05 Enero 2005 Seguir en 

Muchos se preocupan más de la cuenta porque piensan que delata el paso del tiempo. Pero si bien es cierto que la edad es uno de los factores que pueden intervenir, el proceso que genera la calvicie puede comenzar muy tempranamente, incluso antes de los 20 años. Los portadores de lustrosas calvas también han generado mitos sexuales alrededor, pero aunque ciertamente las hormonas masculinas tienen algo que ver, no existe relación alguna entre la caída del pelo y la virilidad, el deseo o la actividad sexual. En la alopecia típica del varón ?androgenética o andro-crono-genética? se conjugan tres factores típicos: los genéticos ?dados por antecedentes familiares de calvicie?, los andrógenos u hormonas masculinas y la edad.
Los culpables
Para ser precisos, "no es que el individuo pierda el pelo porque tiene más andrógenos", aclara Carlos Fernando Gatti, Jefe de Dermatología del Hospital Francés de Buenos Aires, sino que "existen receptores en el cabello donde el andrógeno circulante se fija por un mecanismo químico, transformándose en un metabolito tóxico llamado dihidrohepiendosterona (DHEA) que deteriora el pelo de manera progresiva, y en un plazo de dos a diez años, lo destruye". Estos "receptores" se ubican mayormente, como es de esperar, en la parte central de la cabeza (frontal y occipital, o frontoparietal, el lugar de las famosas "entradas") más que en las sienes o en la nuca, zonas que en consecuencia se ven poco afectadas.
El doctor Miguel Angel Allevato, Jefe de Dermatología del Hospital de Clínicas José de San Martín, agrega que, aunque es menos frecuente, el consumo de determinados medicamentos (una larga lista en la que figuran al frente los betabloqueantes y los que se usan para tratar el colesterol) también pueden hacer perder el pelo. Lo mismo sucede con algunos problemas emocionales, "y tampoco hay que descartar problemas de la glándula tiroides", aunque esto ultimo sería más raro en los varones.
Pero Allevato hace una advertencia interesante: "El exceso de calor en verano, producido por la exposición al sol, puede provocar lo que se llama efluvio telegénico: unos 2 meses después se empieza a caer el pelo". Esta alopecia típica de fines de verano, la cual "es transitoria, pero asusta", puede prevenirse simplemente usando sombrero cuando hay una exposición prolongada al sol. Si se trata de esto, a los 2 ó 3 meses el pelo vuelve a crecer.
Implantes y cirugías
Ninguno de los tratamientos existentes para la alopecia androcronogenética son hoy por hoy 100% satisfactorios, pero sin duda sí hay cosas por hacer para quien ya advierte signos. La solución quirúrgica o implante consiste en trasplantar pelo extraído de una lonja de piel de la nuca, cuyos folículos no tienen esos receptores enzimáticos, hacia las zonas que carecen de pelo. "No necesita mucha tecnología: los resultados dependen de la artesanía del cirujano", explica el doctor. Gatti. Es una operación sencilla, pero es cierto, admite, que se han visto resultados tales que muchos siguen prefiriendo la calvicie. "Cuando está bien hecho, tiene un índice de problemática casi nulo", aclara sin embargo.
Las opciones clínicas conforman un menú, donde es muy conocido el minoxidilo, una loción de aplicación local, o rubefacientes que generan un aumento de la circulación en el cuero cabelludo. "No está muy aclarado cuál es el efecto del minoxidilo, pero se sabe con certeza que en concentraciones que van desde el 2 al 5% produce una revitalización del folículo mientras se aplica".
Estos tratamientos, como también los basados en alfa-estradiol, pantenol o en lociones vitamínicas, "ayudan parcialmente, pero necesitan de la continuidad de su administración", según aclara Gatti, para que se vean resultados.
