26 Enero 2005 Seguir en 

Las madres que amamantan tienen menores posibilidades de tener que ser en el futuro estrictas en relación con la alimentación de sus hijos, según resultados de nuevas investigaciones. En efecto, aquellas mamás que le dan el pecho a sus bebés cubren mejor las necesidades nutricionales de sus hijos. Esto puede provocar que tengan una menor tendencia a la sobrealimentación, previniendo el comienzo del aumento de peso y la subsiguiente decisión de limitar las calorías que ingieran. El estudio, que fue publicado en la edición de este mes de 'Pediatrics', descubrió que las chances de que una madre que amamanta a su hijo deba restringir la comida al año de vida, son 73 % menores que si fueron alimentados a través de mamaderas. A su vez reveló que a mayor tiempo de ingesta de leche materna, más alta son las posibilidades que no deba cuidar a su niño con las comidas.
La mejor opción para el niño
"Hoy en día se considera a la obesidad como uno más de los trastornos de la conducta alimentaria -aseguró la pediatra María Varas, del Hospital Alvarez . Desde hace algunos años se le está dando muchísima importancia porque la obesidad infantil es uno de los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la vida adulta. Por lo tanto, esta obesidad cuanto más precoz se instala, más riesgo que, junto con otras alteraciones, puedan derivar en enfermedades cardiovasculares".
Varas explicó que lo que se busca es tener una conducta preventiva y cuanto más precozmente se empiece a trabajar con trastornos en la infancia que puedan incrementar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, mejor. "En cuanto a la nutrición infantil, que sería uno de los factores más importantes de prevención, se sabe que la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses de vida sería un factor protector contra la obesidad y por lo tanto contra las enfermedades cardiovasculares".
El niño regula la ingesta cuando suelta el pecho
"La leche materna es un factor protector por la calidad de los nutrientes que incorpora. Desde el punto de vista bioquímico, por la cantidad y calidad de nutrientes, el tipo de ácidos grasos, por la proporcionalidad entre los hidratos de carbono, proteínas y grasas que contiene, entre otras, las que hacen a la formación de un gran elemento protector", concluyó la médica pediatra.
Por otra parte, el coautor del estudio, doctor Matthew Gillman, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, explicó: "Cuando un bebé amamantado está lleno, se quita solo del pecho. El bebé regula su ingesta. En cambio a través de la mamadera, la mamá o el papá observan que queda alimento y lo obligan a terminarlo sin tener en cuenta el apetito del niño".
El promedio de edad de las madres era de 32 años y el 76 por ciento eran blancas. A los seis meses después del parto, el 41 por ciento de las mujeres había destetado a sus bebés, mientras que el 24 por ciento seguían amamantándolos exclusivamente. El 25 por ciento lo hacía a través de ambos métodos, mamadera y leche materna y el 10, sólo con biberón.
El 13 % de todas las madres estuvieron de acuerdo o muy de acuerdo con la consigna que les plantearon en relación a la restricción de los alimentos. Las preguntas sobre la presión que ejercían para alimentarlos fue medida en una escala del 0 al 20, y el resultado promedio fue de 5,3. (Pro-Salud News)
La mejor opción para el niño
"Hoy en día se considera a la obesidad como uno más de los trastornos de la conducta alimentaria -aseguró la pediatra María Varas, del Hospital Alvarez . Desde hace algunos años se le está dando muchísima importancia porque la obesidad infantil es uno de los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la vida adulta. Por lo tanto, esta obesidad cuanto más precoz se instala, más riesgo que, junto con otras alteraciones, puedan derivar en enfermedades cardiovasculares".
Varas explicó que lo que se busca es tener una conducta preventiva y cuanto más precozmente se empiece a trabajar con trastornos en la infancia que puedan incrementar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, mejor. "En cuanto a la nutrición infantil, que sería uno de los factores más importantes de prevención, se sabe que la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses de vida sería un factor protector contra la obesidad y por lo tanto contra las enfermedades cardiovasculares".
El niño regula la ingesta cuando suelta el pecho
"La leche materna es un factor protector por la calidad de los nutrientes que incorpora. Desde el punto de vista bioquímico, por la cantidad y calidad de nutrientes, el tipo de ácidos grasos, por la proporcionalidad entre los hidratos de carbono, proteínas y grasas que contiene, entre otras, las que hacen a la formación de un gran elemento protector", concluyó la médica pediatra.
Por otra parte, el coautor del estudio, doctor Matthew Gillman, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, explicó: "Cuando un bebé amamantado está lleno, se quita solo del pecho. El bebé regula su ingesta. En cambio a través de la mamadera, la mamá o el papá observan que queda alimento y lo obligan a terminarlo sin tener en cuenta el apetito del niño".
El promedio de edad de las madres era de 32 años y el 76 por ciento eran blancas. A los seis meses después del parto, el 41 por ciento de las mujeres había destetado a sus bebés, mientras que el 24 por ciento seguían amamantándolos exclusivamente. El 25 por ciento lo hacía a través de ambos métodos, mamadera y leche materna y el 10, sólo con biberón.
El 13 % de todas las madres estuvieron de acuerdo o muy de acuerdo con la consigna que les plantearon en relación a la restricción de los alimentos. Las preguntas sobre la presión que ejercían para alimentarlos fue medida en una escala del 0 al 20, y el resultado promedio fue de 5,3. (Pro-Salud News)
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