Usan láser a base de kriptón para tratar la próstata

Nueva esperanza para los pacientes que sufren obstrucciones urinarias y otras complicaciones. Con la terapia el tejido se vaporiza y desaparece, y no hay sangrado.

05 Enero 2005
Ya se está empleando con éxito un tipo de rayo láser a base de kriptón para el agrandamiento benigno de la próstata.
"Este procedimiento es lo más nuevo que ha surgido para la hiperplasia benigna de la próstata (HBP); se llama PVP, (Photoselective Vaporization of the Prostate). Es como si se removiera el tejido con cirugía, pero sin los efectos de una operación. Los resultados son inmediatos. Con otras formas de ablación, había que esperar aproximadamente ocho semanas para comprobar la efectividad, porque el tejido debido al calor intenso aumentaba y luego desaparecía lentamente. Ahora se puede comprobar la efectividad prácticamente el mismo día", dice Francisco Carpio, cirujano urólogo afiliado al Kendall Regional Medical Center de Miami.
Según expresa el especialista, "el PVP con láser verde es una terapia de calor que se practica de manera ambulatoria y dura una media hora. El rayo láser a la vez que vaporiza, coagula, así que no hay sangrado. En muchas ocasiones el paciente se puede ir a su casa sin ninguna sonda o catéter y puede regresar a sus actividades normales, pero no debe hacer mucha fuerza por un período de dos semanas. Inmediatamente después de la vaporización, si la persona al orinar tiene molestia, puede tomar un analgésico. Se puede utilizar en pacientes anticoagulados; o sea a los que no se puede quitar su anticoagulante por algún problema de corazón. Cualquier tipo de obstrucción prostática, como los síntomas obstructivos del cáncer, se pueden tratar efectivamente con este método, que generalmente se realiza con anestesia espinal".

Técnica no invasiva
"Los pacientes están muy satisfechos con este procedimiento", comenta Carpio y aclara que si hay sospecha clínica de cáncer, se hace una biopsia antes del procedimiento.
"El tratamiento estándar para la HBP es la cirugía, en la cual se remueve el tejido que ocasiona la obstrucción, algo que se está haciendo desde la década de 1930. En los 80 se hacían más de 300.000 de estas cirugías por año en los Estados Unidos. El uso indiscriminado de esta operación ocasionó muchas complicaciones en aquella época, los pacientes sangraban, quedaban incontinentes. Por eso surgieron alternativas modernas, menos invasivas, como la terapia de microondas (TUNA Therapy), que es la ablación transuretral de la próstata, en la cual se utiliza una radiofrecuencia con una temperatura muy alta, tarda unos 20 minutos. Hay otra similar que es la TMT; el principio es el mismo: temperatura muy alta que causa necrosis y coagulación del tejido para que se encoja.
Otra alternativa fue el Indigo Láser, que es un tipo de rayo láser de contacto que también lleva una temperatura muy alta al tejido para calentarlo, de tal forma que la próstata se hincha, y después el tejido se encoge por completo y el canal urinario puede quedar abierto otra vez. Sin embargo, la vaporización del tejido con el láser verde es superior a estos procedimientos", asegura el experto.

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