Los rayos ultravioleta estimulan el deseo de sentirse bien y la adicción al sol

Una actividad placentera que entraña ciertos riesgos para la salud.

29 Diciembre 2004
A mediados de este año la revista de la Academia Americana de Dermatología daba a conocer un estudio científico, que revelaba que la exposición a la luz ultravioleta (UV), uno de los componentes de los rayos solares, provoca cierta habilidad para estimular el humor: "Quienes experimentan el placer de los rayos ultravioletas quieren sentirlo más a menudo", explicaba la doctora Rebeca Rubinson, coordinadora de la Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel y miembro de la American Academy of Dermatology, y agregaba, refiriéndose a ese deseo de más, que "esta adicción tiene que ver con el verse y sentirse bien".
Una de las explicaciones plausibles desde lo orgánico para este efecto es la liberación de endorfinas, agentes químicos emitidos por el cerebro cuando el cuerpo realiza ejercicio, que dan una sensación de bienestar. Esta sensación puede darse también cuando el cuerpo está expuesto a los rayos ultravioletas. Anteriormente, los estudios de laboratorio ya habían demostrado la liberación de endorfinas con la exposición a los rayos UV.

Sensación de bienestar
En la investigación, Steven Feldman, profesor en Dermatología, Patología y Ciencias de la Salud Pública de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wake Forest, evaluó a 14 personas entre 18 y 45 años, que asistían a sesiones de lámpara UV por lo menos dos veces a la semana. Se los puso en observación y dividieron el tiempo de la misma manera entre las camas que emitían rayos UV y las que no, mientras que antes y después de la exposición se "medía" el humor de las 14 personas. Y en efecto: más exposición a los ultravioletas, mejor humor, lo que en opinión de los científicos que realizaron el estudio no dejaba dudas: tomar sol produce una especie de adicción.
Aunque estos recientes estudios intentan demostrar que cierta adicción al sol pasa por lo físico, lo que sí parece seguro y corroborado por la práctica de los profesionales en la materia es que en muchos casos hay adicción psicológica. Estar bronceado constantemente, sentirse más atractivo y vital, parecen ser algunas de las cualidades más buscadas por las personas que encuentran en el sol (o en sus sustitutos, como la cama solar) una herramienta estética.

De placentero a perjudicial
"Muchos aseguran que les otorga una sensación de energía", refiere María Antonia Barquín, dermatóloga del Hospital Francés de Buenos Aires y co-cordinadora del Programa Nacional de Prevención del Cáncer de Piel, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). Sin embargo, esto por sí solo no tendría nada de malo: "El conflicto ?advierte? comienza cuando deja de hacerse sin respetar ciertas medidas". En este momento deja de ser algo placentero para volverse un perjuicio.
Es común hallar personas con tumores de piel a causa de la sobreexposición al sol. El carcinoma vasocelular, el más común de ellos, aparece en el 99% de los casos en zonas expuestas directamente a los rayos UV. Muchas veces el tumor parece pequeño superficialmente, pero es común, advierte Barquin? que se desarrolle debajo de la piel, por lo que es de suma importancia detectarlo y tratarlo de forma precoz, generalmente mediante cirugía.
"No sólo sufre una adicción aquella persona que depende de drogas ilegales ?explica Barquin? sino que también existen otros tipos de adictos: al trabajo, a las dietas, al cigarrillo. Hay grupos de personas, principalmente mujeres, que son muy dependientes del sol.". Las camas solares son otro de los problemas habituales en las personas que buscan un bronceado parejo durante todo el año. "Es cómodo, se puede ir en cualquier horario y tener un bronceado parejo. Es por esto que producen una cierta dependencia", opina la doctora. Pero este tipo de métodos trae aparejados serios conflictos con la salud, como el envejecimiento prematuro de la piel y el aumento de probabilidades de sufrir cáncer.

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