"Hay toda una fantasía de que los masajes recuperan el cabello, y aunque haya gente que pueda obtener buenos resultados, nuestra experiencia no se compadece en ese sentido", afirma. Agrega que para eso se ha manifestado más efectiva la mesoterapia o administración de pequeñas inyecciones de minoxidilo o finasteride a nivel local, sobre la zona alopécica.
Suplementos vitamínicos
A los tratamientos tópicos se suman los orales: suplementos vitamínicos a base de pantotenato de calcio -fortalecedor del folículo- y de aminoácidos específicos (biotina, cistina). El de acción más específica sobre las causas de la alopecia androgenética es el finasteride, que inhibe una enzima -la 5-alfa reductasa- que interviene en la formación de la DHEA. La realidad, sin embargo, ofrece resistencia a esa teoría: el finasteride requiere tratamiento permanente para lograr algo de efectividad, no es curativo sino sintomático, y "no siempre se traduce clínicamente en los resultados que se buscan".
Efecto de un fármaco
En realidad esta droga retarda la miniaturización del folículo capilar: "Debido a la DHEA, el pelo no se cae de un día para el otro, sino que cae y vuelve a crecer, pero cada vez más fino, hasta que llega a ser un vello". Es especialmente indicado en personas jóvenes, en los que, según el Gatti, ex presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), "podría haber una recuperación parcial del cabello perdido, pero lo que se busca básicamente es que se deje de caer el pelo".
En realidad el finasteride se utilizaba originalmente para tratar las hipertrofias benignas de próstata, hasta que se descubrieron sus efectos colaterales sobre el pelo: para estos fines se usa en dosis 5 veces más bajas. Tal vez por eso "existe una fantasía respecto de que puede generar una cierta disminución de la libido, una pérdida del deseo sexual, y puede haber una inhibición testosterónica mínima en algunos pacientes", aclara el especialista del Francés, aunque añade que según las estadísticas esto no sucede más que en el 1,6%: "Es un problema menor que en todo caso se resuelve con la supresión de la medicación".
Las alopecias de peor pronóstico, y más rebeldes a las terapias, son las que empiezan más temprano. "En realidad hay que aclarar que la fantasía de volver a tener el pelo como a los 15 años nunca se concreta", advierte el especialista, para no generar optimismos desmesurados, pero asegura que "es mejor realizar un tratamiento regular y sostenido que no realizar ninguno" apenas aparecen los primeros síntomas.
Los culpables
Para ser precisos, "no es que el individuo pierda el pelo porque tiene más andrógenos", aclara Carlos Fernando Gatti, Jefe de Dermatología del Hospital Francés de Buenos Aires, sino que "existen receptores en el cabello donde el andrógeno circulante se fija por un mecanismo químico, transformándose en un metabolito tóxico llamado dihidrohepiendosterona (DHEA) que deteriora el pelo de manera progresiva, y en un plazo de dos a diez años, lo destruye". Estos "receptores" se ubican mayormente, como es de esperar, en la parte central de la cabeza (frontal y occipital, o frontoparietal, el lugar de las famosas "entradas") más que en las sienes o en la nuca, zonas que en consecuencia se ven poco afectadas.
El doctor Miguel Angel Allevato, Jefe de Dermatología del Hospital de Clínicas José de San Martín, agrega que, aunque es menos frecuente, el consumo de determinados medicamentos (una larga lista en la que figuran al frente los betabloqueantes y los que se usan para tratar el colesterol) también pueden hacer perder el pelo. Lo mismo sucede con algunos problemas emocionales, "y tampoco hay que descartar problemas de la glándula tiroides", aunque esto ultimo sería más raro en los varones.
Pero Allevato hace una advertencia interesante: "El exceso de calor en verano, producido por la exposición al sol, puede provocar lo que se llama efluvio telegénico: unos 2 meses después se empieza a caer el pelo". Esta alopecia típica de fines de verano, la cual "es transitoria, pero asusta", puede prevenirse simplemente usando sombrero cuando hay una exposición prolongada al sol. Si se trata de esto, a los 2 ó 3 meses el pelo vuelve a crecer.
