26 Enero 2005 Seguir en 

Las necesidades nutricionales de una persona dependerán siempre de sus características genéticas y metabólicas. En opinión del pediatra y jefe del servicio de Nutrición del Hospital de Niños, Víctor Gallo, con una nutrición adecuada se previenen enfermedades agudas y crónicas que le cuestan al Estado grandes sumas de dinero y, además, generan problemas epidemiológicos (diarreas agudas estivales) y criminológicos (delincuencia juvenil). Sólo un estado de nutrición óptimo puede frenar esos graves problemas, ya que los niños llegarán a la adultez con un desarrollo físico y mental también óptimo, según advirtió el especialista.
"El retraso de talla es la forma más común de desnutrición crónica en la Argentina y en Tucumán. Y como consecuencia de la mala alimentación, el 20% de los niños en edad escolar tiene retraso de talla. En este porcentaje no estamos considerando la desnutrición por carencia de algún nutriente específico -como el hierro o el ácido fólico-, indispensables para el desarrollo mental del individuo. La falta de estos nutrientes ocasiona otro 20% de niños con algún grado de retraso mental, y a este tipo de desnutrición la llamamos ?desnutrición oculta?, porque no afecta el peso o la talla, sino el desarrollo mental", precisó Gallo.
Si bien en la mayoría de los niños desnutridos existe un desfase en la relación talla-edad, el pediatra y nutricionista advirtió que también hay desnutridos que presentan un aspecto saludable para su edad, y sin embargo están mal alimentados. "Cualquiera puede observar a primera vista -ejemplificó- niños gordos y bajos, y pensar que están bien de salud. Sin embargo no es así, ya que la gordura no es sinónimo de buena nutrición. Por lo general son chicos mal alimentados. En los niños mayores de dos años -que es donde se registra el mayor índice de desnutrición crónica-, todos presentan un peso normal de acuerdo a su talla. Justamente este tipo de desnutrición oculta es característica en la Argentina".
La deficiencia de talla que tienen algunos niños, según explicó el médico, se debe a que en etapas tempranas de la vida han debido hacer adaptaciones frente a situaciones de carencia. Gallo remarcó que la desnutrición no es un problema que involucre únicamente a las deficiencias alimentarias; también está estrechamente relacionada con el entorno ambiental donde el niño vive. En un hábitat con viviendas precarias; falta de provisión de agua potable y sistemas de excretas insuficientes e inadecuados, los niños están más expuestos que nadie a contraer enfermedades infecciosas y respiratorias. "El impacto de estas patologías en la salud del niño retardan el crecimiento normal y crean un problema epidemiológico y sociológico no previsto", enfatizó el jefe del servicio de Nutrición del Hospital de Niños.
"El retraso de talla es la forma más común de desnutrición crónica en la Argentina y en Tucumán. Y como consecuencia de la mala alimentación, el 20% de los niños en edad escolar tiene retraso de talla. En este porcentaje no estamos considerando la desnutrición por carencia de algún nutriente específico -como el hierro o el ácido fólico-, indispensables para el desarrollo mental del individuo. La falta de estos nutrientes ocasiona otro 20% de niños con algún grado de retraso mental, y a este tipo de desnutrición la llamamos ?desnutrición oculta?, porque no afecta el peso o la talla, sino el desarrollo mental", precisó Gallo.
Si bien en la mayoría de los niños desnutridos existe un desfase en la relación talla-edad, el pediatra y nutricionista advirtió que también hay desnutridos que presentan un aspecto saludable para su edad, y sin embargo están mal alimentados. "Cualquiera puede observar a primera vista -ejemplificó- niños gordos y bajos, y pensar que están bien de salud. Sin embargo no es así, ya que la gordura no es sinónimo de buena nutrición. Por lo general son chicos mal alimentados. En los niños mayores de dos años -que es donde se registra el mayor índice de desnutrición crónica-, todos presentan un peso normal de acuerdo a su talla. Justamente este tipo de desnutrición oculta es característica en la Argentina".
La deficiencia de talla que tienen algunos niños, según explicó el médico, se debe a que en etapas tempranas de la vida han debido hacer adaptaciones frente a situaciones de carencia. Gallo remarcó que la desnutrición no es un problema que involucre únicamente a las deficiencias alimentarias; también está estrechamente relacionada con el entorno ambiental donde el niño vive. En un hábitat con viviendas precarias; falta de provisión de agua potable y sistemas de excretas insuficientes e inadecuados, los niños están más expuestos que nadie a contraer enfermedades infecciosas y respiratorias. "El impacto de estas patologías en la salud del niño retardan el crecimiento normal y crean un problema epidemiológico y sociológico no previsto", enfatizó el jefe del servicio de Nutrición del Hospital de Niños.
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