La dieta no es lo crucial para bajar de peso

Nuevas tendencias en nutrición rompen con la falsa creencia. Estudian el metabolismo de los lípidos y la conducta humana.

05 Enero 2005
A esta altura ya huelga decirlo: la obesidad es uno de los principales factores de riesgo desencadenante de accidentes cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2 y hasta algún tipo de cáncer. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) la declara enfermedad en 1997, alertando sobre los peligros de la "globesidad", y muchas empresas en Europa y los EE.UU. están reformulando la arquitectura de sus instalaciones para que sus empleados se muevan más, no sean tan sedentarios, bajen de peso naturalmente y tener así menos gastos de salud que cubrir y menos ausentismo.
El imperativo es pues, bajar de peso. Para mucha gente, no sólo para los obesos: la grasa abdominal -la "pancita" del varón-u "obesidad androide" es de por sí un factor de riesgo aunque el índice de masa corporal de la persona esté dentro del límite, es decir, aunque la balanza no acuse sobrepeso.

La grasa abdominal
Si el abdomen de una mujer mide más de 88 centímetros o el de un hombre más de 102, hay riesgo cardiovascular, según afirma la doctora Mónica Katz, médica nutricionista docente de la Universidad Favaloro de Buenos Aires: "El aumento de lípidos en cualquier localización del cuerpo confiere riesgo", agrega. De acuerdo con su explicación, a la célula que guarda esa grasa se la llama adipocito u órgano adiposo, es decir: se transforma en un órgano en sí mismo que libera más de 200 sustancias diferentes. Algunas de ellas tienen directa relación con el desarrollo de cánceres, de enfermedades ateroscleróticas, de patologías cardiovasculares o de hipertensión arterial, y hasta con la transformación de hormonas masculinas en femeninas: "El adipocito no es sólo una gran bolsa en donde depositamos la grasa en exceso, sino que fabrica sustancias que enferman al organismo, con lo que tratando el sobrepeso estamos haciendo prevención".

Nuevas costumbres
Katz, directora del Centro de Diagnóstico y Tratamiento del Sobrepeso y la Obesidad inaugurado por la Fundación, cree que uno de los errores más comunes al momento de tratar la obesidad y el sobrepeso es poner el foco en la cantidad y en el tiempo en que la persona baja de peso.
"Las dietas de hambre, algo impuesto, pasajero, extraño, que se puede sostener durante un tiempo determinado y sólo con una alta motivación del paciente no son eficaces, y el éxito medido en cuánto se baja y en qué tiempo ,no es un paradigma viable para la resolución real del problema".
El criterio será aplicar pequeños cambios e incorporar equilibradamente nuevas costumbres.

Ser más activo y comer mejor
Un plan placentero
El nuevo criterio de los nutricionistas es aplicar cambios para bajar de peso. La alternativa propuesta, elaborada a través de años de experiencia en el Servicio de Nutrición del Hospital Durand y desarrollada en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento de la Obesidad, radica en modificar el lugar desde donde se mide el éxito del tratamiento, centrando su eje en "los cambios que se producen en el estilo de vida, privilegiando así ser siempre más activos y comer mejor, lo que no quiere decir poco, sino balanceado y placentero", según describe la doctora Mónica Katz.

Es importante mantener el peso
Evaluación clínica
Con sólo bajar de un 7% a un 10% el peso -siempre que se sostenga durante al menos un año? la baja del riesgo de mortalidad global o de contraer otros males es sensible. Antes de iniciar el tratamiento hace falta una buena evaluación clínico nutricional. Con los resultados de los análisis, el paciente y el equipo médico plantearán el tratamiento. Es importante que la persona afectada se haga cargo de su mal, que se involucre y que no espera que el experto le diga lo que debe hacer: "Cuando el paciente siente que elige, que tiene el poder, le va mucho mejor", explica la nutricionista.

La papa tiene mala prensa
Creencias populares
Pese a ciertas creencias populares, ningún alimento en si mismo es malo o bueno, porque "nada es absoluto en lo nutricional, todo depende del contexto en el que se lo coloque". La papa y la banana, por ejemplo, tienen una muy mala prensa que de acuerdo con la especialista, en sí, es completamente injustificada. El tratamiento propuesto para bajar de peso se puede esquematizar en dos grandes etapas: la primera es el descenso en sí mismo y la segunda, sostenerlo, y esto último es lo que se transforma en primordial en la conformación hacia un hábito de vida.

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