del siglo XX. Si los nombres de Horkheimer, Adorno y Marcuse representan la primera generación de la Escuela de Francfort, el de Habermas está asociado a la segunda.
Con un altísimo rigor y nivel de abstracción, su trabajo presenta indudables dimensiones productivas porque se sitúa en la tradición socialista marxista, y él mismo "ha insistido -dice el autor de este ensayo- en que su teoría social no es sino una continuación de la teoría marxista adaptada a las circunstancias contemporáneas".
Se trata de un pensador que construyó su sistema a través del comentario y la apropiación crítica de las formulaciones de otros, más que nada de los destacados teóricos sociales. Y, a partir de ahí, desarrolló novedosas y originales reflexiones para contribuir a la comprensión del capitalismo y sus conflictos. Pero además se convirtió en referente ineludible de otras disciplinas, ya que se acercó a la lingüística, la filosofía moral y la teoría del derecho.
Uno de los puntos centrales de su obra es la continuación del análisis, que habían comenzado sus antecesores de la Escuela de Francfort, sobre el peligroso predominio de la "razón instrumental" en el mundo contemporáneo, y que consiste en un empleo de la razón tendiente a un proyecto de control de la naturaleza, y a subyugar y manipular de diversas formas la vida social. Sin embargo, como sostiene Sitton, para el pensador alemán "el entendimiento moderno se basa en el reconocimiento de diferentes dimensiones de la racionalidad o diferentes ?voces de la razón? propias de las ciencias naturales, de la moral y de la expresión subjetiva y que son irreductibles entre sí". Es precisamente esta diferenciación de varias esferas culturales la que da lugar a nuevos procesos de conocimiento y de aprendizaje, y por eso su proyecto político sostiene una dinámica de entendimiento mutuo que pueda resistir el "complejo monetario-burocrático" y crear una vida social más equilibrada.
Para explicar cómo Habermas llega a esta y a otras formulaciones, el autor presenta en cada uno de los capítulos los aspectos y momentos que dieron lugar a sus desarrollos: analiza la herencia de Max Weber; repasa los puntos que presentarían ciertas falencias en los pensadores de la Teoría Crítica; reflexiona sobre la idea capital de "acción comunicativa"; señala qué alcances tiene el concepto de "racionalización social" y, entre otros aspectos, muestra las propuestas del filósofo alemán para aliviar las crisis del capitalismo.
Sin dejar de rescatar el valor de sus contribuciones, Sitton también hace una crítica ajustada de algunos de sus postulados, por lo que el estudio crítico se convierte en una reflexión integral sobre las posibilidades y limitaciones de una de las obras más profundas de la filosofía actual. (c) LA GACETA
Con un altísimo rigor y nivel de abstracción, su trabajo presenta indudables dimensiones productivas porque se sitúa en la tradición socialista marxista, y él mismo "ha insistido -dice el autor de este ensayo- en que su teoría social no es sino una continuación de la teoría marxista adaptada a las circunstancias contemporáneas".
Se trata de un pensador que construyó su sistema a través del comentario y la apropiación crítica de las formulaciones de otros, más que nada de los destacados teóricos sociales. Y, a partir de ahí, desarrolló novedosas y originales reflexiones para contribuir a la comprensión del capitalismo y sus conflictos. Pero además se convirtió en referente ineludible de otras disciplinas, ya que se acercó a la lingüística, la filosofía moral y la teoría del derecho.
Uno de los puntos centrales de su obra es la continuación del análisis, que habían comenzado sus antecesores de la Escuela de Francfort, sobre el peligroso predominio de la "razón instrumental" en el mundo contemporáneo, y que consiste en un empleo de la razón tendiente a un proyecto de control de la naturaleza, y a subyugar y manipular de diversas formas la vida social. Sin embargo, como sostiene Sitton, para el pensador alemán "el entendimiento moderno se basa en el reconocimiento de diferentes dimensiones de la racionalidad o diferentes ?voces de la razón? propias de las ciencias naturales, de la moral y de la expresión subjetiva y que son irreductibles entre sí". Es precisamente esta diferenciación de varias esferas culturales la que da lugar a nuevos procesos de conocimiento y de aprendizaje, y por eso su proyecto político sostiene una dinámica de entendimiento mutuo que pueda resistir el "complejo monetario-burocrático" y crear una vida social más equilibrada.
Para explicar cómo Habermas llega a esta y a otras formulaciones, el autor presenta en cada uno de los capítulos los aspectos y momentos que dieron lugar a sus desarrollos: analiza la herencia de Max Weber; repasa los puntos que presentarían ciertas falencias en los pensadores de la Teoría Crítica; reflexiona sobre la idea capital de "acción comunicativa"; señala qué alcances tiene el concepto de "racionalización social" y, entre otros aspectos, muestra las propuestas del filósofo alemán para aliviar las crisis del capitalismo.
Sin dejar de rescatar el valor de sus contribuciones, Sitton también hace una crítica ajustada de algunos de sus postulados, por lo que el estudio crítico se convierte en una reflexión integral sobre las posibilidades y limitaciones de una de las obras más profundas de la filosofía actual. (c) LA GACETA
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