Implantes y cirugías
Ninguno de los tratamientos existentes para la alopecia androcronogenética son hoy por hoy 100% satisfactorios, pero sin duda sí hay cosas por hacer para quien ya advierte signos. La solución quirúrgica o implante consiste en trasplantar pelo extraído de una lonja de piel de la nuca, cuyos folículos no tienen esos receptores enzimáticos, hacia las zonas que carecen de pelo. "No necesita mucha tecnología: los resultados dependen de la artesanía del cirujano", explica el doctor. Gatti. Es una operación sencilla, pero es cierto, admite, que se han visto resultados tales que muchos siguen prefiriendo la calvicie. "Cuando está bien hecho, tiene un índice de problemática casi nulo", aclara sin embargo.
Las opciones clínicas conforman un menú, donde es muy conocido el minoxidilo, una loción de aplicación local, o rubefacientes que generan un aumento de la circulación en el cuero cabelludo. "No está muy aclarado cuál es el efecto del minoxidilo, pero se sabe con certeza que en concentraciones que van desde el 2 al 5% produce una revitalización del folículo mientras se aplica".
Estos tratamientos, como también los basados en alfa-estradiol, pantenol o en lociones vitamínicas, "ayudan parcialmente, pero necesitan de la continuidad de su administración", según aclara Gatti, para que se vean resultados.
"Hay toda una fantasía de que los masajes recuperan el cabello, y aunque haya gente que pueda obtener buenos resultados, nuestra experiencia no se compadece en ese sentido", afirma. Agrega que para eso se ha manifestado más efectiva la mesoterapia o administración de pequeñas inyecciones de minoxidilo o finasteride a nivel local, sobre la zona alopécica.
Suplementos vitamínicos
A los tratamientos tópicos se suman los orales: suplementos vitamínicos a base de pantotenato de calcio -fortalecedor del folículo- y de aminoácidos específicos (biotina, cistina). El de acción más específica sobre las causas de la alopecia androgenética es el finasteride, que inhibe una enzima -la 5-alfa reductasa- que interviene en la formación de la DHEA. La realidad, sin embargo, ofrece resistencia a esa teoría: el finasteride requiere tratamiento permanente para lograr algo de efectividad, no es curativo sino sintomático, y "no siempre se traduce clínicamente en los resultados que se buscan".
Efecto de un fármaco
En realidad esta droga retarda la miniaturización del folículo capilar: "Debido a la DHEA, el pelo no se cae de un día para el otro, sino que cae y vuelve a crecer, pero cada vez más fino, hasta que llega a ser un vello". Es especialmente indicado en personas jóvenes, en los que, según el Gatti, ex presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), "podría haber una recuperación parcial del cabello perdido, pero lo que se busca básicamente es que se deje de caer el pelo".
En realidad el finasteride se utilizaba originalmente para tratar las hipertrofias benignas de próstata, hasta que se descubrieron sus efectos colaterales sobre el pelo: para estos fines se usa en dosis 5 veces más bajas. Tal vez por eso "existe una fantasía respecto de que puede generar una cierta disminución de la libido, una pérdida del deseo sexual, y puede haber una inhibición testosterónica mínima en algunos pacientes", aclara el especialista del Francés, aunque añade que según las estadísticas esto no sucede más que en el 1,6%: "Es un problema menor que en todo caso se resuelve con la supresión de la medicación".
Las alopecias de peor pronóstico, y más rebeldes a las terapias, son las que empiezan más temprano. "En realidad hay que aclarar que la fantasía de volver a tener el pelo como a los 15 años nunca se concreta", advierte el especialista, para no generar optimismos desmesurados, pero asegura que "es mejor realizar un tratamiento regular y sostenido que no realizar ninguno" apenas aparecen los primeros síntomas.
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