Vacuna para el cáncer de piel

Investigadores del Conicet y de la Fundación Sales desarrollaron la vacuna que se prueba en 16 pacientes que tienen melanoma, cuyo peor enemigo es el sol. El ensayo decisivo durará un año.

19 Enero 2005
Científicos argentinos desarrollaron una vacuna para combatir con alta eficacia el melanoma, el más grave cáncer de piel, que en los Estados Unidos registra 41.000 nuevos casos por año y 7.000 muertes, y crece a un ritmo anual de más del 3% en Australia o Nueva Zelanda. En la Argentina se lo diagnostica cada vez más. También hay melanoma de ojo, del aparato genital, de esófago, de pulmón y de vesícula biliar, pero los más frecuentes son el de piel y ojo, en ese orden.

Firman un convenio
En el marco de un Convenio especial entre el Conicet y la Fundación Sales, y bajo autorización de la ANMAT, científicos de ambas instituciones iniciaron la primera aplicación en humanos de esta vacuna antitumoral.
Sales, creada hace 28 años, lleva adelante el programa que dirige el doctor José Mordoh, investigador del Conicet.
Más adelante, el Conicet y la Fundación Sales, que ya están tramitando la propiedad intelectual de este desarrollo, lo derivarán a la industria farmacéutica, que podrá comercializar la vacuna mediante el pago de las correspondientes regalías a ambas instituciones.
Mordoh viene investigando desde hace diez años en la Fundación Instituto Leloir una vacuna contra el melanoma, con efectos notables en 30 pacientes que experimentaron su aplicación.

Alta efectividad
Invitada por Steinman y con una beca de la Fundación Sales, en 2003 y 2004 viajó a la Universidad Rockefeller, Romina Goldszmid. Luego lo hizo la científica Juliana Idoyaga. El primer fruto del intercambio fue muy importante. La vacuna dendrítica fue probada en ratones, con un resultado espectacular: en el 80% de los animales vacunados, el tumor no prendió, mientras que en el 100% de los no vacunados, el cáncer avanzó. El resultado fue publicado en diciembre de 2003, en The Journal of Inmunology, importante revista de la especialidad en el mundo.

Experiencia clínica
Debido a la eficacia de la vacuna en ratones, en septiembre la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), aprobó el primer ensayo clínico de Fase I, en la Argentina, de la vacuna dendrítica que se aplicará a 16 pacientes con melanoma, de 15 a 60 años de edad. Será una prueba decisiva, de un año de duración, que ya están ejecutando en el Centro de Investigaciones Fuca, las científicas de la Fundación Sales, Marcela Barrio y Patricia Motta, junto a Erika von Euw, joven investigadora que se inició con una beca de Sales.
En 2004, el director ejecutivo de la Fundación Sales, Arturo Prins, se reunió en Nueva York con el Steinman, para proseguir el intercambio e invitarlo a la Argentina a analizar la aplicación de la vacuna, a los 16 pacientes con melanoma. Steinman manifestó su entusiasmo por el trabajo y señaló que en sólo tres países, además de la Argentina, se está realizando una experiencia semejante: Estados Unidos, Alemania y la India. No obstante, debemos informar que la experiencia iniciada en nuestro país, utiliza un camino diferente, que explicamos a continuación.

Qué es un antígeno
Imaginemos la célula tumoral como una bolsa de arroz, a la que llamamos antígeno, o sea un elemento extraño que provoca una reacción de nuestras defensas. Un antígeno puede ser una bacteria, un virus o una célula tumoral. Una célula tumoral, a su vez, contiene varios antígenos diferentes. Es como decir, la bolsa de arroz tiene varios arroces diferentes: blanco, integral, amarillo, etcétera.
A su vez, un antígeno purificado es aquel que se produce en un laboratorio y que separa un antígeno determinado del conjunto, o sea un tipo de arroz de la bolsa. Este antígeno se inocula en el organismo para producir la reacción inmune. Esto es lo que hoy se está haciendo en otros centros científicos.

Un camino diferente
Mordoh optó por otro camino. En su laboratorio tiene líneas cultivadas de células de melanoma, que extrajeron a muchos pacientes y que contienen los antígenos más habituales del melanoma. A estas células de melanoma se las enfrenta con las dendríticas extraídas del cuerpo humano, que tienen la capacidad de fagocitarse a las tumorales.
La célula dendrítica, con los diversos antígenos fagocitados, se coloca en la vacuna que se inyecta al paciente: en el organismo -como en una vidriera- aparece una variedad de antígenos para que el cuerpo elija el antígeno contra el que mejor responde. Este camino, según Mordoh, puede mejorar la eficacia de la vacuna.

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